Tom Pidcock hizo la cruz en el segundo paso por el Alto de la Primera Cruz, donde crucificó al resto para triunfar en Lucena, donde se alzaron dos puños al cielo. El del inglés festejaba la victoria de etapa después del despegue en las alturas.
El de Iván Romeo, la conquista de la Vuelta a Andalucía, en la pista feliz de aterrizaje de Córdoba. Romeo venció la carrera por delante de Leknessund y Pidcock. El noruego se quedó a 7 segundos de Romeo y Pidcock, a 27. Alex Aranburu, cuarto en Lucena, fue sexto en el total.
“Creo que corrí de forma inteligente. Sabía lo que tenía que hacer y en ningún momento me entró la preocupación", estableció el campeón, que agradeció la labor de equipo.
“Mis compañeros han hecho un trabajo no de diez, sino de once, durante toda la semana. Sin ellos habría sido imposible", subrayó Romeo sobre su victoria.
El inglés, uno de los protegidos de Red Bull como patrocinador personal, mostró las alas con una sacudida eléctrica en una ascensión agitada, protegida por olivos, que servía como trampolín para el desagüe de la carrera en Lucena.
Pidcock entrenó en los parajes de Córdoba lo que pretende para la Strade Bianche, tierra de la Toscana italiana e imperio de Pogacar. Alrededor de Siena habrá cipreses y la irrupción en la campaña del esloveno mágico.
El desgarro de Pidcock convocó la respuesta, algo tardía, de Jan Christen. A su espalda, Romeo se mantuvo firme en el control de Leknessund. El vallisoletano maniobró con solvencia y el punto exacto de calma.
No se alteró a pesar del revuelo provocado por Pidcock, que en el alto disponía de una saca con una decena de segundos a favor de su causa.
Se desgañitaba Christen, rastreado a su vez por el grupo de Romeo, donde transitaba Alex Aranburu, afilado en el inicio del curso, pero esquivo su vínculo con la gloria.
Pidcock, desatado, ambicioso y liberado descargó su alegría en Lucena. El anuncio del festejo del vallisoletano. Pidcock enmarca la victoria de Romeo.