Xabier Altuna
Jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Donostia

Xabier Altuna: "Cuando un niño tiene sordera congénita, de nacimiento, hay que hacerle el implante coclear lo antes posible"

25.02.2021 | 01:04
Xabier Altuna: "Cuando un niño tiene sordera congénita, de nacimiento, hay que hacerle el implante coclear lo antes posible"

Hoy se conmemora el Día Internacional del Implante Coclear, una técnica que ha hecho posible que muchas personas puedan oír cuando no lo habían hecho antes

donostia – Hoy se celebra el Día Internacional del Implante Coclear, una técnica que ha permitido recuperar el oído a miles de personas con sordera profunda.

Xabier Altuna, jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Donostia, explica a NOTICIAS DE GIPUZKOA los beneficios de una técnica que se aplicó por vez primera un día como hoy de 1957.

¿Qué es un implante coclear?

–Es un dispositivo electrónico que se compone de dos partes: una interna, que se debe implantar en el paciente por medio de una cirugía, y una externa, que tiene un micrófono que capta el sonido. El procesador del implante lo procesa y lo transmite a través de la piel al interior del oído interno, desde donde se estimula directamente el nervio auditivo.

¿En qué casos se recomienda este implante?

–Aunque ha variado un poco en los últimos años, la indicación de los implantes cocleares es para pacientes con una sordera severa o profunda bilateral. Es verdad que ahora las indicaciones tienden a ser cada vez más laxas y se puede implantar a pacientes con sorderas moderadas a severas o sorderas asimétricas, no bilaterales. Pero la indicación típica es la primera.

¿Qué puede esperar una persona a la que se le han puesto un implante coclear?

–Si la indicación es adecuada, es decir, si la selección del paciente es la correcta, en el caso del paciente pediátrico pasará de no poder oír nada y, por lo tanto, no poder desarrollar el lenguaje oral, a poder oír perfectamente los sonidos, comprender el lenguaje oral y desarrollarlo. En los niños el cambio de la calidad de vida es muy significativo. En los adultos que tienen una sordera adquirida por distintas patologías, pasan de estar totalmente aislados, sin entender bien las conversaciones con los audífonos, no pudiendo seguir bien estas conversaciones o sin tener una vida laboral activa, a oír, entender conversaciones y seguir en el mundo normoyente.

¿Estaríamos ante una cirugía compleja?

–La cirugía es el paso más determinante, porque sí o sí hay que realizar el implante. Pero es muy importante hablar del equipo que hay detrás y que hace la selección y las pruebas que se realizan al paciente candidato. Hay un equipo en el Hospital que ve si el paciente puede ser candidato, se le hacen unas pruebas radiológicas, audiológicas y genéticas. Si se decide que es candidato, se pasa a la cirugía, que para el paciente es muy segura y no entraña grandes riesgos, pero que debe ser muy minuciosa porque las estructuras de los oídos son muy pequeñas. Si no se hace bien, estas estructuras se podrían dañar pero haciéndola bien es muy segura y al día siguiente el paciente se puede ir a casa. Operamos desde niños de nueve meses a personas de edades avanzadas, y todos se van a casa en 24 horas.

¿Como funciona?

–Tiene una parte interna y un procesador externo que es el que lleva las baterías y micrófonos.

¿Una vez colocado requiere más cirugías para actualizarlo?

–Lo normal es que no requiera ninguna intervención posterior. En algunos casos, cuando el paciente lleva el implante muchos años, puede haber alguna necesidad de reintervención, pero es algo excepcional. Lo normal es que se les opere y sea para toda la vida. Los cambios que hay en la tecnología afectan al procesador externo. Se pueden cambiar los procesadores externos para tener más compatibilidad con el móvil, tener manos libres, mejor comprensión en algunos ambientes o usar procesadores más pequeños. Pero todo sin tener que cambiar el procesador interno.

Es un elemento extraño en el cuerpo, ¿puede haber rechazo?

–No los hay. Si no hay infección intraoperatoria, que hoy en día han disminuido al mínimo, casi al cero, los implantes no se rechazan. Son materiales biocompatibles y, si no hay infección, no hay rechazo.

¿Que condiciones tiene que cumplir un paciente para recibir este implante?

–Primero hay que atender las condiciones audiológicas. Que sea una hipoacusia bilateral severa–profunda. Se puede hacer a cualquier edad, pero es importante saber que si el paciente tiene una sordera congénita o de nacimiento, la que denominamos prelocutiva (antes de haber aprendido a hablar), hay que hacer el implante lo antes posible. Hay una ventana de posibilidad de implantación reducida. Lo ideal es hacerlo antes de los dos años de edad y casi nunca después de los siete años, porque los beneficios que iban a obtener iban a ser muy limitados. Pero en las hipoacusias que llegan tras aprender a hablar –un niño nace con un audición normal, aprende a hablar y, bien en la adolescencia o edad adulta, pierde la audición– se puede implantar a cualquier edad.

¿Una persona con un implante tiene limitaciones en su actividad diaria?

–Puede hacer de todo. Sí que aconsejamos al tener un implante en la cabeza que tengan cuidado con los traumatismos craneales, y esto es más importante en los niños. Hay determinados deportes que conllevan un riesgo de traumatismo craneal y eso acarrearía un riesgo de fallo en el implante. Luego también deberían tener ciertos cuidados al pasar por los arcos de detección de metales o a la hora de hacerse resonancias magnéticas, porque es un dispositivo electrónico con un imán. Los implantes que se colocan en la actualidad son compatibles con las resonancias con algunos cuidados que les enseñamos. Pero las limitaciones que tendrían de no llevar el implante serían muchos mayores.

¿Una vez colocado requiere de un aprendizaje?

–Sí. Una vez colocado hay que pasar por un proceso postoperatorio que requiere, primero, la activación del implante, que se hace al mes de la cirugía con ayuda de unos ordenadores. Posteriormente se pueden hacer pequeños retoques en los siguientes meses porque el paciente tiene que aprender a oír con ese implante. Para eso hay un proceso de logopedia y rehabilitación de la audición que es diferente en cada persona, dependiendo el tiempo que ha estado sin oír, si tiene el lenguaje desarrollado o no, si el oído implantado ha estado previamente estimulado con audífono, si la pérdida es muy reciente... Cuanto menos tiempo haya estado con pérdida auditiva, es mejor y el cerebro va a aprender más fácil.

¿Hay distintos tipos de implantes?

–Sí, pero los que más se ponen a nivel internacional y en el mundo desarrollado son los que colocamos aquí en el Hospital Donostia. La última tecnología.

¿Es una técnica muy extendida?

–La tasa de colocación de implantes a nivel nacional es de diez implantados por 100.000 habitantes, aproximadamente. Estamos al mismo nivel del resto de países desarrollados de Europa o de EEUU. Se intenta centralizar en pocos hospitales para hacerlo bien, para llegar a un grado de especialización suficiente también en esa selección de candidatos, la cirugía minuciosa y el postoperatorio. El Hospital Universitario Donostia es un centro de referencia de todos los implantes cocleares de la CAV y también de La Rioja. Los colocamos en el hospital y hacemos los estudios pre y post aquí.

¿Y cuántos se ponen al año?

–Alrededor de 50.

¿Es una técnica que ha evolucionado mucho?

–El primero se realizó en Francia en los 50 y en los años 60 se desarrolló más en EEUU. Posteriormente hubo un gran cambio a los implantes multicanal en los 70. En este hospital el primer implante se hizo en 1991 y el cambio desde entonces ha sido tremendo. El mismo cambio que se ha conocido en la tecnología de teléfonos, etc., se ha dado en los implantes y tenemos ahora implantes más precisos, más pequeños y mucho más inteligentes. La cirugía también se ha simplificado.

"Cuanto menos tiempo haya estado el paciente con pérdida auditiva el resultado es mejor y el cerebro también aprende mejor"

"La cirugía, que es muy segura, es importante, pero antes hay que hacer las pruebas para decidir si el paciente es buen candidato"