Los accesos a la muga de Irun, en Behobia, y sus alrededores, hasta Oiartzun por la AP-8 y hasta Navarra por la N-121, se han convertido este fin de semana en un auténtico "campamento de camioneros" apostados en “cualquier esquina”, ante el cierre indefinido de la muga debido a las protestas de los agricultores en Iparralde por el acuerdo de Mercosur y también por los sacrificios masivos de ganado debido a la enfermedad de la dermatosis nodular. El corte de la autopista A-63 en el lado francés impide la circulación de vehículos y ha llevado al Gobierno Vasco a decretar el cierre de la muga en Gipuzkoa desde el viernes para vehículos de más de 7.500 kilos de tara y sine die, hasta que en el lado francés decidan abrir la vía.
Transportistas de todo tipo de nacionalidades se preguntan ahora “hasta cuándo tendremos que estar aquí. Se oye que hasta el lunes o el martes, según dicen algunos, pero no se sabe”, lamentan. Entre tanto, unos pasean y hacen alguna compra en las gasolineras. Otros descansan, charlan o se preparan la comida al pie del camión.
Camiones aparcados en salidas de la autopista AP-8, en las vías de incorporación y salida de la misma, en los arcenes, ocupando carriles enteros en los polígonos de Zaisa, en Irun, delimitados con conos por la propia Ertzaintza para alertar al resto de conductores.
También en la N-121, convertida en un auténtico desfile de tráilers, entre Behobia y Endarlatsa, apostados en los carriles exteriores en ambos sentidos; y alrededor de las múltiples gasolineras que se ubican relativamente cerca de la muga con Iparralde, tanto en la AP-8 como en la N-121, hasta Sunbilla en este caso, a 30 kilómetros de Irun. Solo en este trayecto entre Sunbilla y Behobia “hay 11 gasolineras” y “todas están igual, a rebosar de camiones”, dice Miguel, un vecino de la zona.
Sorprendente estampa
La estampa este domingo sorprende hasta a quienes están acostumbrados. En Behobia, reconocen que los camiones “empezaron a llegar desde el viernes. Otras veces también se han solido juntar muchos camiones, pero así no lo había visto antes”, reconoce una operaria de la gasolinera BidasOil a NOTICIAS DE GIPUZKOA.
Sin huecos en los aparcamientos de camiones, en las vías de acceso próximas, en los arcenes, los camiones que se ven forzados a salir de la AP-8 en Behobia, son guiados por agentes de la Ertzaintza hacia Navarra, donde se amontonan con los que llegan por la N-121.
Por suerte, no obstaculizan el tráfico y los conductores guipuzcoanos y navarros no pagan el pato, pero hay quien reconoce que está “acojonado para ir al trabajo el lunes, porque no sabemos cuándo les van a dejar salir y lo harán todos de golpe”.
"En el polígono de Bera de Bidasoa" (se ubica en el término municipal de Lesaka), “los camiones están por todas las esquinas. Cualquier hueco que ven, aparcan. Fíjate que estamos acostumbrados a ver camiones, pero yo no lo había visto así antes, asegura Miguel: “Es la segunda vez que cierran la muga en el último mes, pero la otra vez no se notó tanto” .
“En el polígono de Bera y las gasolineras de la zona, los camiones están por todas las esquinas. Cualquier hueco que ven, aparcan”
Incertidumbre y resignación
César viene de Murcia cargado de lechugas con destino a Holanda. “mercancía perecedera”, subraya. Llegó a la muga a las 22.00 horas del sábado y reconoce que pese a llevar varios años en la carretera, aquí no había visto esto antes así; en Francia, sí”.
Lo que más le pesa, reconoce, es la “incertidumbre”. Se guía por el boca a boca. “Unos dicen que abrirán el lunes, otros que el martes, pero no sabemos. No son condiciones de estar aquí tanto tiempo, porque estamos en un habitáculo pequeño, que es una pequeña cárcel”, lamenta y "lo único que cabe es salir de vez en cuando para despejarse un rato”.
La intención de los agricultores de Ipar Euskal Herria es continuar con el bloqueo de la autopista A-63 hasta el miércoles.
“No sabemos hasta cuándo tendremos que estar aquí, pero no son condiciones de estar; el camión es como una pequeña cárcel”
Alejando y Monserrate, por ejemplo, han llegado a las 5.00 horas de este domingo y les ha tocado apostarse en el carril derecho de la 121-A en dirección hacia Navarra, de donde venían. “Estamos cerca, a medio kilómetro de Behobia, pero mirando hacia Navarra y para dar la vuelta tenemos que subir otros 14 kilómetros y hacer toda la fila. La Ertzaintza te va colocando y no te deja girar aquí”.
Francia prohibe las protestas
El prefecto de los Pirineos Atlánticos Jean-Marie Girier ha prohibido este domingo por la tarde todas las movilizaciones que los agricultores de Ipar Euskal Herria habían convocado para los próximos días, según ha informado Eitb en su plataforma digital Orain. En su mensaje, el prefecto de los Pirineos Atlánticos, Jean-Marie Girier, les ha pedido que cesen todas las movilizaciones y abran las carreteras cuanto antes. Los agricultores de Iparralde, sin embargo, han decidido continuar con las protestas y mantendrán el bloqueo de la autopista A-63 hasta el miércoles. Los ganaderos llevan cuatro días cortando la autopista A-63; en Baiona, en ambos sentidos, en Biriatu y entre Pau y Burdeos.
Abierto en dirección a Gipuzkoa
Mientras hablamos, pasa un compañero de su misma empresa en sentido hacia Navarra. “Mira, este ha tenido suerte y ya va para abajo. Parece que para venir de Francia está abierto”, dicen .
Alejandro y Monserrate conducen “a dobles”, relevándose al volante del mismo camión. Llevan berros a Inglaterra desde Almoradí, una localidad de Alicante. Su ruta les lleva unos ocho días de trayecto.
Normalmente, deberían coger el ferry en Calais, ir a Inglaterra, hacer el reparto y regresar por el Eurotúnel. En este caso, aseguran, “hemos tenido suerte, porque la empresa nos acaba de llamar y nos ha dicho que vayamos solo hasta Calais y allí nos coge la mercancía otro camión, pero tranquilamente podíamos haber estado los ocho días de ruta más los dos, tres o cuatro que tengamos aquí”, lamentan.
Caga donde puedas
“Han cerrado la puerta y no pasa nadie. En Catalunya, por ejemplo, los Mossos han cortado a la altura de Figueres, pero no la frontera de La Junquera, y si buscas una ruta alternativa para llegar a la frontera, puedes pasar. Aquí, directamente han cerrado la puerta, y como Irun es el único paso, aquí estamos todos”. Lo entienden y destacan la labor de los agentes de Policía.
Están preparados. “Tenemos agua, cafetera, comida y una nevera. Pero llevamos para unos días y si se alarga, hay que hacer compra”. Pero reconocen que si quieres “tomarte un café fuera del camión”, tienes que "caminar unos kilómetros, según dónde te toque, y si te estás meando o te estás haciendo las aguas mayores o lo que sea, te toca buscarte la vida".
Sobre las protestas, no se muestran críticos. Ellos (los agricultores franceses) decidieron dar tregua en Navidades por el tema de las familias, y luego, yo lo que escuché, es que si no había acuerdo, iban a meter caña".
“Los agricultores tienen sus razones y si algo tiene Francia es que cuando hace una protesta de lo que sea, lo busca y hasta que no lo consiguen, no paran"
“Ellos tienen sus razones y si algo tiene Francia es que cuando hace una protesta de lo que sea, lo busca y hasta que no consigue, no para. Eso ha sido siempre así. Pero, claro, al fin y al cabo, yo tengo mujer e hijo pequeño y estás aquí parado tres, cuatro días, más lo que dure el viaje, y es una faena".
“Nosotros no tenemos que estar cabreados por las protestas, porque a nosotros la empresa nos ha dicho 'tira para allá' sabiendo lo que hay. Nosotros avisamos al de exportación antes de salir. Él vio las noticias, me las compartió a mí", dice Alejandro, "pero nos dijeron que a lo mejor en unas horas se arreglaba y dejaban pasar. Pero ahora mismo no sabemos si vamos a estar aquí hasta el lunes o el martes".
“Tengo el camión a cinco kilómetros”
Un poco más adelante coincidimos con Joaquín. Parece un paseante más por el bidegorri junto al río Bidasoa, en dirección a Behobia, pero enseguida se identifica como un “sufridor” más. Viene cargado con “mosto” desde Alcázar de San Juan, en la provincia de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha, y tiene que atravesar toda Francia. “Tengo el camión a cinco kilómetros de aquí, hacia Navarra, y detrás mío hay muchos más”, asegura.
“Es frustrante”, reconoce, porque estos días de acceso cerrado podía pasarlos “con mi familia. Soy portugués, pero llevo 15 años viviendo en España. Ahora me toca estar parado aquí y no sabemos hasta cuándo”, reconoce.
“La situación para todos es la de una vaca que cada vez está más flaca, solo que esta carretera mueve todo Europa y así presionan a los políticos”
Joaquín llegó el sábado a las 17.00 horas a las inmediaciones de la muga de Behobia con Biriatu y solo supo del cierre de la misma por los carteles informativos que se encontró en la carretera. Lamenta la permisividad de las autoridades con las protestas del sector agrícola en Francia, pese a entender sus quejas. “Lo siento por ellos. Estarán en su derecho. La situación general para todos es la de una vaca que cada vez está más flaca, solo que esta carretera mueve todo Europa y los agricultores lo saben. Es una forma de meter presión, porque saben que los políticos, si se sienten presionados, pueden cambiar de opinión”.