La violenta toma de Capitolio por seguidores de Donald Trump coincidiendo con la certificación de Joe Biden como ganador de las elecciones de EE.UU. ¿es un enorme error de Trump o una estrategia para resurgir como candidato en las elecciones presidenciales de 2024?. Expertos en política estadounidense difieren radicalmente a la hora de analizar lo ocurrido.

Lo que para algunos es “un grave error táctico” de Trump, que produce “estupor y tristeza” y perjudica la imagen de EE.UU. en el mundo, para otros es “la guinda que culmina su relato” y le convierte en “el mártir de la causa conservadora y líder de un intento de devolver al pueblo el poder que tienen secuestrado las élites de Washington”.

Efe ha entrevistado a profesores y expertos en política estadounidense que enfrentan sus visiones sobre el estallido de furia popular que asaltó el Capitolio, el mayor símbolo de la democracia y del poder en Estados Unidos. En sus respuestas, se constata una abismal diferencia de opinión.

Así, para el catedrático europeo y decano de la facultad de Política y Sociología de la UNED, Gustavo Palomares, lo ocurrido el miércoles en Washington es la culminación de un largo proceso que comenzó hace cuatro años, con la toma de posesión de Trump.

“Es el triunfo de argumentos que restan poder, institucionalidad y bases democráticas a todo el proceso y abren una especie de marginalidad alternativa según la cual, el poder vuelve al pueblo; por eso entraban al Capitolio diciendo ‘esta es nuestra casa’, es un relato preexistente y con amplia justificación histórica en Estados Unidos”.

“Frente a la aristocracia política de Washington, un pueblo llano, enardecido, y cuyo caudillo es Trump, vuelve a tomar el poder”, resume.

En opinión de este experto, que también es responsable del seminario sobre Política Exterior de Estados Unidos en la Escuela Diplomática, lo que ayer pretendía Trump arengando a sus seguidores es “consagrarse como el mártir de la causa conservadora y establecer una herencia política que puede alargarse cuatro años y que suponga su candidatura a las presidenciales del 2024, incluso a pesar del propio partido republicano”.

En su opinión, “Trump no solo sabía lo que estaba alentando, es que necesitaba establecer un hito fundamental que le permitiera administrar su herencia política no como perdedor, sino como una figura de futuro, ganador. En su relato necesitaba una ‘toma de la Bastilla’, que son las imágenes que vimos ayer, que pone la guinda en su imaginario de que esto ha sido un fraude y le han robado el poder”.

Y lo del miércoles no fue una protesta espontánea ni imprevista, fue una acción orquestada en todo el país, con movilizaciones y disturbios en todas las grandes ciudades salvo Nueva York, recalca.

El movimiento cuenta además con un apoyo económico y financiero importante, asegura Palomares, no solo determinado por el entorno de las empresas de Trump, sino también en los nuevos sectores de la construcción, industriales y energéticos que pueden nutrir de financiación a este movimiento.

Por todo ello, Palomares considera que “se dan las condiciones para que este movimiento se quede durante largo tiempo en el escenario político americano y acabe siendo la verdadera alternativa conservadora para los próximos años”, ya sea dentro o fuera del Partido Republicano.

Es en este contexto en el que este experto cree que ayer Trump se consagró como “la mayor y mejor apuesta conservadora para las elecciones de 2024. Ajeno a partidos, ajeno a la tradición política y democrática, que lidere una plataforma a la que se sumen individuos y grupúsculos que manejan un gran poder”.

"TRISTEZA Y ESTUPOR"

Por contra, el profesor de ESADE, Doctor en Derecho por la Universidad de Harvard y experto en política norteamericana. José M. de Areilza, considera que lo ocurrido “produce tristeza y estupor en los aliados de EEUU”.

En su opinión, Trump “ha cometido un grave error táctico al alentar a sus seguidores más extremos a parar la certificación del resultado electoral. En ningún momento había pensado que esta situación se iba a volver contra él”.

Pero lo cierto es que el miércoles “fracasó Trump", "su prestigio, que estaba ya por los suelos, sale aún más dañado por este episodio”, lo que debilita su intento de controlar el Partido Republicano en el futuro, ya sea como candidato presidencial o como “kingmaker”, la persona que desde atrás designa y controla al candidato.

Para Areilza, cada vez son más los republicanos que se mueven hacia el bando más moderado, que apenas existía hace unos meses, el problema es que aún no tienen un líder creíble, pero lo tendrán”, dice convencido de que este estallido violento puede acabar provocando la ruptura del Partido Republicano.

En su opinión, el futuro más probable de Trump es “montar una televisión virtual, desde la que emitirá como si aún fuera presidente. Lo imagino desde un set que sea como un despacho oval virtual, con un ‘Aló Presidente’ fake y ganando mucho dinero con ello”.

Lo que pronostica Areilza es de que la toma de posesión de Biden, prevista para el próximo 20 de enero, será tranquila.

Así, recuerda cómo en una comparecencia reciente y al ser preguntado por si se iría de la Casa Blanca si se certificaba la victoria de Biden, Trump respondió con “el discurso de concesión más breve que se recuerda: ‘lo haré y lo sabéis’, y de hecho ya ha anunciado que ese día estará fuera de Estados Unidos”.

“Trump, dentro de su manera transgresora de hacer política, usa su astucia para encontrar límites”, considera.

El profesor de ESADE es, sin embargo, optimista sobre cómo afectará este estallido a los movimientos populistas del resto del mundo y considera que los debilitará.

“Espero que el libreto populista que Trump sigue a la perfección -un hombre fuerte con propiedades casi mágicas de líder y que propone soluciones sencillas para problemas muy complejos y que cuando no funcionan acusa a un enemigo externo del fracaso- empiece a verse como una fuente añadida de problemas para todos los retos de las democracias”.

“Creo que las imágenes de ayer no solo debilitan el poder blando, de atracción de EE.UU. en el mundo, sino también el discurso demagogo populista antisistema que tan bien conocemos en Europa”, concluye esperanzado.