El 11 de febrero no es una fecha cualquiera en el calendario internacional. Es, sobre todo, un espejo que devuelve a la sociedad una imagen incómoda: la del talento femenino que todavía no encuentra las mismas oportunidades para desarrollarse en el ámbito científico y tecnológico. El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por Naciones Unidas en 2015, nació precisamente para recordar esa desigualdad y subrayar algo esencial: sin la mitad del talento disponible, el progreso científico avanza más lento y de forma incompleta.
Esta brecha adopta múltiples formas. Se percibe en las aulas, donde las mujeres son mayoría en la universidad, pero minoría en grados como física, arquitectura o ingenierías. Se constata en la carrera investigadora, donde el llamado “efecto tijera” va reduciendo su presencia a medida que aumentan las responsabilidades. Y se confirma en los puestos de liderazgo, todavía dominados por hombres, con más del 70% de las cátedras en manos masculinas. No es una cuestión de capacidades ni de desarrollo económico, sino el resultado de inercias sociales, estereotipos persistentes y barreras estructurales que siguen condicionando elecciones y trayectorias profesionales.
Realidad de Euskal Herria
La CAV refleja con nitidez esa contradicción. La paridad es prácticamente total en el personal docente e investigador universitario y más de la mitad de las tesis doctorales son defendidas por mujeres. Sin embargo, cuando se observa el conjunto de la actividad científica, la proporción femenina se estanca. En 2024 trabajaban en I+D 37.670 personas, de las que 14.431 eran mujeres, alrededor del 38%. La desigualdad se acentúa por disciplinas: apenas un 28% en ingeniería y tecnología frente a cerca del 62% en ciencias médicas. También en el origen de las vocaciones persiste la distancia: solo el 19% del alumnado universitario STEM y el 16% de la formación profesional técnica en estos ámbitos son mujeres, pese a que en la educación secundaria su presencia en itinerarios científicos supera la mitad del alumnado.
Nafarroa ofrece una fotografía algo más equilibrada, aunque todavía lejos de la igualdad plena. En 2023 alcanzó una cifra récord de 1.452 investigadoras, que representan el 42% del personal investigador, por encima de la media estatal. En el conjunto del Estado, las mujeres suponen el 39,6% del personal investigador, con una diferencia notable entre el sector público, donde rozan la mitad, y el privado, donde apenas superan el 30%. La desigualdad, por tanto, no desaparece: simplemente cambia de forma según el territorio o el ámbito profesional.
"La falta de mujeres en el campo de la tecnología es una cuestión holística y multifactorial, pero uno de los factores más claros es la ausencia de referentes femeninos visibles"
Brecha de género
Las consecuencias de esta desigualdad entre hombres y mujeres trascienden lo individual. La falta de mujeres en la ciencia limita carreras, expectativas y referentes, pero también empobrece a la sociedad en su conjunto. Diversos estudios europeos advierten de que alcanzar la paridad en los campos STEM podría incrementar el PIB per cápita de la Unión Europea entre un 2,2% y un 3% en 2050. No se trata solo de justicia, sino de desarrollo, innovación y competitividad.
Iniciativas para fomentar la presencia femenina en la ciencia
Frente a este escenario, las políticas públicas, los programas educativos y las iniciativas de divulgación intentan abrir camino desde edades tempranas. El objetivo es doble: derribar estereotipos y garantizar trayectorias profesionales en igualdad real. Porque la cuestión de fondo no es únicamente cuántas mujeres llegan a la ciencia, sino cuántas pueden permanecer, liderar y transformar ese conocimiento en avances sociales.
En ese contexto se enmarca la iniciativa de Basque Artificial Intelligence Center (BAIC) y 42 Urduliz Bizkaia Fundación Telefónica, que abrirán sus sus puertas al alumnado de Bachillerato este miércoles para vivir una jornada diseñada para despertar vocaciones STEM entre las mujeres y acercarles la Inteligencia Artificial de forma práctica y cercana. El evento Emakumeak Zientzian 2026 combina una introducción a la IA y a sus salidas profesionales, una mesa redonda con mujeres que trabajan hoy en el ámbito del dato y la inteligencia artificial, y un taller práctico en el propio campus de programación, configurando una oportunidad para conocer referentes, plantear preguntas y visualizar futuros posibles.
La jornada pretende ser una oportunidad para conocer referentes, hacer preguntas y visualizar futuros posibles, tal y como explica Estibaliz León, directora de 42 Urduliz Bizkaia: "Reunimos a mujeres que trabajan en inteligencia artificial y datos, traemos alumnado de distintos centros educativos y además mostramos cómo se aprende en 42 con una metodología disruptiva e innovadora".
Esta iniciativa se engloba dentro de una estrategia más amplia sostenida en el tiempo: "Desde la apertura del campus llevamos realizando acciones para atraer a más mujeres y a más jóvenes femeninas al mundo tecnológico y al mundo digital, así que para nosotros este día es un momento en el que ponemos todavía más énfasis en traer más mujeres al mundo de la programación y de la tecnología".
"Me gustaría que las mujeres participaran en todos los debates sobre derechos digitales, ética y diseño de estas tecnologías, no solo como presencia en el sector sino también en los espacios de decisión"
Causas de la escasez de mujeres en el ámbito tecnológico
¿Por qué no hay tantas mujeres en el campo de la tecnología? “Históricamente la tecnología ha sido un ámbito masculinizado", recuerda León, aunque subraya que la hibridación con campos como el biosanitario abre nuevas oportunidades y evidencia que la tecnología es ya una herramienta transversal en cualquier profesión. Aun así, uno de los obstáculos persiste: "La falta de mujeres en el campo de la tecnología es una cuestión holística y multifactorial, pero uno de los factores más claros es la ausencia de referentes femeninos visibles".
Ese esfuerzo por revertir la brecha también se refleja en los datos del propio centro. En los grados universitarios puramente tecnológicos la presencia femenina ronda el 14%, mientras que en el campus de 42 Urduliz Bizkaia el porcentaje de mujeres alcanza ya el 22% gracias a acciones específicas de atracción, aunque el objetivo sigue siendo “crecer y avanzar hacia una mayor igualdad”, subraya Estibaliz León.
Mujeres en la tecnología: historias de reinvención profesional
Por eso, más allá de las cifras, el cambio también se construye a partir de historias concretas. "Tenemos casos de mujeres con perfiles muy distintos que han combinado su formación previa con la tecnología y han conseguido reorientar su carrera profesional hacia el ámbito digital", resume su directora.
Trayectorias diversas que comparten un mismo punto de inflexión: la decisión de formarse para abrir nuevas oportunidades profesionales. Ese es el caso de Beatriz Lamíquiz (Sopelana, 58 años), socióloga sin experiencia previa en este ámbito que llegó al campus 42 Urduliz Bizkaia acompañando a su hijo en busca de una opción formativa y terminó encontrando su propio camino. Se inscribió en la primera edición de 42 ZIP, dirigida a mayores de 45 años, y desde entonces ha orientado su perfil hacia el análisis de datos, Python y la inteligencia artificial, consolidando una reinvención laboral que demuestra que el aprendizaje tecnológico no tiene edad.
También Vera García (Burgos, 24 años) representa esa conexión entre conocimiento científico y competencias digitales. Ingeniera biomédica residente en Bilbao, con un máster en Tecnologías Biomédicas y especialización en sistemas inteligentes, se incorporó a 42 Urduliz Bizkaia para reforzar su formación en programación. Actualmente trabaja como técnica de electromedicina en una empresa de Bizkaia, donde aplica la innovación tecnológica al ámbito de la salud.
El acceso tardío a estas disciplinas es otra de las claves. "Muchas veces las decisiones académicas se toman demasiado pronto", advierte Estibaliz León. De ahí la importancia de itinerarios abiertos: "No pedimos títulos ni experiencia tecnológica previa, lo que permite que mujeres sin ningún contacto anterior con la programación aprendan, completen la formación y terminen dedicándose profesionalmente a este ámbito".
El impacto, sostiene, va más allá de la inserción laboral. "Es un orgullo ver cómo estas mujeres se forman, consiguen empleo y aportan diversidad al mundo tecnológico, porque la tecnología no deja de ser la aplicación de soluciones innovadoras a problemas empresariales y sociales". Y añade: "El mérito es suyo, porque nosotros solo ponemos la herramienta a su alcance, pero son ellas quienes se comprometen y dan el salto profesional".
“Ojalá en el futuro dejemos de hablar de la tecnología como un ámbito masculinizado y que las mujeres estén presentes en todos los niveles. Soy optimista y creo que vamos en la buena dirección”
Previsiones a medio y largo plazo
Mirar al futuro implica también preguntarse quién diseñará las tecnologías que están por venir. "Me gustaría que las mujeres participaran en todos los debates sobre derechos digitales, ética y diseño de estas tecnologías, no solo como presencia en el sector sino también en los espacios de decisión", afirma Estibaliz León. "Se trata de lograr inteligencias artificiales más diversas y cercanas a la realidad social".
Aun así, el horizonte se dibuja con cautela y esperanza. “Aspiro a que en el futuro dejemos de hablar de la tecnología como un ámbito masculinizado y que las mujeres estén presentes en todos los niveles. Soy optimista y creo que vamos en la buena dirección”, concluye.
"Tenemos mucho trabajo por delante para conseguir que las cifras de las mujeres en la ciencia pasen a ser parte de la historia. Esta responsabilidad la tenemos muy asumida porque no podemos desperdiciar el 50% del talento de este país”
Tecnalia: una apuesta decidida por las mujeres
Si una entidad puede ser el referente para que las niñas vean su futuro ligado a la ciencia y las oportunidades que ésta les brinda, además de mujeres científicas en las que mirarse, es TECNALIA. Se trata del mayor centro tecnológico de investigación aplicada del Sur de Europa. El 44% del equipo de TECNALIA — que cuenta con 1.525 investigadores e investigadoras de diferentes países — está formado por mujeres. No sólo eso, además, en los puestos directivos se mantiene ese mismo porcentaje, es decir el 44%.
Se trata de mujeres ligadas a ámbitos punteros de la industria, energía, movilidad, economía circular, salud, digitalización, cuántica… mujeres que están investigando y contribuyendo a un mayor progreso económico y social. La presencia de la mujer en TECNALIA está equiparada también con su papel en los puestos de responsabilidad. Las mujeres aportan enfoques, ideas y soluciones que despejan las incógnitas más complejas de nuestros colaboradores y colaboradoras: las empresas.
Como explican desde TECNALIA, “todas las organizaciones y la sociedad al completo, tenemos mucho trabajo por delante para conseguir que las cifras de las mujeres en la ciencia dejen de ser un dato y pasen a ser parte de la historia. Esta responsabilidad la tenemos muy asumida porque no podemos desperdiciar el 50% del talento de este país”.
La transformación, en definitiva, no depende solo de leyes o estrategias institucionales. Requiere referentes visibles, entornos corresponsables y una cultura que deje de asociar determinadas disciplinas con un género concreto. En ese cambio profundo se juega buena parte del futuro científico.