Maider Belda psicopedagoga

Maider Belda, psicopedagoga: "Los niños con altas capacidades comprenden cosas que no saben gestionar, de ahí su desequilibrio"

28.11.2021 | 01:04
Maider Belda, psicopedagoga: "Los niños con altas capacidades comprenden cosas que no saben gestionar, de ahí su desequilibrio"

Maider Belda conoce muy bien el mundo de las altas capacidades. Ella las tiene, sus hijos también y lleva un taller con niños y niñas con estas características

donostia – La psicopedagoga donostiarra, de la Fundación Jasón –entidad privada que trata de impulsar el talento de las personas mediante la formación, la motivación y el apoyo– profundiza sobre este tema desde su experiencia personal y profesional. Su conocimiento de las altas capacidades y su formación también en inteligencia emocional hacen que conecte enseguida tanto con los niños y niñas, como con los padres y madres, a quienes también asesora.

¿Qué son las altas capacidades?

–Una persona tiene altas capacidades cuando puede procesar la información de forma más rápida y eficaz que la mayoría de la población. Esto no tiene por qué suponer que tenga un alto rendimiento a nivel académico, ya que, para ello, además del potencial (que puede aparecer reflejado en un coeficiente intelectual superior a 120), hace falta implicación en la materia (trabajo, constancia) y creatividad. Cuando se han desarrollado estrategias adecuadas para gestionar tanta información y se dispone de las habilidades emocionales y sociales necesarias, ya que tener altas capacidades también implica mayor sensibilidad al entorno, tener altas capacidades puede suponer una gran suerte. Por ello, es importante saber identificar estas necesidades específicas desde edades tempranas, acompañar y dar los apoyos necesarios para que las altas capacidades, en lugar de convertirse en un problema, sean una gran oportunidad.

¿Cómo notamos que nuestros hijos tienen altas capacidades?

–En los niños solemos hablar de precocidad. Son niños que tienden a ser muy autónomos, intentan hacer las cosas por sí mismos, son curiosos. Eso no quiere decir que lo hagan siempre de una forma correcta. Igual intentan hacerse la comida y es un desastre, pero esa autonomía es un indicador. Suelen desarrollar el lenguaje antes, algunos hablan de forma muy fluida, otros utilizan palabras muy ajustadas, técnicas y correctas, y son precisos al describir algo. Son niños que hacen preguntas muy incisivas y no se conforman. Si el semáforo está rojo preguntan por qué, y cómo funciona el tráfico, y por qué es rojo y verde, y acabas hablando de la electricidad. Son niños con un humor especial, les gustan los juegos de palabras o la ironía. Dan mucha importancia a la justicia y la injusticia, si han aprendido que las cosas son de una forma, les duele mucho que alguna vez nos saltemos esa norma porque la respetan y nadie tiene por qué no respetarla. No entienden las trampas. Buscan esa coherencia en ellos y en los demás. Además, son perfeccionistas y, al no poder alcanzar esa perfección, acumulan mucha frustración.

¿Cuánta gente se calcula que tiene altas capacidades?

–Suele rondar el 2% el porcentaje de personas cuyo coeficiente intelectual es superior a 130, que es muy por encima de la media. Y un 14% de la gente está por encima de 120, que en algunas comunidades se considera alta capacidad y en otras no, entre ellas Euskadi. Para hacernos una idea, el 68% de la población da entre 90 y 110. Si en cada curso de un colegio hay cien niños, al menos dos estarán por encima de ese 130. Así que no es algo tan extraño, pero seguimos pensando en los estereotipos o mitos: el niño tiene que hablar como una enciclopedia, sabe de todo y no le gusta el deporte. Y no es así. Procesan muy rápido la información, pero solo en lo que les interesa.

¿Toda persona inteligente es considerada de altas capacidades?

–Tendríamos que diferenciar entre inteligencia y rendimiento. Una persona puede tener una inteligencia un poco por encima de la media, entre 110 y 120, sin ser alta capacidad, y ser muy constante y trabajadora y acostumbrada a estimular la parte creativa, y obtener así un rendimiento muy alto. Pero con el mismo nivel de trabajo, implicación y creatividad, una persona con alta capacidad tendría un resultado aún mejor.

¿Se usa la palabra superdotado?

–Se sigue usando. Aquí, en la CAV, solemos hablar de alta capacidad, pero en Madrid, por ejemplo, se usa ese término. Lo último que he estudiado definía superdotado como perfil armónico alto: una persona que da un percentil por encima de 75 en todas las inteligencias: intrapersonal, interpersonal, creatividad, verbal, no verbal... así que es capaz de gestionar cualquier entorno y responder rápido en cualquier situación.

Las altas capacidades en niños viene unido a un carácter particular.

–Son muy intensos emocionalmente y muy sensibles. Su capacidad de comprender es la de un niño mayor. Por ejemplo, uno de cinco años a nivel cognitivo parece que tiene nueve. Pero su experiencia en gestionar emociones es de cinco años. Comprende algo que no sabe gestionar, entonces su respuesta es súper intensa. Sorprende porque de repente ves un niño que te puede estar hablando de la contaminación lumínica y al mismo tiempo se choca con un bordillo y se puede poner a llorar y gritar como si le fuera la vida. Se le suele decir: Tan mayor que pareces y ahora te comportas como un bebé. Suele sorprender ese desequilibrio. Para ellos es más difícil de autoregular porque lo que sienten es más intenso.

Hay pautas comunes en el colegio: fracaso escolar, les cuesta encajar con compañeros... ¿Cómo es el periplo colegial de estos niños?

–No todos tienen dificultades, aunque la mayoría que vienen donde mí han presentado alguna dificultad: desmotivación, suspensos, conductas desajustadas de llamar la atención... O son niños que a nivel académico tienen un resultado bueno, pero a nivel social se quedan aislados. No todos, ¿eh? Hay muchos que han aprendido a autoregularse y así encajan, aunque no son ellos mismos. Pero en general los intereses que tienen son distintos. El niño de cinco años con cabeza de nueve podrá jugar con sus compañeros a juegos físicos, pero en otras cosas está desajustado. Y ese niño no acaba de comprender el hecho de sentirse fuera de lugar. Se dan cuenta que es distinto, y los compañeros también.

Se aíslan y se frustran.

–Porque no encajan. Y académicamente, el sistema educativo no tiene esos recursos para responder a su curiosidad e intereses, y muchas veces se aburren y desconectan. ¿Qué pasa? Que desconecto y justo empiezan a dar algo que no sé y ya he desconectado. Me preguntan y no tengo ni idea. El profesor también está desconcertado. Y volvemos a ese autoconcepto muy distorsionado porque el niño ya no sabe ni si es listo, si no se entera... Un ajuste real es difícil, no pueden evitar aburrirse. Pueden suspender muchas asignaturas, pero el problema no es de contenido, sino de atención. Desconectan y no atienden.

Las altas capacidades son tan amplias que esto dificulta el diagnóstico y la forma de llevar a estos niños. ¿Qué se puede hacer desde los colegios?

–Entiendo que los profesores no tienen la formación para todos los perfiles de alumnos que se pueden encontrar. Nosotros solemos hacer formaciones y charlas. Pero sí hay indicaciones generales que se pueden tener. Primero, vamos a olvidarnos del rendimiento. Cuando vas al cole a hablar de las altas capacidades de tu hijo lo primero que te dicen es: Si no saca tan buenas notas. Eso no tiene nada que ver. Hay que medir con otras características: ¿Es incisivo? ¿Es preciso? ¿Da respuestas fuera de lo común? ¿Si tocas algún tema complejo interviene de forma brillante? Eso son indicadores de inteligencia. Hay que borrar la idea que tenemos de que son niños que hacen todo bien, saben un montón, el rendimiento es increíble y todos quieren ser astronautas.Normalmente se insiste a los niños y niñas en las cosas que se les dan peor, pero en este caso hay que trabajar justo al revés.

–Sí. Potenciar sus fortalezas. Si los contenidos mínimos ya están adquiridos, me suele doler cuando escucho: Si se esforzase, podría conseguir más. No estoy de acuerdo. El esfuerzo tiene mucho que ver con la motivación. Si creemos que esa persona tiene un potencial muy alto y no lo está mostrando habría que pensar: ¿Qué podemos hacer para que esto le interese? Si potenciamos lo que le apasiona, nos vamos a encontrar con un niño más feliz y con unas emociones más agradables. Y así nuestra capacidad de aprender e implicarnos en el colegio será mayor, aunque no nos guste la materia.

Intensidad emocional, incomprensión, dificultades en el colegio... ¿Cómo es para los padres?

–Suelen estar muy cansados. Esta intensidad es agotadora. Estamos hablando de que son niños que preguntan todo por qué, para qué, cuándo. Quieren todo de una forma muy profunda y lo quieren ya. Están siempre con actividad física y mental. Duermen menos. Hay que sostener eso, añadido a tu trabajo y al día a día... Además, los niños con altas capacidades no aparecen de la nada. Son genéticamente como el aitona, la amona, como el tío, como la ama o el aita. En el entorno familiar tiene que haber alguien más con alta capacidad. No solo estás gestionando lo agotadora que es esta intensidad. Los padres afrontan aspectos de ellos mismos que han llevado como han podido a lo largo de su vida y con ese hijo o hija se les está reflejando, y eso te mueve emocionalmente.

¿Cómo deben actuar los padres con estos niños?

–Lo primero, con muchísima paciencia. No quiere decir aguantar todo, sino ser conscientes de que son más intensos y activos, y eso significa que son muy demandantes. No intentan ni llevarnos la contraria ni fastidiar, ni llevarnos al límite. Ellos necesitan ese estímulo y lo van buscando. El niño no lo sabe hacer de otra manera. Poner unos límites muy claros, no tienen que ser muchos, qué cosas considero que son súper importantes que son de esa manera, y se lo tengo que transmitir de una forma constante, coherente e impenetrable, y eso les ayuda a ellos a tener tranquilidad. Pero no muchos límites, porque estar rodeados de muchos límites no es bueno. Establecer rutinas, porque les sientan mal los cambios. No significa no poder cambiar nada, pero si queremos estar tranquilos hay que mantener unos hábitos, así para ellos es más fácil encajarse. A nivel emocional, ayuda tener herramientas de inteligencia emocional. Es necesario para estos niños que el ambiente sea cómodo y las tensiones se manejen mejor: Charlas, cursos de inteligencia emocional. Y si te vienen diciendo que no están motivados en el colegio, entenderles y acompañarles.

Desde Jasón ofrecen herramientas para potenciar al niño y que no se quede por el camino.

–Esa es la clave, tirar desde la pasión y que ese esfuerzo les haga llegar. Nosotros aquí empezamos con niños muy pequeños. Trabajamos a nivel emocional y se hacen talleres de curiosidad: una persona experta viene a dar una charla de aeronáutica, cómics... de lo que muestren interés los niños.

Alguno se da cuenta de adulto que tiene altas capacidades.

–Es algo muy chulo por el efecto que tiene en su autoconcepto y en el equilibrio emocional. Cuando no has encajado en el cole, has pensado que eres raro o te has sentido incomprendido, y ves que todo tiene su sentido, te da una paz interna que es una gozada. Yo he hecho este proceso siendo adulta, hace siete años, con mi hijo, que ahora tiene 16. Mi otra hija también tiene alta capacidad.

"Un niño puede tener cinco años, pero una cabeza de nueve, y se siente fuera de lugar con sus compañeros; se da cuenta que es distinto"

"Los padres suelen estar agotados por la intensidad de estos niños; hace falta mucha paciencia porque son muy demandantes"

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