El populista Boiko Borisov, ganador de las elecciones anticipadas en Bulgaria del pasado domingo, se ha ofrecido a dialogar con todos los partidos para formar una coalición “anti Putin”, una oferta que busca romper la falta de apoyos de su partido, el GERB.

Borisov ha propuesto crear grupos de contacto entre los siete partidos que han entrado en el Parlamento y ha invitado a “personas de reputación indudable” para negociar un acuerdo de Gobierno cuyo temas más importantes serían, dijo, combatir la inflación, la guerra en Ucrania y la oposición al presidente ruso, Vladímir Putin.

“Intentamos calmar la situación. Estoy listo para cualquier compromiso y concesiones”, dijo el político, quien emplazó a los partidos a decidir si “se quieren más a ellos mismos, a Putin o al pueblo búlgaro”. De hecho, se mostró dispuesto a no liderar el Gobierno e incluso a dejar su acta de diputado para facilitar la negociación.

El dirigente populista ha ganado siete de las nueve elecciones celebradas desde 2009 y ha sido primer ministro tres veces, pero apenas dispone de apoyos entre el resto de fuerzas.

El único partido que se ha mostrado dispuesto a negociar con el GERB es el DPS, de la minoría turca.

Las elecciones del pasado domingo ha sido las cuartas en 18 meses, y la falta de mayorías claras y los vetos cruzados auguran que continuará la inestabilidad y la crisis política.

El GERB obtuvo 67 de los 240 escaños, 14 más que el partido reformista y anticorrupción Continuemos el Cambio, liderada por el ex primer ministro Kiril Petkov.