Son ya 37 las personas mayores que han dado positivo en cinco residencias de Gipuzkoa

Los usuarios de centros podrán pedir el traslado temporal a sus hogares

25.03.2020 | 01:52
El servicio foral de bomberos durante el trabajo de desinfección que realizaron ayer en la residencia Caser Betharram, en el límite entre Hondarribia e Irun. Foto: Gipuzkoako Suhiltzaileak

donostia –El avance inexorable del coronavirus, cada vez más presente en residencias y centros de personas con discapacidad, suscita mucha preocupación por la vulnerabilidad de la población diana. Ayer se registraron quince nuevos casos positivos de COVID-19 detectados en los recursos del territorio: cinco positivos en la residencia Santa Ana de Zarautz, tres más en Iurramendi de Tolosa, una persona más en Egogain de Eibar, y seis en el recurso de Uliazpi en Hondarribia, para personas con discapacidad.

En suma, son ya un total de 37 las personas mayores que han dado positivo en cinco residencias de Gipuzkoa, y otras trece en dos recursos para personas con discapacidad, según informó la portavoz foral Eider Mendoza. En cuanto a las personas hospitalizadas, son cuatro en total, y siguen siendo dos las personas que están siendo atendidas en el centro de la Cruz Roja, habilitado para ese fin, en Donostia.

Se trata del colectivo más vulnerable ahora mismo debido a la expansión del virus, que sigue galopando sin freno comprometiendo seriamente la salud del sector de población mayor del territorio. No hay más que ver el perfil de las personas que están perdiendo la vida en Euskadi tras ver agravadas sus patologías.

posibles traslados Un total de 116 de los 133 vascos fallecidos hasta ayer tenían más de 70 años. Nadie quiere que algo así ocurra en ningún centro residencial, pero el goteo de contagios es constante y, ante la certeza de que el coronavirus ha llegado por el momento para quedarse, se ofrece a los residentes la posibilidad de solicitar el traslado provisional a sus domicilios, siempre que así lo deseen y su estado de salud lo permita.

Una medida inédita y excepcional adaptada a los tiempos que tocan, en los que la pandemia ha irrumpido de tal manera que se suceden las operaciones de limpieza y desinfección de centros residenciales, como la que llevaron a cabo ayer los bomberos forales en el recurso Iurreamendi de Tolosa. Este servicio concluirá el sábado la primera ronda de desinfección de las residencias de Gipuzkoa. Ya lo hicieron el lunes en el centro Caser Residencial Anaka de Irun, y estos días en otros tantos: Zubieta Uliazpi de Hondarribia; Caser Betharram de Hondarribia-Irun; Egogain de Eibar; centro San Andres de Eibar y en la residencia Iturbide de Arrasate. El servicio foral, en equipos de cinco o seis personas, desinfecta zonas comunes, pasillos, entradas, puertas€ empleando una solución a base de hipoclorito. Las habitaciones son desinfectadas después por una empresa especializada.

recursos La institución foral anunció que va a poner "todos los recursos necesarios" para frenar al virus, y entre las medidas no se descarta el traslado provisional a los domicilios para aquellos que así lo desean.

Las prestaciones que ofrece una vivienda al uso nada tienen que ver con las de una residencia, por lo que durante este incierto compás de espera que se abre ante la pandemia se ofrecerán las ayudas técnicas necesarias para readecuar el domicilio a las necesidades. Está previsto asignar, asímismo, una prestación económica de cuidados en el entorno familiar, con la reserva de la plaza en la residencia cuando las aguas vuelvan a su cauce. Es una de las medidas que contempla el plan de choque aprobado ayer por la Diputación ante una crisis sanitaria que sigue su curso y deja en el territorio ya 453 contagios y un nuevo fallecido, según los datos del Departamento de Salud.

Son días de sobresalto, en los que la propia realidad acaba por tomar la delantera a cualquier iniciativa. La inevitable preocupación se acrecienta al ver el dramático desenlance de lo ocurrido en Madrid, donde la Fiscalía ha abierto diligencias después de que militares encontraran a ancianos abandonados o incluso muertos. Preguntado al respecto, el lehendakari Iñigo Urkullu descartó de plano que pueda ocurrir algo similar en Euskadi. "Es tremendo, y la Justicia tiene que tomar medidas al respecto", respondió a los periodistas.

La portavoz foral presentó el plan de choque que pretende responder a una situación sin precedentes. Este plan, válido para las residencias públicas y privadas, se centra en el ámbito de las Políticas Sociales, departamento en el que se ha constituido un gabinete para la gestión de esta crisis y que ha definido objetivos estratégicos con medidas que afectan a 240 centros en los que reciben atención 7.000 personas.

El objetivo es contener la propagación "al máximo posible" y reforzar, con nuevos servicios, recursos y herramientas, las situaciones "más graves".