Jesús María Tanco, arquitecto pragmático y conciliador

Quien fuera presidente del Colegio de Arquitectos en los años 90 firmó numerosas construcciones de Donostia

22.12.2020 | 00:55

donostia – Jesús María Tanco Aldanondo nació en 1941 en la Parte Vieja donostiarra y falleció la pasada semana. Pasó su infancia y juventud en el barrio de Gros. Estudió en el Sagrado Corazón y se hizo arquitecto en Madrid. Con 26 años, recién acabados los estudios de arquitectura, se hizo cargo del estudio del difunto arquitecto Ramón Martiarena y comenzó una prolífica carrera, principalmente en Donostia y en el territorio y, más tarde, en ciudades como Madrid, Málaga o Benalmádena.

En Donostia realizó numerosas obras, muchas muy conocidas por el gran público como el edificio Bankoa, el conjunto de edificios, plaza y parking del Txofre, multitud de inmuebles en Amara Berri, también en el Apéndice de Amara (zona Arcco). Más recientemente ha sido el autor de la mayoría de los edificios de Riberas de Loiola. También son suyas las construcciones blancas del barrio de Berio, la torre de Pakea, la de Anoeta, alguna de las de La Paz, Zubieta 24, Zubieta 48, Camino 2, Boulevard 4, Avenida de Satrustegi 1, Lasala 4, Prim 39, el edificio de Mutualidades y la torre adyacente, los recientes garajes de Gomistegi€

Como arquitecto, Jesús María Tanco destacó por su pragmatismo, su capacidad de trabajo y su visión de futuro. También fue presidente del Colegio de Arquitectos en los años 90. Hombre con tremenda curiosidad, extremadamente sociable, dialogante, conciliador, generoso con sus compañeros y con cualquiera que le pidiese consejos técnicos y de toda índole. Cualquiera que visitaba su estudio, fuera promotor o el técnico de la fotocopiadora, salía con una sonrisa y una botella de vino bajo el brazo.

Amante de la lectura, la música, el teatro, el buen comer, el buen beber, los buenos habanos y sobre todo, de su mujer, Sara, con la cual, agarrados del brazo y ataviado con su sombrero, paseaba por el centro de la ciudad que tanto amaba con la intención de tomar unos vinos y charlar con la gente. Descanse en paz un gran hombre y una buena persona que deja un enorme vacío en su entorno pero también un extenso legado en forma de edificios dispersados por toda su ciudad.