European League | Un mermado Bidasoa roza la proeza ante el Wisla Plock (28-29)

El equipo irundarra, con bajas por el covid, perdió por la mínima en Artaleku ante el Wisla Plock en un partido en el que mereció más

07.12.2021 | 23:18
Rodrigo Salinas intenta un lanzamiento a portería ante la defensa del conjunto polaco.

El Bidasoa cedió ante el Wisla Plock en la vuelta a las competiciones después de atravesar un proceso en el que buena parte de la plantilla se vio afectada por el coronavirus. Perdió por la mínima, pero mereció más por su entrega y por la confianza en sus maltrechas fuerzas. En el último balón del partido, los polacos, con uno más por exclusión de Zabala, se llevaron los puntos gracias al remate de Michal Daszec. Desde la victoria ante el Torrelavega hace dos semanas, los de Jacobo Cuétara no habían vuelto a jugar partidos, ni continentales, ni domésticos. Dos semanas, alejados del mundanal ruido, aplazando cinco encuentros cuando mejor nivel estaba ofreciendo el equipo.

Basta fijarse en la alineación del conjunto irundarra para notar qué jugadores no están todavía a disposición del preparador. Y buena parte de los que anoche compitieron ante los polacos lo hicieron recién salidos del confinamiento, sin entrenamientos colectivos, ni las rutinas habituales. No cabía pensar en otra cosa que no fuera claudicar ante el Orlen Wisla Plock, segundo de grupo siguiendo la estela del Fuchse Berlín, líder. Sin embargo, a este equipo no se le puede negar nunca su valentía por muy mal que vengan dadas.

El rendimiento de los amarillos, por todo ello, era una incógnita. Gorka Nieto, Julen Mujika, Eneko Furundarena y el meta Jon Ander Larrarte completaron la lista de 16 jugadores con tres guardametas, por lo que pudiera suceder. Entre los ausentes, Julen Aginagalde, Dariel García y Kauldi Odriozola, todos ellos jugadores de la segunda línea. En el cuadro polaco, prácticamente al completo, Abel Serdío, David Fernández, Niko Mindegia y el técnico Xavier Sabaté, conocedores de Artaleku y su inquilino.

Lo primero que debía hacer el Bidasoa era conectarse con la realidad competitiva de un partido de altos vuelos, ya que desde el 20 de noviembre no había jugado hasta anoche. Luego, calibrar los esfuerzos porque la condición, en estas circunstancias, no es la mejor para afrontar una cita tan exigente, frente a un rival muy físico y con oficio. Desde el principio la situación fue un tanto extraña. Tanto que, de los cinco primeros tantos visitantes, cuatro de ellos se lograron desde los siete metros, con exclusiones añadidas de Víctor Rodríguez y Matheus. Los árbitros austriacos pusieron el listón muy bajo y eso desconcertó más aún. Para que no faltara de nada, el reloj del pabellón sufrió menoscabo con 5-8 en el tanteo. Desde ahí hasta el descanso el crono se llevó de forma manual. El Bidasoa trataba de no desconectarse ante un equipo sólido, con defensa 6-0 y que en ataque buscó el pase al pivote Serdío, que, más allá de los goles particulares, forzó varios siete metros que el brazo del ruso Kosorotov no desaprovechaba. El Bidasoa competía sin perder sus señas de identidad habituales. Aguantó hasta el 5-5, pero entró en una fase de desacierto defensivo, jugando balones que no iban a ninguna parte y otros que detenía el meta.

Tras el descanso, no cambió mucho la fisonomía del partido. Los polacos mantenían su distancia, aunque, a falta de diez minutos para el final, la ventaja se redujo (23-26). Quien más quien menos pudo pensar en la heroicidad. Dos goles seguidos de Mihic y Kosorotov devolvieron en encuentro al cauce que llevaba. Cualquier otro equipo, en sus circunstancias, hubiera tirado la toalla. Sin embargo, cinco goles seguidos llevaron el partido a un escenario inopinado. Dos tantos de Azkue y tres más de Cavero, Ugarte y Rodrigo Salinas tiñeron Artaleku de rojo vivo. Perdiendo de cinco al descanso y a falta de un minuto con la opción de ganar era casi un milagro. Quienes mejor se encontraban se echaron el equipo a la espalda y lo llevaron hasta la puerta. Lástima que en las dos últimas acciones, la suerte no vistiera de amarillo. Fue una lección de orgullo en toda regla. Les vendrá bien para afrontar la lista de partidos que les espera. Antes de Navidad, cinco y todos lejos de Artaleku.

DATOS DEL PARTIDO:

BIDASOA IRUN Xoan Ledo (1); Mikel Zabala (1), Iñaki Cavero (4, 1p), Rodrigo Salinas (5, 3p), Víctor Rodríguez (2), Tom Tesoriere (1), Matheus da Silva –equipo inicial- J.M.Sierra (ps), J. Ander Larrarte (ps), Ander Ugarte (5), Adrián Fernández (2), Eneko Furundarena, Jon Azkue (6), Gorka Nieto (1), Leo Renaud y Julen Mujika.
WISLA PLOCK Morawski, Ahmetasevic (ps), M. Daszec (3), Dacko, Tim Lucin (6, 2p), Jan Jurecic, David Fernández, Abel Serdio (2), Leon Susnja (1), P. Krajewski (1), Mihic (2), Terzic, Niko Mindegía (1), Zhitnikov (1), Sergei Kosorotov (9, 6p) y Komarzewski (2).
Parciales 2-2, 5-6, 5-10, 6-11, 8-13, 12-16 (descanso) 14-20, 16-22, 19-25, 23-26, 25-28, 28-29.
Árbitros D. Bolic y C. Hurich (Austria). Exclusiones de Víctor Rodríguez, Matheus, Tesoriere, Zabala (2), E. Furundarena; y de Susnja, Krajewski (2), Terzic, Kosorotovy Serdio.
Incidencias Polideportivo Artaleku, ante 1.542 espectadores.

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