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Herri Irratia, la emisora que luchó por la libertad

Eneko Olasagasti trabaja en un documental sobre Loiola y Donostia Herri Irratia a partir de entrevistas que suponen un “ejercicio de memoria total”

Herri Irratia, la emisora que luchó por la libertadN.G.

En la década de los 60 y en los estertores del franquismo, Donostia Herri Irratia y Loiola Herri Irratia se convirtieron en los estandartes de la libertad y el euskera en las ondas de Gipuzkoa. Con un gran plantel de voces que acabarían siendo muy queridas por el público, se transformaron en los principales referentes informativos en tiempos convulsos y llenos de incertidumbre. Ahora, el cineasta Eneko Olasagasti prepara un documental para ahondar en su huella y llevar a cabo “un ejercicio de memoria total”.

“Nuestro principal objetivo es el de contar la historia de un elemento importantísimo en nuestra historia: la de la primera radio que se atrevió a emitir en euskera y la de una lucha por la libertad y la oposición al franquismo”, explica Olasagasti sobre un proyecto en el que lleva trabajando dos años y que parte de unas entrevistas previas que se realizaron hace una década.

Loiola Herri Irratia surgió en 1961, y un año después lo hizo Donostia Herri Irratia, aunque hasta 1971, cuando la primera se hizo con la segunda, no se fundieron en una sola. Al formar parte de los estamentos de la Iglesia católica, la emisora pudo disfrutar de cierta libertad de expresión en Euskadi, lo que la sirvió para convertirse en todo un referente para miles de oyentes. “Queremos hacer un ejercicio de memoria total. Las nuevas generaciones lo desconocen, pero fueron pioneros en muchas cosas”, explica el director.

Eneko Olasagasti dirige el documental.

Así, bajo el título Irrati bat, Herri bat, la película contará con material de la época y entrevistas a numerosos periodistas y colaboradores de la emisora en aquellos años, como Paco Sagarzazu, Txaro Arteaga, Maria Jesus Garijo, José Joaquín Forcada Forki, Joxemari Iriondo, Joxemari Otermin, Xabier Otaegi, Maddalen Iriarte, Tito Irazusta e Iñaki Elorza Txapas, entre otros. Algunos de ellos, como Maria Jesus Garijo, fallecida el pasado mes de octubre, ya no se encuentran entre nosotros, por lo que el documental servirá también como homenaje “a esos grandes profesionales”.

“Lo que antes era un programa de radio, ahora es un podcast. La sociedad y los medios de comunicación han cambiado mucho y poco tienen que ver con la influencia que podían tener entonces”, reconoce Olasagasti, que aceptó el reto de las productoras Maluta Films y Esrec para dar salida a esas entrevistas iniciadas hace diez años. “No ha sido fácil porque, a veces, la memoria falla. De algunas cosas igual no se acuerdan, en otras los relatos están sesgados... Hemos tratado de unir las piezas en una sola, pero basándonos en quién hacía la radio. Por eso son ellos los que cuentan la historia”, explica.

El cariño de la gente

De este modo, el documental abordará los primeros años de las dos emisoras, aquellos en los que el final del franquismo todavía se veía muy lejano, como cuando en 1964 Fraga intentó cortar el uso del euskera en Loiola Herri Irratia. “Al parecer, venía en coche a Donostia y al poner la radio en el coche salió la emisora con alguien hablando en euskera”, cuenta Olasagasti.

Con la llegada de la democracia, y ya tras la fusión de ambas, Herri Irratia vivió “malos momentos que compensaba con la audiencia”, como, por ejemplo, el atentado con bomba en 1977 o el intento del Estado de recortar la emisión de las ondas, lo que llevó a cientos de personas a manifestarse en las calles a favor de la emisora.

Todo ello convirtió a los miembros de la radio en una piña que, casi medio siglo después, continúa vigente. “Es un poco utópico decir lo de la familia, pero en este caso creo que es cierto. Todos los años seguimos haciendo una comida y hasta 30 personas mantenemos ese vínculo”, explica Olasagasti, quien conoce de primera mano los entresijos de Herri Irratia, ya que trabajó en la emisora entre 1978 y 1983.

En 2010, la radio fue vendida al Grupo Noticias y Onda Vasca se hizo cargo de los estudios de Donostia, mientras que los de Loiola se cerraron. El documental, por su parte, se encuentra en fase de montaje, con la vista puesta en 2026 para su estreno. Antes, por supuesto, habrá tiempo para que los protagonistas del mismo puedan ver el resultado final. “Queremos que sea un bonito recuerdo, pero también una llamada sobre la importancia que tienen los medios de comunicación”, asegura el cineasta.