Fernando González Molina: "La 'trilogía del Baztan' es lo más oscuro que he rodado"

Después de haber hecho las adaptaciones de 'Tres metros sobre el cielo', 'Tengo ganas de ti' y 'Palmeras en la nieve', el director navarro Fernando González Molina había decidido dejar los libros de lado y volcarse en proyectos basados en ideas originales. Pero el destino tenía otros planes.

10.08.2020 | 16:18
González Molina ya tiene un nuevo proyecto entre manos: la serie 'Paraíso'.

González Molina ha transformado en cine una de las sagas literarias más leídas de las últimas décadas, la trilogía del Baztan de la escritora Dolores Redondo. El 24 de julio se estrenó en Netflix la tercera película: Ofrenda a la tormenta. En un viaje a Colombia cayeron en sus manos las historias de Redondo, la lectura de los textos que protagoniza la inspectora Amaia Salazar le cautivó y cuando le ofrecieron dirigir la trilogía "no me pude negar. Estaba ambientada en mi tierra y yo estaba enganchado a los misterios que narraba Dolores. Fue un sí sin condiciones", dice ahora González Molina. No renuncia a las salas de cine –"eso nunca", asegura–, pero las circunstancias del momento han obligado a que la última entrega se estrene en Netflix.

Las películas de la trilogía del Baztan que ha dirigido se alejan en cierta forma del cliché que tenemos sobre su cine.
A veces los clichés no son ciertos del todo, o yo no me veo en algunos clichés en los que me sitúan. En realidad, las películas que he dirigido no se parecen mucho entre sí. Tampoco los proyectos que he hecho en televisión tienen mucho que ver unos con otros. Yo empecé en una comedia, después pasé al drama juvenil, he hecho series con tintes policiacos€

¿Tiene algún distintivo la saga de Dolores Redondo?
Muchos. Es un thriller y cine negro por lo tanto, y creo que la trilogía del Baztan es lo más oscuro que he rodado. Es distinto a lo que he hecho antes, pero posiblemente también será distinto lo siguiente que haga. Pienso que en cada momento he tocado los palos que me interesaban y me he dejado llevar por lo que señalaban los proyectos. En el caso de la trilogía del Baztan, los libros de Dolores Redondo marcaban cómo tenía que ser el tono.

¿Podía cambiar ese tono?
Lo que tenía claro era que tenía que llevar a la pantalla la esencia de las novelas que ella había escrito y adaptarlas a mi modo de contar historias, pero tenía que ser muy fiel a esa parte oscura y de cine negro que tienen las novelas. Cada vez que me ofrecen un proyecto me vuelco en él, y ahora mismo estoy haciendo una serie juvenil de misterio y ciencia ficción. Es algo que nada tiene que ver con la trilogía, pero tampoco con nada de lo haya hecho anteriormente.

Ha rodado El legado de los huesos y Ofrenda a la tormenta de forma simultánea. ¿Ha sido difícil el proceso de hacer dos películas a la vez?
Han sido diecinueve semanas de rodaje. ¿Difícil? Sí, por el volumen y por la intensidad del trabajo. Imagínate a un deportista en una maratón; pues esto es lo mismo. Para un director, rodar dos películas a la vez es de tal intensidad que visto después te puede descolocar. Pero no solo ha sido trabajoso para mí, también para el resto del equipo y para el reparto de actores. Es complejo abarcar tanto contenido, desarrollar tantas localizaciones, ensayar tantas escenas€

¿Cómo para volverse loco?
A tanto no he llegado, pero sí es cierto que hacerlo de esta forma te complica la vida. La mente de un director está preparada para rodar una película en ocho o nueve semanas, y cuando llegamos a la séptima estamos renqueando. En este caso, cuando llegamos a la séptima no habíamos hecho ni la mitad, luego imagina...

¿Son motivos de presupuesto lo que han llevado a hacer dos películas a la vez?
Está claro. Si no hubiéramos rodado las dos películas a la vez no habríamos podido financiarlas. Son dos películas caras, que rodadas juntas han costado alrededor de cinco millones de euros cada una. Trabajar de esta forma fue una manera de hacerlas posibles, viables, y de sacarle rendimiento al presupuesto que teníamos. Por otro lado, es complejo hablar de diecinueve semanas, pero una vez que te metes en ese viaje profundizas mucho. Hemos rodado durante siete meses y eso hace que conozcas muy bien a los personajes de la historia.

Su vida cinematográfica está muy relacionada con los libros. Además de la trilogía del Baztan, ha adaptado Palmeras en la nieve, Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. ¿Se trabaja bien con las adaptaciones literarias?
Si las historias que te encuentras o te encargan te interesan, sí. Lo mío ha sido siempre un cúmulo de circunstancias, porque han llegado a mí de diferentes maneras. Después de Palmeras en la nieve, y no me pude resistir a la historia de Luz Gabás, sí que había decidido aparcar un poco las adaptaciones de libros muy conocidos y buscar otras historias interesantes y originales, pero...

¿Cómo le llegó el encargo de los libros del Baztan?
Leí a Dolores Redondo en el aeropuerto camino de Colombia cuando estábamos rodando Palmeras en la nieve. Cuando me comentaron el proyecto de la trilogía pesaron muchas cosas. Pesó el hecho de ser navarro y de poder contar una historia desde el valle de Baztan. Me enamoré de las novelas y sentí que había tres películas muy poderosas en esos libros. Los productores arriesgaron y aceptaron que mi planteamiento fuera siempre hacer tres películas. Mi idea original no era entonces hacer ninguna adaptación más, y a partir de ahí he caminado por otros lugares.

¿Tanto le atraparon los misterios que se desarrollan en Baztan?
Totalmente. Tuvieron en mí un influjo poderoso. En los libros había ya un trabajo previo enorme que resultaba muy interesante a la hora de armar en cine una historia. Es verdad que tiene varios hándicaps. La literalidad no se puede matar en algunos puntos. Por otra parte, cuando son novelas muy conocidas y muy leídas, sabes que cada lector se ha hecho su propia película en la cabeza.

Y eso es algo que tiene que provocar ciertas inseguridades...
Por supuesto. Siempre tienes el miedo a decepcionar a esa parte de los espectadores que ya conocen la historia que tú estás contando porque antes han sido lectores de ella. Todos somos conscientes de que la historia en cine es una versión del libro, pero a la vez sabes que esos lectores han imaginado escenarios y personajes y que tú lo mismo les puedes satisfacer que decepcionar.

Los escritores a veces se muestran descontentos por las adaptaciones de sus libros y arremeten contra directores y guionistas. ¿Cómo ha sido su experiencia?
En ninguno de los tres casos los guiones se han hecho con los autores, y además, cada una de las adaptaciones es muy distinta entre sí. En el caso de Federico Moccia nunca tuve ningún contacto con él, ni siquiera cuando tuvimos la primera versión o cuando comenzamos a grabar. Con Luz Gabás (Palmeras en la nieve) y con Dolores Redondo (trilogía del Baztan) fue todo muy distinto.

¿No es necesario el trato con los autores?
Sí y no. Luz y Dolores hablaron mucho conmigo y me contaron por qué habían escrito esas historias, qué es lo que les importaba. Ellas leyeron las primeras versiones del guion y nos pasaron notas al equipo de escritura para que la esencia de lo que habían relatado en las novelas estuviera también en las películas. No resulta difícil tratar con los escritores, y siempre es muy enriquecedor. Este es un trabajo en equipo y todo suma. Tanto Dolores como Luz son dos personas muy comprometidas con su trabajo.

¿Se reciben bien las aportaciones que hacen los autores de los libros?
Solo puedo hablar por mí, porque otros directores tendrán su opinión. Todas las aportaciones hechas fueron siempre bien recibidas y ayudaron a mejorar los guiones.

Y la mayor relación la habrá tenido con Dolores Redondo, porque han sido tres películas.
Con los años, con la evolución del trabajo y con el conocimiento muto, ella ha ido dándonos más espacio a la hora de trabajar. En El guardián invisible, la primera historia de la saga, estaba más preocupada, supongo más insegura, y quería cuidar a su criatura.

¿Y al final quedó satisfecha?
Sí. La película le gustó y a partir de ahí nos dejó hacer más. Además, yo, paso a paso he ido entendiendo mejor su universo.

Sorprendió, cuando vimos el elenco de actores, que no estuviera Mario Casas.
Ja, ja, ja€ ¿Le ves en alguno de los personajes?

No me lo he planteado, pero ha sido su actor fetiche en la mayoría de sus trabajos.
Decir en la mayoría es exagerar. No había ningún personaje para él, o al menos así lo veía yo. Es verdad que hemos trabajado muchas veces juntos y que siempre estamos pensando en proyectos para hacer, pero en esta trilogía no había un papel claro para él. En todas las ocasiones que hemos trabajado juntos es porque había alguien que se ajustaba mucho a él. No se puede ni se debe nunca forzar situaciones, porque los personajes dejan de ser creíbles.

Sabrá que se dice que a usted le enamora el trabajo actoral que hace Casas.
Sí. Hace tiempo que no hacemos cosas juntos, pero cada vez que veo un trabajo de él admiro los riesgos que asume y la capacidad que tiene para buscar cosas distintas. Volveremos a trabajar juntos, eso no lo dudes, pero en la trilogía no había nada adecuado para él.

Fue usted su descubridor: trabajó con él en Los hombres de Paco y se lo quedó.
El verdadero descubridor de Casas es el director de casting Luis San Narciso. Él ya lo había colocado en una serie que se llamaba SMS y fue quien nos lo propuso para Los hombres de Paco. Aunque se hizo muy famoso con los trabajos que hicimos juntos, creo que fue Luis quien lo descubrió.

¿En qué está usted ahora mismo?
En un trabajo totalmente diferente. Se llama Paraíso y es para Movistar+. Parte de una idea original mía y estamos en mitad del rodaje. Antes del Covid estábamos rodando y tuvimos que parar. Es una serie que mezcla aventura, misterio y fantasía. Es el relato de la investigación de tres chavales de quince años durante el verano de 1992. Investigan la desaparición de la hermana de uno de ellos y se dan cuenta de que lo que ha sucedido con la chica tiene que ver con algo que no es de este mundo€ Y hasta aquí puedo contar. Es una serie de ciencia ficción nostálgica.

Los hombres de Paco han vuelto. ¿Qué le parece la idea?
Me parece muy bien. Es de Mediapro Estudios, la productora con la que trabajo ahora, y tengo que decir que me da una punzadita el corazón por no estar ahí. Dirigí muchísimos capítulos de esta serie y me da pena haberme quedado al margen. Por lo poco que sé, creo que lo que tienen en mente es muy divertido. Pienso que es el momento adecuado para el retorno, porque están volviendo muchas series de antes.

¿Y es bueno este retorno?
Es trabajo y tengo que decir que Los hombres de Paco fue una escuela para muchos de nosotros: equipos técnicos, directores, guionistas y actores. Es una serie que marcó a mucha gente. Tuvo a Álex Pina al frente y pienso que es bueno que los personajes vuelvan a reunirse.

Si miramos su historial laboral, sorprende lo mucho que ha trabajado. No ha dejado de hacerlo desde que empezó.
Soy un director con suerte porque sí, he trabajado mucho. Desde que salí de la Escuela de Cine no he parado. Empecé haciendo televisión, tardé un poco en entrar en el mundo del cine, pero he tenido la suerte de que mis películas hayan funcionado muy bien. No hago más que trabajar y trabajar.

También es saludable descansar y descansar.
Ja, ja, ja€ Estoy seguro y me lo planteo, pero siempre quiero aprovechar el momento. ¿Sabes que los directores somos un poco inseguros y pensamos que un día la torna girará y nos quedaremos sin trabajo? Pero es verdad que el buen momento ha durado muchos años. Estoy contento porque, ya lo decías al principio de la entrevista, he podido hacer cosas distintas. No he tenido que engancharme a rodar historias que sean remedos o recuerdos de lo que había hecho.

Con esta última película, Ofrenda a la tormenta, también va a marcar un punto diferente: se estrena en una plataforma y no va a salas. ¿Le disgusta o lo ve lógico? ¿Es una sensación rara?
Pueden más las circunstancias del momento que las sensaciones. Íbamos a inaugurar el Festival de Málaga, estrenábamos en marzo, después en junio€ y al final hemos estrenado a finales de julio y en Netflix. Ningún plan se ha cumplido.

Pero las salas están abiertas...
Sí, pero en una circunstancia que para los productores de la película era de gran riesgo por la inversión que se había hecho y por la sensación de que las películas merecen una ventana y un público grande que ahora mismo no está en las salas. Esta situación, unido a que El legado de los huesos se pasó en Netflix durante el confinamiento y la cantidad de gente que la vio fue impresionante, nos abrió los ojos para estrenar la tercera parte de la trilogía en esta plataforma. Las circunstancias del momento pesan tanto que no he sentido con este estreno ninguna sensación amarga.

Aunque el romanticismo esté todavía en las salas del cine...
Evidentemente soy un romántico de las salas y pienso que las pelis siempre tendrán un lugar en ellas. Esta película va vinculada a una anterior y nuestro interés era que se estrenaran muy seguidas. Argumental y narrativamente van muy continuas, luego no podíamos esperar a finales de año o a 2021. Pienso que la solución de haberla estrenado en Netflix es buena y permitirá que la vea mucha gente.

Es usted de Pamplona, ¿sigue vinculado con su ciudad natal?
Mucho. Mis padres siguen viviendo ahí, en Iturrama. Tengo muchos amigos desde el instituto que viven en el Casco Viejo, en la calle Navarrería y en la plaza del Castillo, y paso mucho tiempo por esa zona. Voy a Pamplona por lo menos una vez al mes. Además, soy un enamorado de los videoclubs y me gusta ir al último que queda en Pamplona, que se llama Don Policarpo. Es el lugar donde aprendí a amar las películas y el cine. Cada vez que voy a mi tierra paso horas en ese establecimiento. Mis lugares predilectos son mi barrio, el Don Policarpo, por supuesto los cines Golem, que gracias a Dios siguen manteniendo todas sus salas abiertas, y el Casco Viejo.

¿Qué le enamoró del cine?
Su magia. Fui un niño de televisión y un ratón de videoclub. Era un niño raro al que le gustaba ver cine, televisión y leer. Mi vida eran las historias que me contaban esos tres medios.

¿Podemos hablar de su cine preferido?
Todo el cine, todos los géneros, tocan mi fibra. Soy un espectador un poco extraño, porque soy versátil. Y como espectador soy igual que como director. Me puede gustar el cine de autor, me fascinan las historias de adolescentes, me gusta Almodóvar, he sido un friki de Steven Spielberg, de repente me gustan los dramas íntimos€

Vamos, que le da usted a todo.
Ja, ja, ja€ Es verdad. Soy muy ecléctico. No me gusta un solo tipo de cine, pero esto me viene desde niño. Fui un niño un poco especial, siempre estaba enganchado a una pantalla y también siempre tenía un libro en la mano.

Y también sería y será ecléctico en lecturas.
Por supuesto. Imagínate lo que me gustaba leer que con trece años era el encargado de la biblioteca del colegio. Me gustan las novelas de suspense, entre comillas más comerciales, pero de repente me lanzo a Javier Marías y voy saltando de uno a otro, depende cómo vengan las cosas. Me gusta leérmelo todo.

Dicen que es usted muy exigente con los escenarios y las localizaciones.
Sí. Quizá se deba a la exigencia visual que siempre trato de llevar conmigo. Fíjate que una película juvenil como A tres metros sobre el cielo fue muy compleja de rodar. Se filmó prácticamente entera de noche y eso necesitaba una ambientación muy precisa. Tiene mucha acción, carreras de motos y grandes espacios que iluminar. Evidentemente, el salto en las ambientaciones fue con Palmeras en la nieve. Dura tres horas y la rodamos durante doce semanas. Las localizaciones estuvieron en Canarias, Huesca, Colombia, Guinea€ Fue un rodaje larguísimo durante distintas épocas del año, por lo que quizá haya sido el rodaje más complicado y el más ambicioso que he hecho.

¿Más complicado que la trilogía del Baztan?
Este es un rodaje más acotado. Se rodó en Madrid, Barcelona y el valle de Baztan, pero es cierto que los exteriores en Baztan y sus condiciones climatológicas han pesado mucho en las grabaciones. Estas tres películas se han hecho en lugares de difícil acceso y en invierno. Ha habido momentos extremos a la hora de rodar, y por eso me han preguntado muchas veces si ha habido anécdotas divertidas€

¿Y?
Que no ha sido muy divertido el rodaje, que estas tres películas han sido muy complicadas, y que hemos estado muy concentrados en trabajar y en conseguir hacer la película.

¿Es usted un director duro, exigente?
Dicen que sí, pero no lo sé. Amo lo que hago, le dedico la vida, y pongo el corazón en este trabajo y todas las horas del día. Quizá esto te lleva a ser exigente. Yo me exijo mucho, con lo que es posible que me muestre exigente con quien estoy trabajando. Cuido mucho todos los detalles. 

PERSONAL
Edad: 45 años (10 de noviembre de 1975).
Lugar de nacimiento: Pamplona.
Formación: Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra y Dirección en la Escuela de Cinematografía y Audiovisual de Madrid.
Trayectoria: Comenzó en el mundo audiovisual con el corto Velocidad. Después pasó al mundo de la televisión. A partir de 2008 se dejó notar su presencia en Los hombres de Paco. Un año más tarde rodó su primera película y que se convirtió en todo un éxito: Fuga de cerebros. Su recorrido cinematográfico es muy amplio y ha estado al frente de varios grandes proyectos.
Televisión: Los hombres de Paco; El barco; Luna, el misterio de Calenda; Bienvenidos al Lolita y La otra mirada. En estos momentos está grabando una nueva serie de creación propia para Movistar+, Paraíso, un drama juvenil de misterio y ciencia ficción.
Cine: Fuga de cerebros; Tres metros sobre el cielo, Fuga de cerebros 2; Tengo ganas de ti; Palmeras en la nieve; El guardián invisible, El legado de los huesos y Ofrenda a la tormenta (trilogía del Baztan).