La inolvidable conga de Joséphine Baker

Hizo historia hace más de un siglo en el maravilloso 'music hall' francés y su nombre volverá a escribirse en mayúsculas en los libros el próximo 30 de noviembre. El presidente Macron, en una decisión sin precedentes, comunicaba la pasada semana la iniciativa de un grupo de artistas para enterrar a Baker en el famoso Panteón de ilustres. Será la primera mujer negra en acceder al monumento más importante de la Nación Francesa. Una americana legendaria, también espía contra los nazis, que aterrizó en París huyendo de la segregación racial.

13.09.2021 | 08:38
Joséphine Baker, moderna, provocadora y reivindicativa.

Dura, terrible, pero también bella, glamourosa y mágica. La biografía de la maravillosa Joséphine Baker, como la de tantas personalidades nacidas a comienzos del siglo XX, bien define el cielo y el infierno en el que se convirtió la pasada centuria para la historia del ser humano. Americana nacida en el corazón de Saint Louis, pronto abandonó su país natal para instalarse en la capital francesa, un París que por entonces se alzaba como metrópoli internacional del arte, las libertades y referente mundial en la condena de la segregación racial. Esa de la que, precisamente, Joséphine huía para hacer realidad su gran sueño: convertirse en una reconocida cantante y bailarina.

Y pronto lo logró en los mejores locales de la capital del amor, esos que tan bien definió y mostró el maestro Woody Allen en su brillante película Medianoche en París, un filme salpicado por las jugosas apariciones de Linda Lee Porter, Zelda y Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Juan Belmonte, Gertrude Stein, Pablo Picasso... pero entre las que destacaba la figura de Joséphine Baker bailando su inmortal Conga Blicoti en el club Bricktops, con ese ritmo y simpatía, también perennes, que la convirtieron en musa de los movimientos artísticos de la época. Agradecida tras obtener la nacionalidad francesa en 1937, durante la II Guerra Mundial también mantuvo un papel relevante como espía contra los nazis y miembro de la Resistencia. Otra muestra más de su compromiso por los valores humanos y en contra del racismo.

Ahora, 46 años después de su muerte (falleció en París en 1975), el mismo Estado que la acogió le devolverá el respeto y el cariño que ella siempre mostró por Francia. Joséphine se convertirá el 30 de noviembre en la primera mujer negra en entrar en el Panteón de Ilustres de la Nación Francesa. La ceremonia supondrá el entierro de sus restos en un honorable espacio en el que descansan personalidades del calado de Zola, Víctor Hugo, Voltaire o Marie Curie. Y lo más importante: el reconocimiento eterno de la excepcionalidad de esta musa de las artes. n

noticias de noticiasdegipuzkoa