El consejero de Industria del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, ha mostrado su apoyo a los trabajadores de Tubos Reunidos tras anunciarse un ERE que afectará a 301 empleados, y ha señalado que, para que el plan de viabilidad sea sólido, la empresa necesita reestructurar su creciente deuda con el apoyo de todos.
“Creemos en la colaboración público-privada y apoyaremos un proyecto industrial sólido de futuro”, ha afirmado.
Apoyo institucional en un momento difícil
En un comunicado, Jauregi se ha referido a la comunicación de la dirección de Tubos Reunidos al comité de empresa sobre el planteamiento del ERE para las plantas de Amurrio, con alrededor de 890 empleados, y Trapaga, que cuenta con una plantilla aproximada de 320 trabajadores.
El consejero ha trasladado el respaldo del Gobierno Vasco a los trabajadores y sus familias, subrayando que se trata de “un momento difícil para todos”.
Proceso de negociación para reducir el impacto social
Jauregi ha explicado que ahora se abre un proceso de consulta y negociación cuyo objetivo es minimizar el impacto social del ERE. En este contexto, ha avanzado que este viernes mantendrán una reunión con el comité de empresa para escuchar sus planteamientos y compartir información de primera mano.
Asimismo, ha indicado que el Ejecutivo vasco está en contacto directo con la dirección de la empresa para analizar su plan de viabilidad, y que en los próximos días se celebrarán nuevas reuniones.
El futuro industrial de Tubos Reunidos en juego
Según ha subrayado el consejero, para que el plan de viabilidad sea realmente sólido, Tubos Reunidos necesita afrontar la reestructuración de su deuda con el respaldo de todas las partes implicadas. “Vamos a defender siempre el empleo industrial en Euskadi y el futuro de las empresas industriales viables y sólidas”, ha remarcado. Por último, Jauregi ha advertido de que está en juego el futuro de Tubos Reunidos, tanto el de las 301 personas afectadas por el ERE como el de las casi 1.000 restantes que continúan en la compañía.