El valor de la palabra dada
Resulta razonable exigir al resto el cumplimiento de sus compromisos. Pero también lo es culminar previamente las responsabilidades propias
El pasado lunes 23 de febrero, el lehendakari Imanol Pradales visitó Tolosa. La jornada comenzó con la inauguración de las obras de las 192 viviendas protegidas que el Gobierno Vasco construirá en el barrio de Amarotz: una apuesta decidida por la vivienda social y asequible en un municipio que lo necesita.
Tras ese acto, y aprovechando la cercanía del solar destinado al futuro Hospital Público de Tolosa, el lehendakari quiso conocer personalmente la parcela, acompañado por el consejero de Salud, Alberto Martínez. A esa visita estábamos convocados también el alcalde de Tolosa y todas las fuerzas políticas con representación municipal.
El viernes anterior, en cuanto EH Bildu tuvo conocimiento de la visita, el Movimiento de Alcaldes de Tolosaldea se apresuró a publicar un comunicado recordando al Departamento de Salud sus tareas pendientes, fundamentalmente el retraso en la presentación del Plan Funcional; un retraso que, en cualquier caso, no ha superado finalmente los tres meses.
Lo llamativo fue que ni el alcalde de Tolosa ni ningún otro concejal de EH Bildu encontrara ese lunes un espacio en su agenda para trasladar en persona las críticas y exigencias que sí habían expuesto previamente en los medios de comunicación. A la visita acudimos únicamente dos concejales de EAJ/PNV y el concejal socialista de Tolosa.
Esta misma semana hemos conocido que el Gobierno Vasco ha aprobado ya el Plan Funcional del futuro hospital y ha puesto en marcha la licitación para la redacción del proyecto constructivo. Hablamos de una inversión cercana a los 110 millones de euros y de un cronograma claro: inicio de las obras en 2028, finalización en 2031 y puesta en funcionamiento en 2032. Fechas, presupuesto y compromiso.
Ese era precisamente el mensaje que el lehendakari y el consejero de Salud querían compartir con quienes estaban convocados a la visita. Un mensaje que el propio lehendakari hizo público ese mismo lunes en una entrevista concedida a un medio local.
Dicho esto, conviene recordar al Gobierno Municipal de EH Bildu en Tolosa que existen al menos dos actuaciones que dependen exclusivamente del Ayuntamiento y que siguen pendientes, siendo imprescindibles para poder ceder los terrenos al Gobierno Vasco y hacer posible la construcción del hospital.
En primer lugar, está pendiente la aprobación definitiva de la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana que permita destinar ese ámbito a uso sanitario. La aprobación provisional data de finales de septiembre de 2025, hace ya cinco meses. Es necesario culminar cuanto antes este trámite urbanístico. En segundo lugar, el Ayuntamiento debe adquirir dos pequeñas parcelas privadas colindantes con el terreno municipal para poder ceder la totalidad del ámbito al Departamento de Salud. Esta cuestión fue planteada por el grupo municipal de EAJ-PNV en el Pleno ordinario de julio de 2025, hace ya siete meses. La respuesta fue: “Sí, lo vamos a hacer”. Siete meses después, seguimos esperando. Ambas actuaciones dependen única y exclusivamente del Ayuntamiento de Tolosa y son independientes (a la vez que imprescindibles) de las tareas que son responsabilidad del Departamento de Salud del Gobierno Vasco.
Resulta razonable exigir al resto el cumplimiento de sus compromisos. Pero también lo es culminar previamente las responsabilidades propias. Hoy, el Hospital Público de Tolosa avanza no desde la retórica, sino desde el compromiso tangible: planificación aprobada, inversión definida y calendario establecido. Frente al escepticismo, hechos; frente al ruido, responsabilidad. Porque la credibilidad institucional se construye cumpliendo la palabra dada.