Alicia Chicharro (Pamplona, 1971) fue profesora de la UPNA. Ahora en excedencia, observa con claridad crítica cómo se ha puesto el mundo desde el ataque a Irán por parte de Israel y Estados Unidos .
¿Cómo valora la situación en Oriente Próximo?
Desde el derecho internacional lo ocurrido es una agresión por parte de EEUU e Israel a un país que no había realizado ningún acto casus belli. Esto es un crimen internacional tipificado en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Tanto que se habla de legítima defensa, por ejemplo frente al ataque de Hamás a Israel en 2023, ahora parece que son cuatro o cinco voces no muy altas las que apelan a ello. Irán tiene derecho a la legítima defensa según el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas igual que otros países que son atacados.
La represión del régimen iraní sobre su población no es argumento de derecho para atacar a Irán.
No existe un deber de ataque, ni siquiera cuando reprime a población del país en cuestión. Eso no es un casus belli, puede ser una excusa pero no justifica una agresión.
Hay una doble moral muy flagrante en los agresores. La respuesta de Irán era previsible.
En el derecho de la guerra, cuando sufres un ataque armado tienes derecho a la legítima defensa como Estado y atacas objetivos militares. En cambio, los ataques de EEUU e Israel, si bien van dirigidos supuestamente a la cúpula del Gobierno iraní, están causando una cantidad de muertos civiles, entre ellos las niñas que han matado en una escuela. A eso no hace referencia casi ninguna noticia.
Trump parece que hace y deshace a su antojo al entrar en guerra.
El derecho internacional de la guerra tiene sus normas. También internamente hay protocolos teniendo en cuenta la voluntad ciudadana a través de sus representantes en el Congreso y el Senado. Eso se lo ha saltado a la torera. Con lo cual, más que una democracia parece más bien otro tipo de régimen.
Se esta poniendo patas arriba el orden geopolítico tradicional.
Sí, y es algo a lo que Trump le ha cogido cierto gusto, a demostrarle al mundo que hace lo que quiere cuando le apetece y porque puede. Pero esa ley del porque puedo todos sabemos a qué nos llevó en el siglo XX, a dos guerras mundiales en la primera mitad.
El pasado como lección histórica.
Consecuencia de ello, hubo que regular todo el sistema internacional con normas mínimas, sin poder de coerción real, pero mucho más modernas y de respeto mutuo para que cada uno no hiciese lo que quisiera. Eso ahora mismo ha saltado por los aires. Nadie se acuerda de la ONU, cuando la sacas a colación, la gente tiende más bien a reírse, no pinta nada. No es la primera vez que se la saltan, pero ahora es día tras día. Antes daba cierta vergüenza ser el incumplidor de las normas; hoy día no, yo creo que hasta cierto punto a Trump le parece digno de admiración.
¿Esa es una de las derivadas más perturbadoras? La industria de la guerra también es narrativa.
Sí, y es absolutamente increíble que se legitime cuando hace muy poco estábamos llevándonos las manos a la cabeza todos porque Rusia había incumplido el derecho internacional al invadir Ucrania. Ahí la narrativa era completamente en contra del violador del derecho, apelando a las normas de la integridad territorial, principios básicos que, por supuesto, había que defender.
¿Entonces?
Simplemente es tan fácil como aplicar esa misma lógica al resto de los conflictos o de las situaciones que estamos viendo en la actualidad.
Esto se ha justificado como guerra preventiva y liberadora.
Todo eso son excusas. Se inventarán cualquier cosa, como se inventaron la guerra contra el terrorismo o, en el caso de Venezuela, el narco terrorismo como concepto que no habíamos oído en la vida. Lo llamemos como lo llamemos, una especie de intervención militar en aras de salvar a la población de un país es contraria al derecho internacional, por más que haya doctrina –poca- de EEUU que lo defiende y la de Israel, que va por otros derroteros. Pero no hay una base jurídica en la Carta de las Naciones Unidas para hacer una guerra cuando no se ha sufrido un ataque armado. La legítima defensa, tal y como está regulada en esa Carta, es frente a un ataque armado.
Entendido.
A la vez, la guerra preventiva solo la pueden hacer los poderosos, los únicos capaces de llevarla a cabo. Eso quiebra el principio de igualdad soberana de todos los Estados. También esa sería una razón por la que no está permitida en el derecho internacional. Asimismo, no hay una diferencia clara entre esa guerra preventiva y las represalias armadas, que esas sí están prohibidas explícitamente en el derecho internacional.
Usted visitó Irán.
En 2017. Es un país con un nivel educativo muy alto. Hablé con unas estudiantes de Medicina muy modernas, con operación de nariz incluida, porque debe de ser algo bastante normal allí. Y recuerdo una población con una sensibilidad cultural impresionante, palpable en la calle. Adoran la poesía y la música. Por otro lado, era un país controlado completamente, con cámaras por todos los sitios. Igual en 2007 eso llamaba más la atención. Había un código de vestimenta estricto para mujeres y hombres. Yo tenía que llevar un pañuelo en la cabeza, que me tapaba una parte del pelo. Irán lleva muchísimos años sometido a unas estrictas sanciones internacionales impuestas por la ONU incluso, con la presión de Estados Unidos. Pero tiene petróleo, y eso se nota, porque ves un nivel de vida que no es el de otros países con sanciones.
¿Ve posible reconducir esto o hemos entrado en barrena y tiene muy mala pinta?
Tiene muy mala pinta precisamente porque Irán no es una pequeña potencia a la que se le puede borrar del mapa y dejarla como un Estado fallido más de los que siempre deja EEUU en sus agresiones unilaterales. Irán es una potencia en su ámbito geográfico; de segunda, pero mundial. Puede tener una repercusión mayor. Si no hay una desescalada, desde luego, la guerra no va a durar cuatro días, porque Irán se puede defender. Otros en la región no pueden hacerlo con la misma contundencia.
Trump ya se ha manifestado en ese sentido en cuanto a la posible duración de la guerra.
Cuando se dice que este régimen hay que derrocarlo pues está represaliando a su población, yo siempre digo que las intervenciones, me da igual la de Irán que la de Venezuela, no sé por qué pueden resultar a la gente esperanzadoras cuando ninguna que ha llevado a cabo EEUU o de la mano de EEUU, ha sido positiva para el país en el que se ha intervenido.
¿Por ejemplo?
Ahora nos estamos preocupando muchísimo por las mujeres de Irán, por lo visto, pero resulta que en Afganistán se intervino, se quitó a los talibanes, hubo 20 años de intervención internacional, y cuando se fueron de prisa y corriendo volvieron a dejar a los talibanes, que volvieron a aplicar la misma política contra las mujeres. No sé cómo alguien cree ese discurso, no lo entiendo. O Irak, que es un Estado fallido. O Libia o Somalia... y podríamos seguir. Un montón de países en los que la intervención nunca ha traído una mejoría para la población de esos países. Por tanto, tendríamos que pensar un poco más en esas excusas que ya hemos escuchado anteriormente, lo que pasa es que tenemos memoria corta y no nos acordamos.