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José Félix Martí MassoNeurólogo e investigador

“Llegué en 1975 a Donostia y me siento un donostiarra más, no pienso irme nunca”

El primer neurólogo del Hospital Donostia recibe la Medalla al Mérito Ciudadano

“Llegué en 1975 a Donostia y me siento un donostiarra más, no pienso irme nunca”Iker Azurmendi

José Félix Martí Masso recibirá la Medalla al Mérito Ciudadano de Donostia por una trayectoria profesional y humana excepcional, marcada por más de medio siglo de dedicación a la sanidad pública, la docencia, la investigación y el compromiso social. Neurólogo, investigador, profesor y ahora también músico solidario, su historia es la de alguien que ha hecho de Donostia su casa y de la ciudadanía su razón de ser.

¿Cómo recibió la noticia de que le concedía la Medalla al Mérito Ciudadano? ¿La esperaba?

No me lo esperaba para nada, y fue una sorpresa además de una gran alegría. Es muy bonito y muy ilusionante sentirse querido y que te den un reconocimiento de este tipo por tu labor, fundamentalmente laboral, durante muchos años.

Su carrera ha estado siempre ligada a la sanidad pública. ¿En qué momento decide estudiar Medicina?

Decidí estudiar Medicina aproximadamente en el último año de Bachillerato. Tenía un hermano que estudiaba Medicina en Pamplona y estaba entusiasmado. Creo que eso influyó muchísimo. Vivía en un pueblo en la provincia de Tarragona, en Constantí, y cuando pude me fui a Pamplona a estudiar Medicina como mi hermano. Me encantó la carrera, y tuve la suerte de tener profesores que eran relativamente jóvenes pero ya con cierta experiencia. Me especialicé en Neurología y, en 1975, llegué a Donostia.

Llegó además para ser el primer neurólogo del Hospital Donostia. ¿Cómo recuerda aquellos primeros años?

Cuando eres joven, primero eres atrevido y valiente, y cuando eres más mayor, prudente y cobarde. Vine a Donostia con ganas de trabajar y con mucha ilusión. Acababa de presentar la tesis doctoral, había estado en Francia unos meses completando mi formación y venía con muchas ganas. Mi llegada coincidió con la de muchos médicos de medicina interna, cardiólogos o neumólogos. Recuerdo que nos juntábamos todos, en el Departamento de Medicina Interna y nos presentábamos los casos. Fueron años muy satisfactorios. En 1977 mi mujer su unió a mí y poco a poco fuimos formando a personas que se fueron quedando en el servicio y el departamento fue creciendo de una forma importante. Ahora, creo que hay más de treinta neurólogos en Gipuzkoa.

"He atendido a casi uno de cada siete de la población guipuzcoana, aunque no es del todo real porque se dividen en un transcurso de 50 años"

Cuenta con un historial de más de 120.000 pacientes, gran parte de la ciudadanía que ahora le ha otorgado la medalla.

Así es. Creo que la gente fundamentalmente me agradece mi actividad como médico asistencial, que es por lo que he podido atender a muchísimos miles de pacientes. Casi uno de cada siete de la población, aunque no es real porque se dividen en un transcurso de 50 años. Que ahora reconozcan mi labor y me lo agradezcan de esta manera es algo que me emociona mucho.

¿Recuerda algún momento con especial cariño?

He vivido muchos momentos especiales. Uno de ellos lo viví en 1984. En Gipuzkoa y en Donostia no vivíamos los mejores momentos por los conflictos que nos rodeaban. Entonces, la Sociedad Española de Neurología me encargó organizar el Congreso Nacional de Neurología, y aunque recibí la propuesta con vértigo, terminó siendo un éxito rotundo. Otros de los momentos que no olvido son los descubrimientos que he hecho o el Premio Euskadi de Investigación que recibí en 2014.

También ha sido docente e investigador, facetas en las que ha formado a parte de la ciudadanía y donde ha logrado descubrimientos que quedarán patentes para el futuro.

La etapa de docente fue muy bonita. Formé a una gran cantidad de médicos de familia y de otras especialidades que ahora trabajan en Gipuzkoa. También impartí cursos y escribí libros. La docencia ha sido una labor importante y atractiva, ya que me encanta aprender y enseñar. El tema de la investigación también me ilusionó desde mi época de residente, y siempre he tenido la ilusión de seguir publicando. Cuando llegué aquí creamos un equipo y la Fundación Ilundain, y hemos tenido mucha suerte en poder hacer muchas cosas y descubrimientos importantes estos años.

El neurólogo e investigador José Félix Martí Masso.

Música

Una vez jubilado, se lanzó a la música y es parte de los grupos de animación voluntarios de Nagusilan.

Esta faceta quizás no se debería recordar (ríe). Siempre me había gustado el violín, y cuando me retiré a los 70 años, mi mujer me regaló uno. Sigo yendo a clases, y cuando me enteré de que ayudaba a prevenir el deterioro cognitivo, me lo tomé muy en serio. Ser parte de los grupos de Nagusilan surgió de forma imprevista, pero ahora visito residencias con dos diferentes agrupaciones, y me siento muy gratificado.

Está integrado totalmente en la sociedad guipuzcoana y donostiarra.

Me considero un donostiarra más, y no tengo idea de dejar la ciudad. Me he sentido querido y acompañado desde que llegué en 1975.

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¿Cómo celebrará la recepción de la medalla el próximo día 20?

Disfrutando como un niño pequeño. Vendrá toda la familia, nos juntaremos y lo celebraremos. Después, como cada año, participaremos en la fiesta de la ciudad y veremos la Izada de la Tamborrada, que este año además será muy especial.

¿Tiene pensado el discurso?

No, solamente algunas ideas. Quiero hablar con otro ganadores de medallas para saber cómo se sienten y, a partir de diferentes ideas, intentaré dar un discurso que emocione a la gente.