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De la multa no te libra ni Dios

27.03.2020 | 01:29
El obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, durante una misa.

El obispo de Donostia, José Ignacio Munilla, pide perdón por Twitter tras ser 'cazado' infringiendo el estado de alarma

Es lo que tiene confinar a toda la población en sus casas durante doce días ya (y los que quedan), que la gente se cansa de estar todo el rato en la cueva y sale a los balcones, atestados de ojos que casi todo lo ven, omnipresentes, como Dios. A todas horas. Y unos de esos ojos, o quizá otros, contemplaron ayer un hecho insólito: al mismísimo obispo de Donostia, el controvertido José Ignacio Munilla, siendo multado por la Guardia Municipal por conducir con una acompañante en el asiento del copiloto, incumpliendo las restricciones fijadas en el estado de alarma decretado para combatir el COVID-19. Hasta 600 euros de sanción, que el pastor de la Iglesia guipuzcoana acató con resignación cristiana.

Era una noticia bomba y así lo entendió la persona que lo filtró a los medios de comunicación. Por suerte para ella, Munilla, como no podía ser de otra manera, también le exoneró de pecado. "Perdono al filtrador de la noticia", dijo el obispo en su cuenta oficial de Twitter. Así que todos en paz. Ora pro nobis.

La buena nueva copó ayer las páginas webs de los periódicos del territorio y el enlace corrió como la pólvora de móvil en móvil. Muy digital todo. Hasta el propio obispo utilizó las redes sociales para pedir perdón, una especie de he pecado... Eso sí, el obispo dejó bien claro que le habían pillado haciendo la buena acción del día.

"Ese copiloto era una inmigrante atrapada entre nosotros, quien padece una infección de boca, a la que yo conducía a un dentista conocido que se ha ofrecido a atenderla de gratis... Agradezco al dentista, pido perdón por el error de asiento y perdono al filtrador de la noticia", zanjó.

Munilla fue multado por la Guardia Municipal donostiarra al circular en su vehículo con otra persona sentada en el asiento del copiloto, lo que supone una infracción en el actual estado de alarma por la pandemia del COVID-19, ya que el acompañante de Munilla viajaba en el asiento del copiloto y no en el trasero, como marca el real decreto del Gobierno central, por lo cual se le impuso una multa de hasta 600 euros al obispo.

Munilla no es el primero, ni será el último ciudadano guipuzcoano sancionado. Antes de ser pillado con su copiloto al volante, más de 2.000 personas habían sido denunciadas en el territorio durante los primeros diez días de confinamiento. Y más de 7.000 son los vehículos interceptados por la Policía.

"Ese 'copiloto' era una inmigrante atrapada entre nosotros, a quien llevaba al dentista"

josé ignacio munilla

Obispo de Donostia