Alberto Salasdirector comercial de gashor

"Tenemos un futuro positivo con el desafío de exportar a Europa"

11.10.2020 | 00:46
Alberto Santos en las instalaciones de Gashor en su sede de Zizurkil.

La firma de Zizurkil confía en que su conocimiento junto con una cartera de clientes entre los que figuran Bimbo o Gullón les abrirá las puertas de un mercado "hermético"

donostia – Gashor es una de las tres empresas que a nivel estatal se ha especializado en la fabricación de sistemas de almacenamiento, transporte y dosificación de materias primas para el sector de la alimentación y, a pesar de la crisis generada por el coronavirus, cerrará el año con un impacto menor y maneja muy buenas perspectivas para el futuro próximo.

¿Cómo ha repercutido la pandemia de coronavirus en su actividad?

–Fabricamos maquinaria industrial para el sector de la alimentación, que no ha sufrido como otros el impacto del COVID-19. Ahora bien, estamos más centrados en empresas que trabajan para el sector Horeca, que sí se ha visto más perjudicado por la drástica caída del turismo y consumo en restaurantes. Aún así, prevemos que este año no acabaremos con la facturación prevista en enero, pero sí dentro de los márgenes asumibles.

¿Qué ofrece Gashor al sector de la alimentación?

–Somos una empresa que damos soluciones específicas a clientes industriales para la alimentación y fundamentalmente fabricamos instalaciones para almacenamiento, transporte y dosificación de materias primas. Es el primer proceso para la elaboración de cualquier alimento y debemos garantizar un funcionamiento las 24 horas del día de los siete días de la semana bajo unas condiciones de seguridad alimentaria, ergonómicas y de trazabilidad muy estrictas. Si nuestros equipos fallan, cae toda la línea por lo que debemos asumir mucha responsabilidad. Y hablamos de fábricas de tamaño muy grande que pueden tener un millar de operarios y donde cualquier paro representa un importante gasto.

¿Se han especializado en algún tipo de producto alimentario?

–Trabajamos transversalmente con todos los clientes de alimentación, desde fabricantes de pan o dulces hasta platos precocinados o snacks. Por nuestra trayectoria, siempre hemos estado más centrados en empresas de panificación y galletería, que son las que más materias primas utilizan.

¿La práctica totalidad de su producción son proyectos llave en mano?

–Sí. Cada proyecto se adapta a las especificaciones de nuestros clientes y, además, hay que tener en cuenta que las condiciones climáticas, dimensionales, técnicas e incluso normativas son muy diferentes en cada país. Partimos de un diagrama de funcionamiento básico que luego adaptamos a nivel de ingeniería, fabricación e instalación en la casa del cliente. Son retos atractivos, la experiencia es un grado y los resultados son buenos.

¿Representa esta característica un valor añadido para sus clientes?

–Es una de las mayores diferencias con respecto a nuestra competencia. Desde la planta de Zizurkil se procede al diseño, gran parte de la fabricación y la supervisión y puesta en marcha de todos nuestros equipos, lo que nos da un mayor control del proceso y nos permite conocer y mejorar lo que ofrecemos al cliente. Y esto es importante porque el montaje es uno de los procesos más críticos, tiene que ser rápido y sin fallos porque, como he comentado antes, en ocasiones el cliente tiene que parar su producción.

¿Cuál es la tipología de sus clientes?

–Antes trabajábamos lo artesanal y ahora estamos en el sector industrial. Intentamos conseguir empresas grandes porque son las que mayor rango de inversión tienen. Por ejemplo, acabamos de firmar un proyecto para España con Bimbo, la mayor empresa de panificación del mundo con sede en México. Otro buen cliente, con el que llevamos 15 años trabajando, es Gullón, una empresa familiar que tiene la mayor fábrica de Europa de galletas en Aguilar de Campoo. También hemos realizado trabajos para Nestlé. A nivel estatal nuestros clientes son de mediano tamaño.

¿Hay diferencia entre medianas y grandes empresas?

–Las medianas suelen invertir más en tecnología, mientras que las grandes buscan un retorno a corto plazo, unos tres años, por lo que piden máquinas más sencillas y estandarizadas. El mediano no mira tanto el retorno, sino la calidad. Es importante resaltar que somos extremadamente discretos con mucha de la información que tratamos, ya que en el sector alimentario muchos procesos productivos son el ADN del producto y la competencia en el mercado es voraz. Nosotros tenemos la receta de productos tan conocidos como las galletas Oreo, y debemos mantener una estricta confidencialidad.

¿Con qué equipo cuenta Gashor para responder a las necesidades de los clientes?

–Actualmente somos 45 personas en plantilla y subcontratamos labores accesorias como el cableado de cuadros, algunos elementos de calderería o montaje electromecánico. El 40% de la plantilla pertenece a producción, un 30-40% a ingeniería y un 20-30% a comercial. El equipo que más ha evolucionado y crecido ha sido el de ingeniería, puesto que ha pasado de aplicar pequeñas mejoras en hornos artesanales para la panadería de la esquina a diseñar instalaciones industriales para Nestlé. Actualmente, el corazón del negocio de nuestra empresa reside en la ingeniería, tanto a nivel de diseño de proceso como en electromecánica y automatización, lo que significa una alta cualificación y multidisciplinaridad.

¿Qué lugar ocupa la I+D en la actividad de la empresa?

–Nuestro tamaño de empresa no nos permite tener un departamento de I+D, pero parte externalizamos con Inasmet y con agencias de desarrollo a través de ayudas, sobre todo en materia de automatización porque antes todas las máquinas eran independientes, pero ahora están interconectadas y nuestros equipos tienen que incorporarse al sistema.

¿Qué nivel de exportación tiene Gashor?

–Nuestras ventas exteriores representan entre el 20% y el 30% de nuestra facturación, pero queremos incrementar este porcentaje. España es nuestro mercado principal y también es importante México, que tiene una industria alimentaria muy grande y además exporta a Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y Caribe. Hemos hecho alguna incursión en Sudamérica, pero no es un mercado muy interesante para nosotros porque tecnológicamente no está muy desarrollado. Nuestro próximo objetivo es Europa, porque buscan la tecnología que nosotros tenemos y están dispuestos a invertir en ella. El desafío es duplicar la exportación en tres o cuatro años y creo que se podrá cumplir porque vemos mercado.

Para cumplir ese objetivo, ¿la compañía tendrá que afrontar una dura competencia?

–Sin duda, hay mucha y muy buena competencia, sobre todo en Europa, pero lejos de temerlos hacen que queramos mejorar cada día. Hay que tener en cuenta que entre un 60% y un 70% de los alimentos que encontramos en el supermercado está producido por no más de diez compañías, que tienen muy estandarizados sus procesos y exigen lo mismo a las empresas con las que trabajan. Nuestro menor tamaño con respecto a nuestros competidores tiene como ventaja que podemos ser más ágiles y rápidos en proyectos de tamaño medio.

¿Qué perspectivas manejan?

–Tras un año malo viene otro bueno. Las expectativas son buenas y queremos crecer. El know how lo tenemos, lo que nos falta es poder acceder a mercados para ampliar nuestra facturación y Europa es el objetivo, porque allí tenemos mucho potencial pero aún no hemos explorado ese mercado. Por circunstancias varias, hemos invertido más tiempo y recursos en Sudamérica que en Iparralde, y vamos a cambiar esta estrategia. Tenemos las máquinas, tenemos el conocimiento, y ahora debemos ir a Europa y vender. Es un mercado muy complicado y hermético, donde para acceder hay que hacerse un nombre, y poco a poco lo vamos consiguiendo gracias a una cartera de clientes muy conocidos. El futuro es bueno, somos positivos porque hemos hecho los deberes y ahora toca ampliar.

Plantilla. 45 empleados.

Presencia internacional. Su sede está en Zizurkil y no tiene delegaciones, pero sí agentes comerciales distribuidos en diferentes mercados.

Exportación. Exporta el 20-30% de su facturación, fundamentalmente a México. Su desafío es entrar en el mercado europeo.

Facturación. Estima que facturará cinco millones de euros en 2020, algo por debajo de las ventas medias anuales, que se establecen en seis o siete millones.

En cifras

"Hay mucha y muy buena competencia, sobre todo en Europa, pero lejos de temerla hace que queramos crecer cada día"

"Tenemos las máquinas y el conocimiento, el futuro es bueno porque hemos hecho los deberes y ahora toca ampliar nuestros mercados"

"El equipo que más ha evolucionado y crecido ha sido el de ingeniería, que actualmente constituye el corazón de la empresa"

"Diseñamos, fabricamos, supervisamos y ponemos en marcha todos nuestros equipos, lo que nos da un control total sobre el proceso"

"Nuestro objetivo es acceder a empresas de tamaño grande porque son las que tienen un mayor rango de inversiones"

"Este año no acabaremos con la facturación prevista en enero, pero sí dentro de unos márgenes asumibles, somos optimistas"