Si bien la Metrópolis de Fritz Lang ha influenciado a muchas obras posteriores de ciencia ficción, tanto en el cine como en la literatura, solo cuenta con un remake... más bien con dos que se complementan. Osamu Tezuka, conocido como el Dios del Manga, publicó por encargo su propia Metrópolis en 1949. Afirmó no haber visto la película y que se guió por unas pocas imágenes que vio del robot María. Tezuka ideó una historia ambientada en una gran urbe, en la que un científico crea a Michi, un androide que no sabe que es artificial, por orden del Duque Rojo y con intenciones de dominación social.
En 2008, por su parte, el cineasta Rintaro estrenó la versión en anime de dicha historia, prescindiendo de algunas de las características de la obra de Tezuka, como el humor infantil que desprenden las viñetas del manga. En el largometraje animado, con guion de Katsuhiro Otomo, responsable de Akira, la Metrópolis japonesa se configura en tres estamentos: las élites humanas, los robots esclavos y sin derechos y los humanos-obreros que han sido desplazados por la inteligencia artificial. En este caso, el Duque Rojo, líder de la ciudad, ordena la creación de Tima, un robot de gran poder a imagen y semejanza de su hija, que provocará un conflicto armado que hará temblar los cimientos de una urbe a punto de explotar por las revueltas.