El cine vasco se encuentra en un momento dulce. Con 45 candidaturas a los Premios Goya, las producciones constatan una tendencia ascendente de unos años a esta parte. En la noche de este sábado, en una gala que se celebrará en Barcelona y que conducirán Luis Tosar y Rigoberta Bandini, se comprobará si han convencido o no a los académicos.
En el caso del talento guipuzcoano, que aspira hasta a 17 candidaturas, muchas de ellas se han logrado gracias a la última producción de los Moriarti, Maspalomas, que opta a nueve cabezones: tres menos que la gran favorita, Los domingos, de Alauda Ruíz de Azúa, y dos menos que Sirat, del gallego Oliver Laxe, una propuesta que arrancó fuerte con su premio en Cannes y su candidatura a Mejor película internacional en los Óscar, pero que se ha ido desinflando tras irse de vacío en los BAFTA y los César. Sorda, de Eva Libertad (7 nominaciones), y La cena, de Manuel Gómez Pereira (8 nominaciones), son las otras dos películas contra las que se medirán.
El recorrido de premios de Los domingos y Maspalomas comenzó en el último Zinemaldia. La de Ruíz de Azúa logró la Concha de Oro por esta historia sobre una familia burguesa bilbaína que debe luchar con la idea de que la hija mayor decide meterse a monja de clausura. La azpeitiarra Nagore Aranburu se mete en la piel de una terrorífica madre superiora en una alabada interpretación que ya le ha valido un Feroz y una Medalla del Círculo de Escritores. Aranburu compite por el Goya a la Mejor actriz de reparto con otra guipuzcoana, Elena Irureta, que participa en Sorda. Otros artistas del territorio, Andrea Sáenz Perero y Urko Urtiz, también aspiran por sus trabajos respectivamente en estas dos películas en otra sección: al Goya al Mejor sonido.
Son hasta cinco los actores guipuzcoanos los que optan a un cabezón. En la categoría masculina de la Mejor interpretación de reparto, el zumaiarra Kandido Uranga se enfrenta a su primera nominación de la Academia. Su papel de Xanti en Maspalomas, un hombre extrovertido pero conservador que vive en una residencia de ancianos de Donostia, le valió el Feroz en esa misma categoría. A esa residencia es a la que llega Vicente, el protagonista de la película de Goenaga y Arregi que interpreta el veterano actor José Ramón Soroiz. El de Legorreta también empezó su itinerario de reconocimientos en el último Festival Internacional de Cine de Donostia, donde se alzó con la Concha de Plata a la Mejor interpretación, por dar vida a un hombre homosexual de la tercera edad que decide volver al armario cuando es internado por su hija, interpretada también por Nagore Aranburu, tras sufrir un ictus.
Es una historia que ha conmovido a cientos de vascos, que han visto en Soroiz un papel de enorme valentía y muy alejado de sus roles habituales. Después de la Concha de Plata, Soroiz ha conseguido por su papel de Vicente un Feroz y un Forqué, y es uno de los favoritos para hacerse con el Goya, aunque la competición no será sencilla, dado que tiene enfrente a Miguel Garcés (Los domingos), Alberto San Juan (La cena), Mario Casas (Muy lejos) y Manolo Solo (Una quinta portuguesa).
Arregi y Goenaga, por supuesto, también están nominados. Esta es la quinta vez que una película de los Moriarti compite consecutivamente desde el florecimiento del cine vasco que marcó Loreak en 2015. En el caso de Goenaga, además, también opta al Goya a Mejor guion. Otros nominados por Maspalomas son Javier Aguirre Erauso (Mejor fotografía), Karmele Soler y Sergio Pérez Berbel (Mejor maquillaje y peluquería), y Mikel Serrano (Mejor dirección de arte).
Resto de nominados
Por otro lado, en el campo de la interpretación, el donostiarra Julio Peña opta al Goya a Mejor actor revelación por meterse en la piel de Miguel de Cervantes en El cautivo, de Alejandro Amenábar. Otro donostiarra, Ion de Sosa, por su parte, aspira a ser seleccionado como Mejor director novel por Balearic, una de las películas más radicales que se han rodado en los últimos años en el Estado.
La empresa Drama FX, ubicada en el barrio de Martutene de la capital, tiene el doble de oportunidades de optar al Goya a Mejores efectos especiales. No en vano, están nominados tanto por su trabajo en la fantasía folclórica Gaua, de Paul Urkijo, como por Un fantasma en la batalla, de Agustín Díaz Yanes.
Por último, la realizadora donostiarra Nagore Eceiza puede llevarse un premio por su cortometraje documental Zona Wao, sobre la crisis medioambiental en la Amazonía, que produce la tolosarra Izaskun Arandia.