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Los bautismos de Jose Ramon Soroiz y Nagore Aranburu en los Goya consagran el domingo

El cine guipuzcoano se alza con dos reconocimientos de la Academia para dos consagrados intérpretes del territorio.

Los bautismos de Jose Ramon Soroiz y Nagore Aranburu en los Goya consagran el domingoEfe

La gala de la 40ª edición de los Goya comenzó en febrero y terminó en marzo; se inició un sábado y culminó un domingo, el día de consagrarse a las deidades. En el caso de Gipuzkoa, fueron dos: José Ramón Soroiz y Nagore Aranburu, que lograron, respectivamente, el Goya a Mejor actor protagonista por Maspalomas y el de Mejor actriz de reparto por Los domingos, cinta vasca que se alzó, además, con el galardón a Mejor película, Mejor dirección y guion original para Alauda Ruiz de Azúa, y Mejor actriz para Patricia López Arnaiz, que acumula ya su segundo cabezón después de su papel en Ane (2020). Tanto Soroiz, de 75 años y con una longeva trayectoria en televisión, como Aranburu, de 50 años y en un estado de gracia profesional, se enfrentaban a su bautismo como nominados en los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Siguiendo con los símiles religiosos, fue llegar y besar el santo.

Es cierto que, de cualquier modo, partían como favoritos. En el caso de Soroiz, nacido en Legorreta en 1951, por el papel de Vicente había recibido ya una Concha de Plata, un Premio Feroz y un Forqué. Poco amigo de las entrevistas, de las atenciones y del foco público, Soroiz agradeció esta oportunidad y todos estos premios a Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, directores de Maspalomas, quienes le ofrecieron el papel de su vida: el de un hombre homosexual que vuelve al armario por el qué dirán, después de ser internado por su hija, interpretada también por Nagore Aranburu. Soroiz, según ha reconocido en algunas pocas alocuciones públicas, tardó un año en responder afirmativamente a la propuesta de los Moriarti.

Goya para Soroiz y todos los Vicentes del mundo

Antes de subir al escenario, le dio un abrazo sentido a Kandido Uranga, compañero en Maspalomas que estaba nominado en la categoría de Mejor actor de reparto, un premio que finalmente recayó en Álvaro Cervantes por Sorda. “Orduan, hi al haiz Goya famatua? Bada, urte askotarako” (“Entonces, ¿eres tú el famoso Goya? Pues, encantado”). De esta manera arrancó su discurso el intérprete, conocido por sus amigos como Pinpix, nombre del payaso que interpretó en su juventud y que, para la sociedad vasca, ha tenido otros muchos nombres. El más recordado es Lontxo, por su papel en la sitcom Bi eta Bat, aunque sin olvidar a Arizkorreta por Jaun ta Jabe y su papel en la serie homónima Martin. “Goya hau eskaini nahi diet, jaso dudanean poztu diren guztiei” (“Quiero dedicar este Goya a todos los que se han alegrado al recibirlo”), concluyó su agradecimiento, no sin antes hacer un guiño a todos los Vicentes del mundo y arrancar un sonoro aplauso: “Es maravilloso lo que me está pasando a mí con Maspalomas. Creo que no se me olvidará nunca ni quiero que se me olvide. Me habéis hecho muy feliz y espero que todos los Vicentes del mundo también lo sean”.

Maspalomas estaba nominada a nueve Goyas, incluyendo Mejor película, dirección y guion. Queda pendiente que los Moriarti consigan un cabezón para sí mismos, pero el paso de las ediciones ha demostrado que son unos excelentes directores de actores. No en vano, desde Handia (2018) todas sus películas han contado con un actor premiado. En el caso del largometraje sobre el Gigante de Altzo, Eneko Sagardoy logró el Goya a Mejor actor revelación; Belén Cuesta fue la Mejor actriz por La trinchera infinita (2020); Eduard Fernández fue reconocido como Mejor actor por Marco (2025) y, finalmente, Soroiz por Maspalomas.

Goya para Aranburu, una actriz en estado de gracia

“Orain bai, ama, ireki txanpaina Azpeitian!” (“Ahora sí, ama, ¡abre el champán en Azpeitia!”). Así, en alto, concluyó su intervención Nagore Aranburu (Azpeitia, 1976) tras recibir el premio por su papel de terrorífica y manipuladora madre superiora en Los domingos. Se trata de la segunda vez que trabaja con Alauda Ruiz de Azúa y siempre le ha traído un premio. No en vano, gracias a su papel protagónico en Querer, sobre una mujer que denuncia abusos continuados de su marido tras 30 años de matrimonio, obtuvo un Premio Feroz. Este hecho la puso en el radar del sector en el Estado, pero la realidad es que para el público vasco es una actriz más que conocida. Comenzó en ETB escribiendo y actuando en Maite, donde coincidió con Soroiz. También ha trabajado con Elena Irureta, una de sus contrincantes por el Goya, al que optaba por la película Sorda, de Eva Libertad. Los tres actores guipuzcoanos coincidieron, por ejemplo, en Patria, adaptación de la novela.

También trabajó con el colectivo Moriarti. De hecho, fue la protagonista de Loreak (2015) y, como se ha citado previamente, forma parte del elenco protagónico de Maspalomas. Aranburu combina televisión con cine y, actualmente, es parte del euskal noirHondar ahoak, de su secuela Zeru ahoak y de la recientemente anunciada Su ahoak.

En su discurso de aceptación, la azpeitiarra, con la voz quebrada por la emoción, quiso compartir el premio con todo el equipo; con sus hijos, Ekhi eta Lur, y con su marido, el también actor Anartz Zuazua.

Palmarés repartido

El cine guipuzcoano, que conformaba algo más de un tercio del total de 45 nominaciones vascas, retornará a casa con dos Goyas desde Barcelona, donde se celebró ayer una gala en la que el palmarés estuvo muy repartido. Los reconocimientos técnicos fueron a parar, principalmente, a Sirat –obtuvo seis cabezones: mejor música original, montaje, sonido, dirección de producción, fotografía y dirección de arte–, la fábula de Óliver Laxe rodada en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos –y con financiación de este Gobierno– y ambientada en la subcultura de las raves y la música electrónica. El resto se lo repartieron entre la pequeña producción Sorda –dirección novel para Libertad; mejor actor de reparto para Cervantes; y actriz revelación para Miriam Garlo– y Los domingos y Maspalomas.

Del Zinemaldia a los Goya

El Zinemaldia se ha convertido en los últimos años, prácticamente, en prescriptor de obras que, después de ser premiadas en el Festival, acaban siendo reconocidas en otras competiciones y mercados. De hecho, once películas presentadas en el certamen donostiarra fueron finalmente reconocidas por la Academia de Cine.

Fue en la edición de 2025 donde arrancó la temporada de premios para Los domingos, que se alzó con la Concha de Oro, y Maspalomas, con la Concha de Plata para Soroiz. Pero aún más: la película inaugural del último Festival,Belén, de Dolores Fonzi, se hizo ayer con el Premio Goya a Mejor película iberoamericana. Belén, producida por Amazon ante el desmantelamiento del sector cinematográfico argentino por las políticas de Milei, se basa en una historia real de una mujer que fue encarcelada en 2014, acusada de haber cometido un aborto voluntario y que acabó convirtiéndose en el primer paso para la aprobación de la Ley del Aborto en Argentina, algo que finalmente ocurrió en 2021.

Con Los domingos y Maspalomas, compitió por la Concha de Oro el thriller Los tigres, una producción del donostiarra Koldo Zuazua rodada en Andalucía, que logró el Goya a Mejores efectos especiales. Flores para Antonio, la carta de amor de Alba Flores a su padre Antonio Flores, pudo verse en Sección Oficial junto a los largometrajes que citamos, aunque fuera de concurso. En la gala de ayer obtuvo el reconocimiento a Mejor canción. La cena, de Manuel Gómez Pereira, que durante el Festival pudo verse como una Proyección de RTVE en el Victoria Eugenia, fue galardonada por la adaptación de su guion a partir de la obra de teatro La cena de los generales, ambientada a finales de la Guerra Civil.

Vistas en la sección Perlak, la bergmaniana Valor sentimental, de Joachim Trier, una de las más fuertes candidatas a los Óscar, se alzó con el Goya a Mejor película europea; y Ciudad sin sueño, de Guillermo Galoe, obtuvo el premio a Mejor actor revelación para Antonio Fernández Gabarre. Sirat y Sorda fueron, a su vez, parte de la programación del último Zinemaldia en las secciones Perlak y Made in Spain, respectivamente.

Pero aún hay más. En la 40ª edición de los Premios Goya dos películas con Concha de Oro se alzaron con un cabezón. Además del largometraje de Alauda Ruiz de Azúa, Tardes de soledad, de Albert Serra –Concha de Oro en 2024–, se llevó el premio a Mejor documental. Esta ha sido la primera vez que el polémico y cáustico Albert Serra logra un premio de la Academia española, que siempre ha parecido ignorarle pese a su más que notable éxito internacional. Tardes de soledad es un documental muy audaz y de ejecución impecable sobre la tauromaquia y el torero Roca Rey, que causó una gran polémica a su paso por el Festival donostiarra, pero que acabó concitando la unanimidad de jurado y crítica. De haber competido en la categoría de Mejor película –aún siendo un documental, su forma trasciende la no ficción–, el largometraje de Ruiz de Azúa hubiese tenido un más que duro contrincante.