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Mentxu y Yone: 50 años vistiendo a los niños de Zumarraga y alrededores

La histórica tienda de la calle Secundino Esnaola cumplirá medio siglo en septiembre de este año

Mentxu y Yone: 50 años vistiendo a los niños de Zumarraga y alrededoresAsier Zaldua

En estos últimos 50 años ha cambiado casi todo, pero en muchas familias de Zumarraga y alrededores hay una cosa que no ha cambiado: la ropa de los niños, en Mentxu y Yone. Esta tienda de la calle Secundino Esnaola cumplirá 50 años en septiembre.

El negocio lo abrió Mari Carmen Munitxa, madre de Mentxu y de Yone. Esta vecina de Durango se casó con el zumarragarra Juan Arakama, del caserío Elorriaga, y vino a vivir a Zumarraga. “La ama estuvo trabajando en una empresa de un tío, en Elorrio. Trabajaba de administrativa. El aita tuvo un taller mecánico y le tocaba moverse. Así fue como se conocieron, en el bar Elgeta de Elorrio”, cuenta Yone Arakama.

Cuando vino a vivir a Zumarraga, Munitxa decidió abrir una tienda. “Eran otros tiempos. Tenían dos hijas y pensaban que no seguiríamos con el taller, por lo que la ama decidió abrir una tienda. Una cuñada tenía una tienda de ropa y, animada o amparada por ella, decidió abrir una tienda de ropa para niños”.

Arakama comenta que en aquella época no era habitual que una mujer con dos niñas pequeñas pusiera en marcha un negocio. “Mi hermana tenía 9 años y yo 4. Crecimos en la tienda. Recuerdo que hacíamos los deberes en la tienda. Crecimos viendo crecer la tienda y la ama nos contagió su ilusión y el gusto por lo que hacía. Mi hermana estudió Empresariales y trabaja en el mundo de las finanzas y yo hice Derecho. Trabajé en ese área y disfruté mucho, pero la tienda también me gustaba mucho. Sentía que tenía que devolverle aquello que nos había dado. Cuando la ama se acercó a la hora de jubilarse, hubo que tomar una decisión. En 2004 cogí las riendas de la tienda, pero siempre he tenido el apoyo de la ama y de mi hermana”.

El comercio ha cambiado mucho desde que su madre abrió la tienda. “El cliente tiene mil canales de compra y tienes que ofrecer algo diferente. Sino, no tienes nada que hacer. Nuestra política de gestión de compras se basa en ir a ferias internacionales. A finales de enero iremos a París. Nosotras vamos a las ferias y procuramos traer algo diferente para poder competir. Algunas marcas no tienen distribución a nivel nacional, por lo que conseguimos cierta exclusividad. Somos una tienda multimarca. Cada marca tiene su esencia, pero al hacer una selección de esas marcas, hacemos nuestra propia colección. Somos nosotras, reflejadas en esa colección. Queremos que cuando alguien vea a una persona que lleva ropa de nuestra tienda diga esa va de Mentxu y Yone”.

Arakama considera que en estos 50 años han conocido varias épocas bien diferenciadas. “Las ferias nos dicen donde estamos y a dónde tenemos que ir. En estos 50 años ha habido una evolución muy fuerte. Al principio se llevaban las prendas de vestir. Ropa cuidada. Después, llegó la ropa con mucho color, divertida. En la tercera época, fuimos a una feria y todo era gris y negro. El cambio fue bestial. Ahora, volvemos al color. También en la ropa para mayores. Trabajamos para niños y jóvenes de 0 a 18 años, por lo que también hay madres y padres que compran su ropa aquí. El color ha subido hasta las tallas grandes. Y desde la pandemia, queremos ropa cómoda”.

El calzado también ha cambiado. “Somos muy influenciables. Cuando abrimos, los pediatras recomendaban suelas rigidas con tacón formativo y que el zapato llegara al tobillo para que sujetara. Ahora algunas influencers dicen que los bebés tienen que sentir por dónde pisan”.

Por otro lado, se le da más importancia al medio ambiente. “En ese sentido, hemos evolucionado. Trabajamos con proveedores que cuidan la composición de los tejidos. Buscamos tejidos orgánicos y que en el proceso de producción se respete el medio ambiente. Y también buscamos que la composición sea buena, agradable y duradera. Que no sea ropa de usar y tirar. El cliente cada vez lo valora más, sobre todo en el caso de los bebés, pues hay muchos con problemas de piel”.

Una tienda es una pequeña empresa. “La tienda es grande y aquí tienes que hacer de todo:limpiar los cristales, coser... Tengo el respaldo de mi madre y de mi hermana. Vive en Donostia, pero viene todos los fines de semana”.

Arakama ha ido modernizando el negocio, pero sin que perdiera su esencia. En 2016 hizo una reforma integral y renovó la imagen corporativa. “Hicimos una rampa para mejorar la accesibilidad y abrimos la tienda a la calle, gracias a las cristaleras. Además, cambiamos la forma de presentar el producto, para hacerlo más accesible a la gente”.

Siempre busca mejorar y con ese objetivo se adhirió al proyecto Singular Dendak. Consiguió el distintivo, por supuesto. Desde entonces, además de renovar el sello, ha logrado el nivel avanzado de singularidad. Y en octubre de 2025 les han reconocido como comercio de interés turístico. “Todo eso va sumando. Queremos seguir creciendo y formándonos. Hay que hacerlo y nos gusta. Nos va la marcha y me debo a esto”, concluye.