La asociación Manteo Bizirik ha organizado un ciclo de cine, en colaboración con Donostia Kultura, en torno a la vivienda con la presencia de reconocidos cineastas, como Gertten, que presentará su documental a las 18.30 horas en Ernest Lluch Kultur Etxea.

El documental sigue a la activista Leilani Farha. ¿Quién es y cómo llegó a ella?

Quería entender por qué los precios de los alquileres suben y por qué el coste de vida es cada día más complicado para la gente normal, que es la mayoría, así que busqué historias y personajes que pudieran ser parte de eso. Si quería contar una historia global, debía encontrar a alguien que tuviera una perspectiva global. Di con Leilani, la busqué en Internet y en Twitter y vi que hablaba de funcionalización. Me pareció una palabra muy interesante para explicar lo que está pasando. Contacté con ella y nos juntamos en Londres. Es socióloga americana, holandesa y argentina, porque como dice, tiene muchas raíces, y me di cuenta de que daba muy bien a cámara. Si vas a estar 90 minutos con una persona, esa persona tiene que funcionar. Si es un alguien correcto y aburrido no sirve. 

Imagino que sería importante dar con alguien que supiera explicar un problema que, aunque afecta a mucha gente, es muy complejo de entender.

Sí, porque yo tampoco podía explicarlo. Vemos que algo está pasando, pero ¿qué? Si, además, tratas de explicar un patrón global, debes dejar de lado los aspectos locales. No vale hablar de una ley de vivienda de 1930 en Inglaterra, por ejemplo, o que cada país tenga sus modelos, porque complica el entendimiento. Yo buscaba patrones globales. ¿Qué tenemos en común? ¿Qué tiene Donostia en común con Kuala Lumpur, o con Valparaíso, o con Suecia? Cuando encontramos eso, fue mucho más fácil.

Aún así, habrá diferencias, ¿no? Al menos desde aquí el modelo nórdico lo vemos muy diferente.

Hay diferencia en la defensa. En Suecia al menos existe un modelo que defiende mejor a los inquilinos. Lo que pasa es que Blackstone y otros bancos, con todos sus abogados y su dinero, encuentran caminos para devaluar también el modelo sueco. Han invertido un montón de dinero en ello y han ganado un montón de dinero con ello, así que ahora otros les copian. No estamos tampoco libres de este problema. No obstante, es obvio que en un país con menos defensa de los inquilinos la situación es peor. Como en España, por ejemplo. España, Irlanda y Estados Unidos, además, fueron los países que perdieron más durante la crisis global de 2008 y Blackstone se aprovechó de ello. Fueron muy rápidos a la hora de hacerse dueños de bloques de casas muy grandes.

"En Suecia existe un modelo que defiende mejor a los inquilinos. Lo que pasa es que Blackstone y otros bancos, con todos sus abogados y su dinero, encuentran caminos para devaluar también el modelo sueco"

¿Se puede combatirles?

En España compraron el Banco Santander, así que están en todos lados. Es muy difícil. Mi película no trata de dar soluciones, pero pienso que pueder ser una herramienta para entender lo que tenemos enfrente. Uno de los logros más importantes del documental ha sido dar con el lenguaje de Leilani, que cree que la vivienda es un derecho humano. La gente que ha trabajado en derechos humanos toda su vida no pensaba en el derecho de una vivienda. Hasta hace poco los políticos hablaban del mercado de vivienda. Había una conexión con el mercado, pero si cambias el lenguaje y dices derecho de vivienda cambia el juego. Acabamos de verlo con la victoria de Mamdani en Nueva York, que utilizaba este lenguaje del derecho. La gente con más dinero maneja el lenguaje e invierte mucho en él. Pagan a agencias de comunicación para ello y saben mover el foco. Si se habla de vivienda, lo llevamos mejor a hablar de inmigrantes. Si alguien no quiere hablar de los papales de Epstein, ¿por qué no atacamos Groenlandia? Se trata de mover el foco.

Ese cambio de lenguaje ha venido también de parte de una generación que no sabe lo que es poder comprar una casa y que parece asqueada con todo.

Cuando una generación no puede cumplir los sueños de sus padres, hay una ruptura. Eso es algo obvio en España, pero creo que en casi todo el mundo. La película empieza con un gráfico en el que se ve la diferencia entre el sueldo y el coste de la vivienda, y eso era en 2019. Ahora es más grave y eso crea una frustración global que podría ser revolucionaria, pero también puede ser utilizada por las fuerzas de la derecha, y es lo que está pasando. Espero que mi trabajo sea usado para generar una conversación entre ciudadanos porque también hay particulares que son dueños de casas y que no son Blackstone y que quieren formar parte de una sociedad, de una ciudad.

"Hay una frustración global que podría ser revolucionaria, pero también puede ser utilizada por las fuerzas de la derecha, y es lo que está pasando. Espero que mi trabajo sea usado para generar una conversación entre ciudadanos"

¿Ha dado con algún modelo de país que sea una excepción a este problema?

No, existe en todos los modelos, aunque hay alternativas. En Singapur, por ejemplo, existe un sistema de impuestos para apartamentos vacíos, o Viena cuenta con un sistema para que los dueños particulares sean siempre mayoría. Francia busca ahora que en cada ciudad el 25% de las viviendas sean sociales. Una ciudad como Donostia debe buscar modelos de inspiración y no pensar que es tan única. Si un patrón global afecta a tu ciudad, la respuesta puede estar en la experiencia de otros. 

En Euskadi hay medidas como las Zonas Tensionadas y en Donostia se habla de aplicar un impuesto turístico.

El impuesto turístico es algo normal en muchos países. Y también hay acciones como las de Ámsterdam, donde en los distritos de los canales han prohibido Airbnb. Tratan también de impedir la presencia de esas tiendas turísticas que venden imanes magnéticos o camisetas de la ciudad. Sacan las tiendas de allí para hacer comunidad.

¿Cree que se debería de dar algún tipo de responsabilidad al turista?

Como turista es importante ser consciente. Cuando Airbnb empezó, me pareció una idea fantástica. Podías estar en casas de gente mientras ellos también estaban de vacaciones en otro sitio. Fue muy lindo, pero este modelo ya no existe. Tampoco estoy a favor de ser antiturismo porque amo viajar, pero me interesa visitar Euskadi para ver dónde viven los vascos.

"El mensaje de estos billonarios es siempre que haya menos reglas, así que la respuesta de una sociedad civil debe ser la que haya más reglas porque si no viviríamos en el salvaje Oeste"

¿Los grandes fondos se ven más poderosos que nunca?

El mensaje de esta gente, de estos billonarios, es siempre que haya menos reglas, así que la respuesta de una sociedad civil debe ser la que haya más reglas porque si no viviríamos en el salvaje Oeste. Ahora atacan a la Unión Europea porque quieren pararles los pies.

¿Es optimista con el futuro?

El optimismo es resistencia. Es muy importante no perder la esperanza. Muchas naciones están gobernadas por partidos de derechas, pero la mayoría de las ciudades son liberales y progresistas, como París, Barcelona o ahora Nueva York. Donostia debe buscarse colegas que tengan los mismos problemas.