Carlos del Amor: "¿Escritor o periodista? Siempre periodista"

'Emocionarte. La doble vida de los cuadros' es un libro con premio, en este caso el Espasa 2020. Carlos del Amor, su autor, vibra con todo lo que sea cultura. El conocido periodista de TVE dialoga en él con 35 obras de arte.

12.11.2020 | 21:23
Carlos del Amor vive feliz en el periodismo cultural.

Lleva veinte años en televisión y recuerda con mucho humor su paso por el centro regional de RTVE en Murcia, su ciudad natal y en la que empezó su carrera profesional. Allí se aferró a los pilares del periodismo televisivo que le han servido para desarrollar una sólida carrera en el área cultural de la televisión pública, ya en la redacción central de Madrid. "¿Periodista o escritor? Periodista, siempre periodista", ríe sin dejar lugar a la duda. En su libro se puede hacer un viaje alrededor de 35 autores y de una obra concreta de cada uno de ellos que le ha llegado al alma. Ha mezclado lo real con lo imaginado y muestra cómo un mismo cuadro tiene vidas ocultas que siempre esconden una historia.

Siempre sorprende la gente que puede sacar tiempo para escribir haciendo televisión diaria y teniendo niños.
La razón es que hacemos malabares. A mí me gusta mucho estar en familia, con mis dos niños, y el tiempo es lo que es, finito, así que hay que repartir. Lo que escribo en mis libros siempre son historias que tenía en la cabeza, sobre todo las que cuento en este libro. Llevo 17 años haciendo información cultural en Madrid y a lo largo de este tiempo he cubierto muchas exposiciones, me han ido contando cosas€

Y conocía muy bien los cuadros que ha elegido para su libro, ¿no?
Sí. Esas informaciones se te quedan en el disco duro y lo único que he hecho es rescatar cosas que he ido almacenando para ver si le interesaban a la gente. Después, ya solo quedaba escribir el libro.

¿Con qué nos encontramos si abrimos Emocionarte. La doble vida de los cuadros?
Quizá más que doble, que es parte del título, diría que son muchas las vidas que están en el libro para ser descubiertas por los lectores. Están la vida real y la vida imaginada.

¿Con cuál nos quedamos, con la real o la imaginada?
La vida imaginaria se parece muchas veces a la real y la real es muchas veces superior a la que tú te puedas imaginar. Eso es lo que me fascina de los cuadros, que cuando descubres la realidad, los personajes reales que hay en esos cuadros, esa historia resulta más increíble que la que tú seas capaz de imaginar sobre lo que estás viendo.

¿Nos vamos a encontrar con mucha ficción?
He intentado hacer un relato cercano a la ficción, y digo cercano porque yo me acerco a los cuadros y a sus autores con una ficción muy inspirada en hechos reales. Cuando hablo de Rembrandt, le ves en el Autorretrato, y puedes observar que nos mira con esa cara mustia, tienes que saber que ha perdido a su mujer, a su cuñado, que está empeñando sus pertenencias... El gran Rembrandt es un ser débil que llega a la última etapa de su vida en muy mal estado.

Como autor, ¿hace trampas?
Ja, ja, ja€ Se trata de jugar un poco entre la ficción y la realidad, pero siempre con los datos reales en la mano, porque son ellos los que articulan todo el libro.

Con 17 años asistiendo a exposiciones y visitando museos ha tenido que serle muy difícil la elección de solo 35 obras.
Siempre es difícil elegir. Cuando en la vida tienes que elegir ir por aquí o por allí siempre hay momentos en los que te planteas un mar de dudas. En este caso yo tenía una relación de cuadros que sabía que escondían historias detrás que merecían la pena ser contadas. Si por ejemplo voy a una exposición de Hopper y me encuentro con esa casa al lado de la vía del tren y descubro que es la casa de Hitchcock, y que se cuentan muchas cosas de ella, pues la elijo automáticamente. Si hago un reportaje de una restauración en la que se descubre una ballena dentro de un cuadro, me llama mucho la atención y me da de qué hablar€ Y así, hasta 35 cuadros.

¿Puestos al mismo nivel unos que otros?
Hay preferidos. La vida, a la vez que elegir, es también preferir. Uno de los que he elegido es de Ángeles Santos y también es uno de mis favoritos.

Un mundo, un cuadro que deja con la boca abierta tanto por la época como por la edad de la pintora.
Sí, cuando lo vi en el Reina Sofía me dejó impresionado. Ese mundo cuadrado pintado por una joven de tan solo 17 años es impresionante. Además, cada vez que lo miras, y por muchas veces que lo hagas, siempre descubres algo nuevo. También Lorca lo vio en el Salón de Otoño del 29 y se quedó boquiabierto.

¿Qué cuadro se podría comparar con la época que estamos viviendo?
En estos tiempos tan raros y llenos de incertidumbre todos nos sentimos como El perro de Goya, y por eso se ha convertido en uno de mis cuadros de cabecera. Todos somos ese perro buscando aire, levantando el cuello, mirando con ojos como platos en un paisaje indefinido que puede ser cualquier lugar. El otro día estuve haciendo un reportaje en la Academia San Fernando sobre los grabados de Goya y al verlos pensaba en que cualquiera de ellos puede ilustrar los periódicos de hoy, de mañana€

Pues los periódicos están ilustrados últimamente con las gráficas de la Covid. No parece que haya mucha cabida en ellos para Goya...
Pues podríamos poner El perro o El duelo a garrotazos y veríamos el Congreso de los Diputados. Ojalá la portada en algún periódico fuera de Genovés.

No estaría mal, pero me temo que las sensibilidades informativas actuales no caminan de la mano del arte.
Tienes razón, pero hay muchas cosas que se pueden aprender a través de la pintura. Hay que visitar los museos para ver cómo es la Historia con mayúsculas, cómo ha sido.

¿Este libro puede ser su ajuste de cuentas particular para explicar en más largo lo que no puede contar en un informativo?
Pues sí, ja, ja, ja. En un libro puedo contar mucho más de lo que se me permite decir en ese minuto y medio que te dan.

De todas formas, no se queje, porque un minuto y medio es mucho para una noticia de cultura. Hay cadenas que no dan más que segundos.
No me quejo y estoy seguro que se me reconoce el trabajo. Es cierto que vivo en un estado de privilegio desde hace años. Ser periodista de cultura en un medio de masas como es la tele no siempre suele ser muy alentador, pero tengo que reconocer que yo estoy bien tratado en ese sentido. Me dejan todas las noches una ventanita por la que contar una exposición, una película, un concierto, un libro€

Podía haber planteado narrar la última moción de censura a través de cuadros...
Se podría haber hecho y hubiera sido divertido. Tú vas al Museo del Prado y te sale la crónica a través de los cuadros. No hay ningún problema, hay muchas situaciones que estamos viviendo que están pintadas ya. En un museo puedes encontrar cuadros para casi todo.

Usted en cultura le da a todo, porque también es un hombre de cine.
Ja, ja, ja€ Dicho así suena raro, pero en el sentido literal de la frase tienes razón, en mi vida hay mucho cine. A Zinemaldia voy todos los años, y hace ya diecisiete que me paso todos los septiembres por Donostia. Es un lugar que me encanta. También he estado en Cannes, en Venecia, en Los Ángeles cubriendo los Oscar... Le doy mucho al cine porque es una parte muy importante de mi vida profesional y también personal. Pero se lo doy a todo lo que sea una manifestación cultural que pueda tener cabida en un Telediario de masas en la televisión pública.

¿Se imagina en una sección que no sea la de Cultura?
No, aunque colaboro con otras. Hace poco hice lo para deportes con la no despedida de Messi.

¿Una colaboración al uso?
Ja, ja, ja, no. Metí un tango, metí mis cosas, esas que me gustan a mí.

Y que desconciertan al espectador y supongo que a alguno de sus compañeros.
Bueno, esa es una de nuestras obligaciones: sorprender al espectador y despertarle de su rutina, que no está nada mal. Si no les gusta cambiarán de cadena y no pasa nada. Durante el confinamiento hice un diario que era un poco una ventana abierta para que la gente viera desde su salón ese mundo que estaba vetado por motivos de salud. Fueron 36 piezas y disfruté haciéndolas.

Desde hace muchos años hay una frase ligada con la cultura: Corren malos tiempos. Y no nos libramos de ella.
Y ahora menos. La cultura casi siempre es contacto y ahora estamos privados de ese contacto. No hay nada más placentero que sentir que todo el mundo está en un concierto en lo mismo, saltando, cantando, gritando€ El cine ahora es un sitio muy seguro, pero antes estaba lleno y todo el mundo, cuando se apagaban las luces, miraba al mismo sitio y se olvidaba del móvil y de la vida exterior, así que de alguna forma se estaba en contacto. La cultura vive del contacto y nos han privado de él.

Su última novela fue Confabulación y hablaba de la memoria, de su fragilidad. ¿Cree que nuestra memoria será tan frágil como para olvidar lo que estamos viviendo en estos momentos?
No sé qué decir. Yo creía que no, pero se acabó el confinamiento y de repente todo parecía que era igual. Confío en que guardemos en la cabeza todo lo que está pasando, todos los errores que no hay que repetir y recordar lo mal que nos lo pueden hacer pasar la vida, la realidad. Tendremos que recordar que un problema de salud global paralizó el mundo durante mucho tiempo, un problema que aún nos sigue condicionando y que parece que va a estar un tiempo largo con nosotros. Confío en que la gente tenga memoria en el futuro y se dé cuenta de dónde estuvo y que es un lugar al que convendría no volver cuando todo esto pase.

¿Espera usted muchas novelas, series y películas sobre lo que estamos viviendo?
Todas las artes suelen hablar del momento que les toca vivir. El arte, como notario de la realidad, se convierte muchas veces en una manera estupenda de recordatorio, de no olvidar lo que sucede en cada época. El arte sirve para seguir teniendo memoria. A lo mejor dentro de 200 años las generaciones de ese momento ven cuadros con gente con mascarilla y entonces son considerados obras de arte.

¿En su mochila de escritor hay alguna otra historia?
De momento no. Mis planes son volver a la tele cuando acabe con la promoción del libro y volver al día a día habitual.

¿Podrá algún día el escritor que lleva dentro vencer al periodista?
No. Soy periodista ante todo y después de veinte años es muy difícil que eso cambie. ¿Periodista o escritor? Periodista, siempre periodista.

¿Se vende más por salir en la tele?
Muchos pensarán que sí, pero yo creo que quien me conoce se acerca a mí por mis libros más que por aparecer en televisión. 


'Emocionarte. La doble vida de los cuadros' es su nuevo libro.

Personal

Edad: 46 años.
Lugar de nacimiento: Murcia.
Formación: Empezó a cursar Biblioteconomía en la Universidad de Murcia, carrera que dejó para empezar a formarse en la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid.
Puesto: Su puesto de trabajo actual es Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de TVE.
Trayectoria: Comenzó en TVE en el Centro Territorial de Murcia. En 2004 llegó a Madrid con una maleta llena de entusiasmo y pasión por contar historias. Cree que desde la sección de Cultura se puede explicar casi todo "porque la suma de una foto, un libro, un cuadro y una canción es la vida". No se olvida de su lugar de origen, Murcia, y se acerca a su ciudad como mínimo una vez al mes. 
Libros: Ha publicado La vida a veces, Confabulación y ahora Emocionarte. La doble vida de los cuadros.