Beñat Etxabe vive las primeras semanas como director titular de la Banda de Musica de Zestoa tras ganar el concurso organizado para la asignación del cargo. El joven zestoarra lleva toda su vida vinculado a la música. Esa pasión le llevó a incorporarse a la banda de su pueblo cuando era un niño y ahora le toca coger las riendas de la agrupación para marcar el camino que va a seguir, afrontando los retos que conlleva su nuevo papel como director titular.
Para quien no te conozca, ¿cómo llegaste al mundo de la música?
Empecé con 7 u 8 años en la escuela de música de Zestoa. En 2009 entré en el Conservatorio de Donostia para cursar el grado medio de bombardino y tuba. Una vez allí, en 2014 empecé también con el trombón y, en 2015, continué los estudios de bombardino en el Centro Superior de Música del País Vasco, Musikene.
Además de tocar, también has trabajado como profesor y has ido formándote en dirección. ¿Cómo ha sido ese camino?
He trabajado en escuelas de música de Azkoitia, Zornotza, Eibar, Hondarribia… y alguna más que seguro que se me escapa. Durante la pandemia empecé con el tema de la dirección: veía que en el pueblo no había un director fijo y que, en cualquier momento, podía tocarme asumir ese papel. Así que empecé a hacer cursos online y hasta hoy.
Proceso de selección
Antes de ser elegido director, la banda tuvo que pasar por un proceso de selección. ¿Qué papel te tocó asumir?
Yo era miembro de la junta cuando el anterior director dejó la banda . Me tocó mediar con el Ayuntamiento para determinar necesidades, definir el proceso y los pasos a dar. Se plantearon objetivos, pero la elección se fue demorando. En ese tiempo, me tocó desempeñar las funciones de director de manera provisional. Todo cambió cuando el Ayuntamiento nos dijo que la banda tenía que contar con un director fijo para 2026. Se hizo la convocatoria y, después de las fiestas del año pasado, comenzó el proceso.
¿Cuántos aspirantes participaron y cómo fue la fase final?
Se inscribieron cinco. Hubo quien no pudo avanzar por el euskera y otro no completó los trámites. A la final llegamos tres: un candidato de Elgoibar, otro de Mutriku y yo. En mi caso, como me conocían por haber estado dirigiendo durante un año entero, se decidió que quedara un poco al margen para no alargar el proceso. Los otros dos finalistas hicieron un mes de ensayos y un concierto cada uno.Después del concierto de Navidad se procedió a la valoración y a la votación por los miembros de la banda.
El valor de la banda
¿Qué reacción has recibido en el pueblo tras se confirmado como director?
Muchas felicitaciones. Al principio a la gente le parecía raro organizar un proceso de selección, porque me habían visto dirigir en varias ocasiones y había confianza en que pudiera seguir. Muchos me decían “seguro que sales tú”, pero yo no me lo creí hasta que me lo confirmaron.
¿Qué significa que un pueblo pequeño como Zestoa mantenga una banda estable?
Es un lujo. Somos pocos en el pueblo y aun así tenemos una banda de unas 40 personas. Ponerla a disposición del pueblo para fiestas, conciertos y otros actos es un privilegio. Igual que sucede con Zestoa, destacaría el esfuerzo que hacen muchos pueblos por mantener agrupaciones así. Es curioso que en una provincia cuya capital, San Sebastián, no tiene banda de música, hay muchos pueblos que cuenten con ellas y que, además, funcionan bien.
Mirada al futuro
¿Qué objetivos te marcas a corto y medio plazo?
Mi objetivo es que los músicos disfruten. No tocamos todos los meses y a veces los periodos entre concierto y concierto se hacen largos, de dos meses y medio. Quiero que sea lo más ameno posible: que disfruten tocando, que aprendan cosas nuevas y que la banda mantenga el nivel o lo vaya subiendo poco a poco.
Pensando en el futuro, ¿qué instrumentos atraen más a los chavales y qué retos os genera eso?
En Zestoa la trompeta tiene mucho tirón y la culpa es del pasodoble “Amparito Roca”. Esta pieza se vive de una manera muy especial en las fiestas. La trompeta tiene un gran protagonismo en ella. Los niños crecen con esa pieza y el sonido de la trompeta, y luego muchos quieren tocar ese instrumento. El problema es que en la banda ya tenemos muchos trompetas y no se pueden meter a más sin descompensar el grupo. En cambio, con instrumentos como el clarinete ocurre lo contrario: tenemos cinco o seis, pero no viene gente por detrás. Si faltan ciertas voces, no puedes hacer según y qué repertorio.
Para terminar, ¿cómo son los ensayos en una banda como la de Zestoa?
Lo ideal sería coincidir todos a la vez porque se avanzaría muchísimo, pero no siempre se puede por trabajo, estudios o compromisos. Normalmente estamos unas 25 personas, y luego depende del día: si juega la Real, si juega el Madrid o el Barça… todo influye.