La historia del Mundial de fútbol debe empezar por el principio, por el primer partido de todos. Todo en el comienzo tuvo un acento francés ya que la Copa del Mundo fue un invento de Jules Rimet, abogado nacido en Theuley en el Alto Saona, que había sido árbitro y compaginó durante años el cargo de presidente de la Federación Francesa y de la FIFA. Su empeño en reunir a las mejores selecciones del mundo vio forma en Uruguay 1930, en concreto el 13 de julio de ese año, en el estadio Pocitos de Montevideo, sede del Peñarol. Francia, cómo no, y México disputaron el partido inaugural bajo la nieve del crudo invierno del Hemisferio Sur al que las selecciones europeas se habían ido acostumbrando en el largo viaje por barco hasta la vera rioplatense.

El terreno de juego estaba duro y resbaladizo y cuentan las crónicas de la época, como la de L'Equipe, que "los tacos de las botas saltaban como los corchos de una botella de champán". Sobre aquel césped, al equipo galo se le hacía difícil practicar su atractivo fútbol, que sorprendió a los espectadores. Para colmo, a los diez minutos el portero Thepot resultó lesionado a un choque con el mexicano Mejía que le obligó a dejar el partido.

En aquella época, todavía no estaban reglamentadas las sustituciones y Francia tuvo que afrontar el encuentro con diez jugadores, que fueron casi nueve y medio porque el defensa Delfour, unos minutos después, sufrió un golpe en la cabeza a resultas del cual, según reconoció él mismo después, no se enteró de lo que pasó en el partido. "Tú no te preocupes por nada, solo corre", le dijeron sus compañeros en el descanso.

Para entonces, los franceses ya ganaban por 2-0 y habían mostrado su superioridad. Laurent Lucien, delantero del Sochaux, tuvo el honor de ser el primer goleador de la historia de los Mundiales tras rematar de volea un centro de Liberati. El balón entró casi por la escuadra de la potería azteca, pero las celebraciones fueron moderadas. "Desde luego, no nos besábamos unos a otros como hacen los jugadores de ahora", explicó Lucien, que fue prisionero de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y falleció en 2005 a los 97 años.

Los franceses dominaron el juego sin problemas y México solo tuvo oportunidad de hacer el gol del honor, que la mayoría del público se perdió ya que abandonaron el campo de Pocitos para no seguir soportando el frío. El fútbol no era aún un espectáculo de masas, como en 1998 cuando Francia logró ganar su Mundial.

Laurent Lucien, el que abrió la cuenta goleadora de les bleus, fue el único integrante del equipo de 1930 que pudo ver la gesta de Zinedine Zidane y compañía. "En Uruguay, no teníamos la sensación de estar haciendo historia. No había periodistas ni imágenes, pero lo conservo bien fresco en mi memoria", reconoció aquel año el primer goleador de la historia de la Copa del Mundo de fútbol.

Francia: Thepot, Villaplane, Maschinot, Chantrel, Delfour, Liberati, Mattler, Laurent, Capelle, Langiller y Pinel

México: Bonfiglio, Sánchez, Mejía, Amezcua, Rosas, López, Ruiz, Carreño, Pérez, Rosas y Garza.

Goles: 1-0, m. 19: Lucien. 2-0, m. 40: Langiller. 3-0, m. 43: Maschinot. 3-1, m. 70: Carreño. 4-1, m. 87: Maschinot.

Árbitro: Domingo Lombardi (Uruguay).

Incidencias: 13 de julio de 1930. Primer partido de la historia de los Mundiales, jugado en el Estadio Pocitos de Montevideo ante 4.444 espectadores.