El incremento en el uso de ansiolíticos entre los niños y los jóvenes de Elgoibar con edades comprendidas entre los cero y los 20 años es una de las conclusiones del proyecto sobre el bienestar emocional Zurrunbiloa que se está llevando a cabo en esta localidad.

Este aumento se refleja en un dato tan esclarecedor como preocupante: «En la actualidad, el 9,5 % de los adolescentes toma o ha tomado psicofármacos, destacando en ese apartado el uso de ansiolíticos, que se ha incrementado por seis en la última década», han dado a conocer los autores de este estudio, en el que participan el Ayuntamiento de Elgoibar, Danobatgroup y Elhuyar, en el acto de presentación que ha tenido lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento hoy al mediodía.

Dar voz a los jóvenes

Zurrunbiloa vio la luz el año pasado como un proyecto encaminado a conocer el bienestar emocional de los jóvenes de Elgoibar.

Su elaboración ha tenido como eje conocer la realidad de la juventud elgoibarresa en este ámbito para buscar respuestas de forma comunitaria.

Su ejecución se ha traducido en las aportaciones de 536 adolescentes de entre 12 y 16 años, los datos de Osakidetza y la implicación en el proyecto de agentes locales de los ámbitos de la educación, la salud, el deporte, el ocio, el asociacionismo y las instituciones.

Diagnósticos clínicos

Las conclusiones del estudio reflejan que el 20,3 % de las niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 20 años de Elgoibar tiene o ha tenido un diagnóstico clínico de salud mental.

Este dato se corresponde con el aumento que el consumo de psicofármacos ha experimentado en la última década.

La prescripción de ansiolíticos se ha multiplicado por seis en los últimos diez años y, tal como se ha señalado anteriormente, el 9,5 % de los adolescentes toma o ha tomado psicofármacos en algún momento de sus vidas.

Presión emocional

El estudio ha permitido identificar también algunas de las causas que están en el origen de la situación de presión emocional que viven los jóvenes.

En este apartado destaca la presión académica, fuente de preocupación para el 49 % de los adolescentes.

Otro aspecto que destaca el estudio es el factor de sufrimiento que la imagen corporal genera en el 41 % de las chicas, mientras que entre los chicos la presión proviene de no ser lo suficientemente buenos en el ámbito deportivo incide en el 23.4%.

La exclusión social, el acoso o la soledad son otros aspectos que inciden de manera negativa en el bienestar emocional de los jóvenes, como manifestaron el 36,8 % de los participantes en el estudio.

Comportamientos

Esas situaciones se manifiestan en comportamientos que, sin ser adicciones, les sirven de desahogo.

Estos hecho se traducen en un uso excesivo del móvil por parte del 69% de la chicas de 16 años, a los que se suma un 20% que busca refugio en el consumo excesivo en temas de maquillaje y ropa. Asimismo, el 51% señaló que tenía problemas de ansiedad.

En el caso de los chicos de 16 años, el estudio refleja que un 44% hace un uso excesivo del móvil, al igual que sucede con el alcohol (26%), la pornografía (24%) y las drogas duras (13%). Asimismo, señalan que el 26% viven en situación de ansiedad.

Sufrimiento oculto

Los datos recogidos en el programa Zurrunbiloa ponen el foco en las dificultades para identificar situaciones como las señaladas anteriormente, lo que hace que pasen desapercibidas.

«El 11,2 % afirma que nadie detecta que se encuentra mal y el 36,7 % no solicita ayuda cuando la necesita. Esta situación resulta especialmente grave entre la adolescencia migrante, ya que el 71 % no pide ayuda», se ha dado a conocer en la presentación del estudio.

Respuesta comunitaria

Estos datos, unidos a otros recogidos en el diagnóstico, se constituyen como el punto de partida para la construcción en Elgoibar de un ecosistema comunitario sólido que proteja la salud mental de la adolescencia, mediante el trabajo conjunto de las familias, el ámbito educativo, el ocio, el deporte, el sistema sanitario y las instituciones.

El Ayuntamiento de Elgoibar ha remarcado que el bienestar emocional de los adolescentes es una responsabilidad colectiva y ha puesto en valor el trabajo que ya se viene realizando en el municipio en este ámbito, con acciones concretas y coordinadas que tienen como pilares la formación, la prevención y la intervención.