"Agente, estoy trabajando"

coronavirus La Ertzaintza paró y envió a casa el domingo a ciclistas profesionales guipuzcoanos que habían salido a entrenarse. De momento, solo pueden trabajar con el rodillo

17.03.2020 | 02:02

Donostia – Sábado por la noche. Todo el Estado vive pendiente de la comparecencia de Pedro Sánchez. La rutina diaria de los ciudadanos apunta a verse afectada por las decisiones del Gobierno, un hecho que atañe en el cortísimo plazo a los ciclistas profesionales. Han cenado. Han descansado. Y han preparado todo el material. Parece que el domingo amanecerá soleado. Y en los planes de entrenamiento figuran sesiones de carretera. Pero lo que habitualmente supone una velada de tranquilidad y reposo es esta vez un mar de mensajes y de consultas. "¿Podremos salir en bicicleta?". En un principio parece que sí, que la circulación está permitida por motivos de trabajo. Luego la realidad terminará desmintiéndolo.

Ayer lunes, los corredores ya tenían asumido que está prohibido entrenar en la carretera. Miraban con cierta esperanza, eso sí, a las gestiones que pueda realizar al respecto la Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) durante los próximos días. "Somos conscientes de la situación. Sabemos que tendríamos que ir solos para esquivar contagios. Y con cuidado para evitar accidentes que evitaran movilizarse a los servicios sanitarios. Pero también hay otros muchos trabajos de riesgo que no se han visto afectados por las medidas", expone a NOTICIAS DE GIPUZKOA Jon Irisarri. El ciclista leaburutarra del Caja Rural se levantó el domingo sin saber muy bien cómo interpretar las directrices del Ejecutivo central. "En el equipo nos dijeron que saliéramos. Tenemos un compañero italiano, Matteo Malucelli, que lleva dos semanas entrenando en su país sin problemas. Si le para la policía, muestra su licencia y puede continuar. Aunque el domingo por la mañana tampoco sabíamos si eso aquí iba a ser suficiente".

Los casos Irisarri cogió la bici. También su licencia federativa, por si acaso. Y completó el entrenamiento sin que nadie se lo impidiera. Supo después que había tenido suerte. El otro ciclista guipuzcoano del Caja Rural, el errenteriarra Aritz Bagües, vivió mientras una experiencia distinta. "Solo me tocaba una salida de hora y media. Cuando estaba terminando, llegando ya a casa, me paró la Ertzaintza y los agentes me comentaron que no podía circular. Les expliqué que me dedico a esto y ellos lo comprendieron, pero insistieron en que ahora mismo está prohibido". Algo muy similar le sucedió al ezkiotarra Alex Aranburu, fichado este año por el Astana. "El sábado nos dijeron desde el equipo que podíamos entrenar. Y nos enviaron una especie de permiso, reflejando que somos profesionales y que este es nuestro trabajo. Salí y me pararon. Cuando les indiqué que tenía esa autorización, los agentes no supieron muy bien qué hacer. Pero luego, viendo el papel, comentaron que ese no era un premiso válido. Me mandaron para casa y añadieron que, si me tenían que parar una segunda vez, iban a multarme".

Al parecer, en el seno del Euskaltel Fundación Euskadi fueron algo más cautos respecto a la opción de salir a la carretera. Así lo explica el lazkaotarra Gari Bravo. "Desde el equipo nos indicaron que estaban trabajando en ello, que estaban hablándolo. Pero que de momento no podíamos entrenar fuera. Así que lo único que pude hacer el domingo fue quedarme en casa y tirar de rodillo". "Está claro que es lo que toca por el momento", reflexionan unánimemente Aranburu, Bagues e Irisarri, conscientes de la situación vistas las experiencias vividas durante la mañana del domingo. "Yo llevaba unas semanas entrenando muy fuerte. Había estado en la zona de Salou. Y ahora voy a perder ese pico de forma que había podido conseguir. Es una pena. A mí me encantaría seguir trabajando en la carretera y que las gestiones de la ACP nos lo terminaran permitiendo. Pero también entiendo la situación a nivel general", señala el de Errenteria.

La salud, lo primero Su compañero Irisarri es de la misma opinión. "Yo el domingo salí a la carretera para trabajar, y porque no estaba claro aún si podíamos hacerlo. Parece que existe una prohibición y no queda otra que aceptarla. La salud de todos es lo primero". El ciclista de Leaburu lamenta, en cualquier caso, lo que esta interrupción va a significar a nivel deportivo. "Es que el rodillo no es lo mismo. Pierdes mucho", recalca. "Puede servir como mantenimiento. Pero a ver cuánto nos cuesta luego coger un buen punto. Hasta bien entrado el verano será difícil. Y quedará ya poca temporada. A ver si por lo menos la alargan en octubre y noviembre, recuperando carreras aplazadas". Esta supone una esperanza unánime para los ciclistas, cuyos preparadores ya han dado un giro de 180 grados a los planes de entrenamiento. "A mí Patxi (Vila, su entrenador) ya me ha enviado un nuevo calendario para los próximos días", recalca Gari Bravo. "Si no hay competición a la vista, no tiene sentido apurar la forma. Pero es que el asunto también tiene un componente de salud. Cuando estás fino y en buena condición, tu sistema inmunológico se muestra más débil. Y eso ahora mismo es mejor evitarlo", añade Aritz Bagües.

A la espera de soluciones, los ciclistas profesionales van a tener que encerrarse en casa, como casi todo el mundo, y entrenar bajo techo. "Con el rodillo hay que ejercitarse con series cortas y alternando intensidades. Si no, se hace eterno, psicológicamente duro. Y eso que hablamos de sesiones mucho más cortas que las de la carretera", explica Jon Irisarri. "Yo el año pasado estuve casi tres semanas parado por estas fechas, con una lesión de muñeca. Y creo que el entrenamiento de rodillo más largo que hice fue de una hora y 40 minutos. Más es difícil. Si un día toca algo más largo, puedes dividir la sesión y hacer una en ayunas, al levantarte, y otra algo más larga al mediodía". La música, las películas y las series resultan buenas compañeras de trayecto a falta de grupeta. Aunque, a efectos de entretenimiento, lo ideal es compartir vivienda con deportistas. Es el caso de Gari Bravo, quien vive con su novia, la triatleta donostiarra Maite Arraiza. "No puedo quejarme. Tengo conversación hasta en los entrenos indoor". Si no median cambios legales, lo del rodillo va para largo. Con más motivo aún en Euskadi, cuya Federación Vasca subrayó ayer que su póliza de seguro "no dará cobertura a ningún accidente deportivo nuevo" padecido durante el Estado de alerta.

"En Italia, presentando la licencia, te dejan entrenar con la bicicleta en la carretera"

Jon Irisarri

Caja Rural

"Salí con un certificado de actividad profesional, pero no me sirvió"

Alex Aranburu

Astana

"Por mucho que te ejercites con rodillo, en casa pierdes la forma"

Aritz Bagües

Caja Rural

"Mi preparador ya me ha cambiado todo el plan de trabajo"

Gari Bravo

Euskaltel Fundación Euskadi