El Bidasoa remata a su favor un partido espléndido

liga asobalel conjunto irundarra, que se asienta en la segunda plaza, venció al cuenca en artaleku gracias a una gran segunda parte donde mejoró su rendimiento en ataque

06.12.2020 | 01:39
Iker Serrano, preparado para lanzar a portería en el duelo de ayer frente al Conquense.

Bidasoa-Irun32

Cuenca27

BIDASOA-IRUN Sierra; Zabala (2), Kauldi Odriozola (3), Iker Serrano, Rodrigo Salinas (4), Tesoriere y Matheus – equipo inicial– Xoan Ledo (ps), Sergio de la Salud (9, 2p), Cavero, Racotea, Julen Aginagalde (4), Azkue (8,4p), Bartok (2), Bonanno y Martín Santano.

INCARLOPSA CUENCA Leo Maciel: Pablo Simonet (4), Vainstein (1), Moscariello (4), Ponciano (4, 1p), Moya (8, 3p), Sergio López –equipo Inicial–, Samuel Ibáñez (ps), Martin Ariel Doldan (2), Inestrosa (1), Hugo López (1), Carlos Fernández, Bulzamini y Federico Pizarro (2).

Marcador 3-2, 5-6, 7-8, 8-10, 12-13, 14-14 (descanso), 16-16, 20-19, 22-21, 24-21, 28-24, 32-27.

Árbitros García Mosquera y Rodríguez Rodríguez. Exclusiones de Azkue, por el Bidasoa y Ponciano y Moscariello, por los conquenses. Tarjeta roja directa a Dan Racotea (16').

Incidencias Polideportivo Artaleku, 16ª jornada. Sin espectadores en las gradas. Antes del comienzo del partido se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Juan de Dios Román.

irun – Se enfrentaban en Artaleku segundo y cuarto de la liga, con cinco puntos de ventaja a favor de los irundarras y el mismo número de encuentros disputados. Así las cosas, el triunfo local se cotizaba porque supondría ampliar la ventaja y alejar a un directo rival en la lucha por los premios al final del campeonato. A esta hora, después de imponerse al BM Cuenca (32-27), el Bidasoa se consolida en la segunda posición tras protagonizar un excelente encuentro, muy eficaz sobre todo en el segundo tiempo. Los dos equipos lo dieron todo para que la cita fuera un espectáculo, tristemente sin espectadores. La grada de Artaleku hubiera disfrutado de lo lindo viendo a su equipo.

Los conquenses no comenzaron bien el campeonato. Les pasaron bastantes cosas. Por ejemplo, las lesiones del meta Maciel y de su compatriota Pablo Simonet. Cuando Lidio Jiménez pudo recomponer la situación del equipo, retomó el camino habitual basado, como siempre, en la fortaleza defensiva y en la intensidad de la misma, además del buen ataque en segunda línea y situaciones exteriores. Contra eso medía sus fuerzas el cuadro guipuzcoano y a ello debía responder con eficacia.

El primer tiempo confirmó ser un calco de lo previsto. El Bidasoa fue mejor cuando atacó con calma, buscando el momento del lanzamiento. Encontró en Sergio de la Salud el guía de las maniobras, logrando en este periodo siete tantos, algo muy poco habitual. Con eso y los arreones de Azkue y Odriozola, junto a una terminación de Julen Aginagalde, se mantuvo vivo en el marcador del descanso. En frente, aparecía un equipo con un buen sistema ofensivo que eligió en el extremo Nacho Moya el brazo ejecutor. Sus seis goles, junto a los de Ponciano y Simonet, soportaban las opciones conquenses. Luego, en los pequeños detalles quizás la balanza se inclinó más del lado visitante, que aprovechó mejor las superioridades y se defendió bien cuando le faltaba algún componente de su poderoso muro.

El empate con el que concluyó la primera parte reflejaba la lucha que se esperaba. Eso sí, el Bidasoa perdió a Racotea para todo el encuentro, ya que un manotazo a la cara de Pablo Vainstein supuso su descalificación con roja directa al cuarto de hora de juego. Poco antes, Jacobo Cuétara había solicitado un tiempo muerto para que su equipo se esmerara en defensa, ya que si los ataques del conjunto irundarra se efectuaban con calma, los de Lidio Jiménez entraban con demasiada facilidad. Es decir que, puesto todo en la balanza, la equidad no era injusta y todo quedaba por resolver.

Quizás el Bidasoa terminó por imponer su mejor fondo de armario. Metió más ritmo a su juego. Defendió mejor con la ayuda de Sierra bajo palos y el enorme trabajo de Matheus y Tesoriere, que terminó con una ceja abierta. Donde creció claramente el rendimiento irundarra fue en el ataque. Sergio de la Salud siguió en su línea y Azkue emergió como en sus mejores tardes, entrando a por uvas las veces que fuera necesario. Así la cosa, la primera ventaja amarilla desde el inicio del partido se produce con el 20-19, tras tanto del oriotarra. Poco después, llegaría el último empate de la contienda (21-21), Un parcial de 5-0 abría una brecha insalvable para los visitantes. Bartok soltó dos zurdazos. Rodrigo Salinas robaba un balón y se iba como una flecha hacia la portería que entonces defendía Samuel Ibáñez. Otro tanto del chileno y uno del propio Azkue llevaban al tanteador un 26-21 esperanzador y que tanto había costado alcanzar, porque los de Lidio Jiménez jamás racanearon.

A partir de ahí, poca tela más que cortar. Al BM Cuenca se le hizo largo el partido y no le sobraron fuerzas, mientras que el Bidasoa mantuvo intactas las líneas de rendimiento. En el último intento forastero, Sierra detuvo un penalti a Inestrosa. Ponciano era excluido y los de Cuétara buscaron a Julen Aginagalde para que el pivote demostrar su valor con dos goles seguidos. Antes, uno de Mikel Zabala y otro posterior de Rodrigo Salinas terminaron por sellar la trabajada victoria. Una vez más, los de Artaleku llevan la nave a buen puerto y cogen moral para los tres encuentros que restan antes de Navidad.

Los dos equipos lo dieron todo para que la cita de Artaleku fuera un espectáculo, tristemente sin espectadores