Rosa Casafont: "Fabricamos cada día cerca de 60.000 pensamientos"

30.12.2020 | 17:36
La experta en Neurociencias Rosa Casafont.

"A medida que crecemos, nos damos cuenta de que pensamos y sentimos, y aprendemos a reconocer que los demás también piensan y sienten. Adquirimos autoconciencia y posteriormente desarrollamos nuestras competencias cognitivas-emocionales y sociales, y con ellas nuestra comunicación", explica Rosa Casafont, experta en Neurociencias y autora del Método Thabit, que pone a disposición de los interesados las herramientas para que dirijan la transformación de las redes neuronales que sustentan su vivencia.

En su libro Viaje a tu cerebro. El arte de transformar tu mente, Casafont ofrece las claves para ser mejores personas, más bondadosas y compasivas. "El comportamiento humano es el producto de nuestra actividad cerebral, y ésta la consecuencia de la interacción entre la genética y nuestro entorno. Esta combinación de genética y entorno condiciona nuestra exclusividad, así como la gran variabilidad de comportamientos de nuestra especie, a pesar de tener características estructurales comunes", dice antes de entrar de lleno en la conversación.

En la distopía de Frankenstein, ¿quién es en realidad este nuevo ser: su cerebro o el cuerpo que lo transporta?
Ambos, porque la mente se crea y se recrea a través del cuerpo y del cerebro.

Vemos cada vez más personas mayores, de 90 y 100 años, cuyo cuerpo está aquí, pero cuya cabeza se está marchando. Recuperar ese cerebro que sufre Alzheimer, demencia senil€ ¿es el gran reto de la medicina actual?
Sí, es uno de ellos, aunque evidentemente no el único. Cada día sabemos un poquito más que cuidarse y hacer medicina preventiva es lo que nos ayuda a envejecer de una forma saludable, y en esa medicina preventiva, desde la neurociencia, conocemos que los cambios epigenéticos saludables tienen mucho que ver con la influencia de nuestro entorno, y en ese entorno es fundamental la calidad de pensamiento, la alimentación, el sueño reparador, hacer ejercicio y las relaciones sociales saludables y con sentido.

¿Por qué cuando hablamos con una persona con demencia senil o Alzheimer cuenta con todo lujo de detalles el primer día que entró en el instituto y no recuerda con quién estuvo ayer?
Aquí pasan dos cosas, y lo que se está confirmando es que los circuitos que se deterioran más con la enfermedad de Alzheimer y en otras neurodegenerativas son los de la memoria cercana. Pero además, también poco a poco se marchitan otras memorias. Los que quedan más preservados son los circuitos emocionales. Una de las cosas preciosa de observar es cómo esos pacientes pueden conectar con sus familiares a través de músicas de su juventud; pueden estar con la persona allegada y no reconocerla, pero si pones una música que para esa persona era importante en su juventud es capaz, a través de ella, de conectar con su ser querido. Abordar las relaciones con estos pacientes por medio de las músicas, del cariño, de la proximidad¡, es muy importante, y no tanto a través del razonamiento y del trabajo cognitivo. Nunca hay que dejar de lado el trabajo emocional.

Nuestro cerebro humano es bastante voluminoso, pero ¿qué es más importante, el volumen, el número de neuronas o las múltiples interrelaciones de ellas entre sí?
Lo que ya sabemos, y cada día se confirma más, es que la importancia la tienen los sistemas de neuronas conectados. Sí que es cierto que tenemos una serie de estructuras más o menos especializadas, pero no funcionan independientemente las unas de las otras, sino que los sistemas que se crean entre esas estructuras son los responsables de la complejidad que tiene nuestro cerebro, tanto nuestro cerebro consciente como el inconsciente. Por lo tanto, las neuronas intervienen y las estructuras también, pero la importancia fundamental son los circuitos y los sistemas que se crean entre ellos.

La capacidad de conectividad entre neuronas y su calidad, ¿es algo eminentemente genético, o se puede ampliar, modificar, agrandar, mejorar, dirigir en una dirección concreta?
Nosotros fabricamos cada día cerca de 60.000 pensamientos. Estos los sustentan circuitos y la calidad de esos pensamientos la podemos modificar. Evidentemente son circuitos plásticos que quieren decir que pueden cambiar sus conexiones y reestructurar otros circuitos. ¿Por qué es capaz de hacer esto nuestro cerebro? Porque tiene capacidad plástica por cada experiencia, tanto si queremos como si no. Eso significa que nos transformamos durante toda nuestra vida constantemente, desde que se nos concibe hasta que dejamos de estar físicamente en este mundo. Esta capacidad plástica puede estar también influida por cambios epigenéticos, de tal forma que la educación y el entorno al que está sometida la persona, –el niño, el adolescente o el anciano– sigue influyendo en esa capacidad.

Es frecuente hablar de la plasticidad del cerebro, pero sobre todo en la niñez, la adolescencia y la juventud. ¿También es posible tener, mantener o potenciar esta plasticidad de adaptación cerebral en adultos y en personas mayores?
La capacidad plástica la tiene absolutamente todo el mundo. Mucha gente confunde la neurogénesis, que es la capacidad de crear nuevas neuronas, con el concepto de capacidad plástica, que es la capacidad de cambios de los circuitos que se crean entre neuronas. Esa capacidad la tenemos durante toda la vida. Evidentemente, a medida que vamos envejeciendo no contamos con la misma capacidad de aprendizaje que cuando somos niños o adolescentes, pero esa capacidad también es influenciable en función de la vida que llevemos. Una de las estructuras que es muy plástica en nuestro cerebro es el hipocampo, una estructura que en el Método Thabit la denomino el creador dinámico. ¿Por qué? Porque es un gestor de la memoria, tiene gran capacidad de aprendizaje y de crear nuevas neuronas diariamente, neuronas que reclutamos para el aprendizaje y la memoria.

Y esta estructura ¿cómo se cuida?
Leyendo, teniendo relaciones sanas, haciendo ejercicio... En cambio, la deterioramos si dejamos de practicar estas cosas, si nos estresamos o nos deprimimos. ¡Fíjate la trascendencia que tiene para nuestro cerebro nuestra actitud ante la vida!

Al leer la definición de salud, todos entendemos la parte física y para ello nos alimentamos y entrenamos. ¿No se nos olvida un tanto la segunda parte, la salud mental y su entrenamiento?
Totalmente, y por eso siempre digo que en mi trabajo yo sumo la medicina y la neurociencia. Durante muchos años se ha dejado de lado, incluidas las aseguradoras, por la medicina reglada, y han sido las medicinas naturales las que han tenido más en cuenta todo el aspecto psicológico de las personas. Yo soy médica convencional, pero muy abierta de mente hacia todo lo que suma. En mi ejercicio profesional abundan ambos campos. De ninguna manera se puede separar lo que es mental de lo que es físico. El cerebro también es físico; sin embargo, la mente es abstracta, y se genera a través de mente y cerebro, porque el cuerpo interviene y en neurociencia lo llamamos cognición corporizada. El cuerpo es conocimiento y forma parte del conocimiento mental.

¿Cómo podemos conseguir aumentar la salud cerebral y dirigir nuestra vida de forma más saludable? ¿Está al alcance de todos?
Está al alcance absolutamente de todo el mundo. Cada mente es exclusiva, cada mente es diversa. Todo el mundo es especial y todo el mundo puede acceder a esos cambios partiendo de un lugar diferente, de cada peculiaridad y cada singularidad. Creo firmemente en su potencialidad porque parte de un autoconocimiento. Esto nos empodera en el sentido de conocer cómo aprende nuestro cerebro, cómo se transforma y cómo podemos dirigir esa transformación, porque si la capacidad plástica la tenemos todos, la grandeza está en saberla dirigir. Pero esto no lo sabe hacer todo el mundo, y el Método Thabit te enseña ha hacerlo, y puede estar al alcance de un adolescente, de un adulto, de un anciano... Yo trabajo con todas las etapas educativas. A los niños, si tienen como referentes próximos a personas que saben y ponen en práctica el Método, les será de gran utilidad para su vida.

¿Por qué?
Porque formarse en valor nos ayuda a influir desde el valor, y los niños aprenden por imitación, por atención compartida y por empatía. Pienso que el Método Thabit tendría que estar adaptado para cada etapa educativa y para cualquier persona de nuestra sociedad. Yo trabajo para que esto sea así, en cualquier ámbito: el familiar, profesional, universitario, en escuela, en sanidad...

Si la salud psíquica mental es necesaria y siempre está amenazada, ¿su Método Thabit puede ayudar?
Muchísimo, y en estos momentos es cuando más en evidencia se ha puesto. Muchas personas ya se han introducido en un trabajo personal cognitivo-emocional para saber identificar el pensamiento y cambiarlo, porque hay formas de hacerlo. Actualmente, con la pandemia, nuestro entorno está siendo bombardeado de forma brutal desde fuera por una enorme carga de negatividad y dolor, de malas noticias. Por eso tenemos que saber crear límites. La población cada vez lo hace mejor, pero falta aún mucho camino. Saber crear límites tiene que ir unido a vivir con los ojos abiertos. Para ello tenemos que trabajar nuestra potencia, la calidad psíquica y física. Y digo la física porque ahora nuestro sistema inmunitario tiene que estar equilibrado para poder sobrellevar toda esta situación. El Método Thabit enseña todo eso, cómo cuidarte físicamente, cómo hacerlo psicológicamente y diría incluso, porque creo que es acorde con lo que está pasando ahora, a identificar la actitud que podemos y deseamos tener ante la pandemia que estamos sufriendo. Mirar lo que no quiero es el peligro; mirar lo que quiero es disminuir el riesgo.

Meditación, yoga, zen, autoconocimiento neurobiológico, reflexión€ ¿dónde encaja su método? ¿Al final siempre se trata de explorar nuestro cerebro para conseguir nuevas posibilidades para nuestro proyecto vital?
Hay muchas técnicas que ayudan a facilitar una salud física y mental, y la meditación es una de ellas. Además, desde la neurociencia ya se ha descubierto qué cambios hace la meditación en nuestro cerebro, cambios de atención y emocionales. Abordando la meditación podemos ser mejores, más hábiles atencionalmente y más sanos emocional y cognitivamente, porque disminuimos la rabia y el miedo, y mejoramos la bondad y la compasión. Por lo tanto, en esta pandemia también nos conviene meditar.

Dicen quienes nos auguran una vida inmortal, que no eterna, que nos podrán sustituir (o editar genéticamente), todas las partes de nuestro cuerpo, ¿también el cerebro? ¿O es imposible porque esta parte es consustancial a nuestro ser intrínseco?
Dicen los que creen en la inmortalidad, y hay algunos que así lo aseguran, que realmente nos pueden empezar a sustituir y lo están demostrando, porque en los momentos actuales ya existen los cíborg. Uno de los personajes que apunta hacia esta teoría es el científico Luis Cordeiro. A mí no me crea simpatía esta transformación humana y que la ciencia pueda llegar a desconfigurar lo que para mí es un ser humano. Los robots deben ser robots y los humanos tienen que ser seres humanos. Si las tecnologías se pueden invertir para ayudar a contrarrestar las enfermedades e intentar evitar trastornos genéticos que realmente existen en los humanos, perfecto. Pero no hablo de cíborg, sino del ser humano. Si es así, bien venida sea esa ayuda, pero hemos perdido el norte en muchas cosas. Creo que si reenfocáramos la sabiduría nuestro universo iría mucho mejor, sin duda. 

PERSONAL
Comunidad de nacimiento: Cataluña. 
Formación: Licenciada en Medicina y Cirugía. Es médica asistencial, formadora y escritora. Además cursó estudios de música en el Conservatorio de Barcelona y de Dirección en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas ESADE y el Máster de Neurociencias por la Universidad de Barcelona.
Ejercicio profesional:  Su actividad le lleva a la Neurociencia aplicada a los diferentes ámbitos de actividad (sanitario, educativo y social), formando a docentes, familias y profesionales de cualquier disciplina mediante el Método Thabit.
Publicaciones: Tiene en su haber numerosos ensayos, artículos en revistas especializadas y ahora acaba de publicar Viaje a tu cerebro. El arte de transformar tu mente (Ed. Desclée de Brouwer)