La entrada en 2026 ha estado marcada por la borrasca Francis. El frío y la lluvia están siendo los protagonistas de los primeros días del año, y eso hace que sea imprescindible la ropa de abrigo y la calefacción.

No pasar frío en casa es fundamental para garantizar nuestra salud y bienestar.

Por ello, debemos tener un buen pijama de invierno, y habitualmente es recomendable encender la calefacción, pero no todas las personas tienen ese privilegio en sus casas.

Como solución a este problema, Primark tiene a la venta una de las mantas más cálidas y suaves del mercado, la Manta grande acanalada de 170cm x 200cm.

Por 14 euros, esta manta de color liso y acabado "super suave", ofrece un confort total en el sofá de nuestra casa para no pasar frío.

Manta acanalada de Primark

Manta acanalada de Primark Primark

Las ventajas de tener una buena manta

Cuando bajan las temperaturas, el hogar se convierte en el principal refugio frente al frío.

En ese contexto, contar con una buena manta en casa es mucho más que un simple detalle decorativo: es una solución práctica, económica y eficaz para mantener el calor sin necesidad de recurrir constantemente a la calefacción.

Una de las principales ventajas de una manta de calidad es su capacidad para proporcionar calor inmediato.

A diferencia de los sistemas de calefacción, que necesitan tiempo para calentar la casa, una manta abriga desde el primer momento.

Basta con cubrirse en el sofá, en la cama o incluso en una zona de trabajo para notar cómo el cuerpo recupera una temperatura confortable.

Ahorro energético

Además, las mantas permiten un consumo energético más responsable.

En un contexto de precios elevados de la energía y mayor conciencia medioambiental, reducir el uso de la calefacción es una prioridad para muchos hogares.

Usar una manta en momentos puntuales —viendo la televisión o leyendo— puede evitar encender la calefacción durante horas, lo que se traduce en un ahorro significativo en la factura.

Comodidad total

Otro aspecto clave es el confort. Las mantas actuales no solo abrigan, también aportan una sensación de bienestar difícil de igualar.

Ofrecen suavidad, transpirabilidad y una temperatura equilibrada, evitando tanto el frío como el exceso de calor.

Esta comodidad resulta especialmente útil para personas mayores, niños o quienes pasan mucho tiempo sentados en casa.

Alternativa a la calefacción

En algunos casos, una buena manta puede ser una alternativa real a la calefacción, sobre todo en viviendas bien aisladas o en climas donde el frío no es extremo.

Mantener la calefacción a una temperatura moderada y reforzar el calor corporal con mantas es una estrategia cada vez más habitual, recomendada incluso desde el punto de vista de la eficiencia energética.

Por último, no hay que olvidar su versatilidad. Una manta puede usarse en diferentes espacios del hogar, trasladarse fácilmente y adaptarse a distintas necesidades. También cumple una función estética, aportando calidez visual y un ambiente acogedor al salón o al dormitorio.

En definitiva, invertir en una buena manta es una decisión sencilla con múltiples beneficios: más calor, más confort y menos gasto. Un pequeño gesto que, en invierno, marca una gran diferencia.