Uno de los dos acusados de haber tomado parte en los incidentes previos al partido entre la Real Sociedad y el Alavés del 13 de marzo de 2022 ha reconocido este miércoles su participación en estos altercados en los que resultaron lesionados cinco agentes.

Este joven, aficionado de la Real Sociedad, ha admitido que lanzó "dos o tres piedras" contra los policías, aunque ha aclarado que lo hizo producto del "calentón" y bajo los efectos del alcohol, ya que había bebido "ocho o diez cervezas", si bien se ha mostrado arrepentido y ha pedido perdón a los agentes afectados.

Imagen extraída de un vídeo del momento en el que la Ertzaintza actúa en las inmediaciones de Anoeta antes del derbi contra el Alavés N.G.

El procesado, que se ha reconocido en una de las fotografías que los ertzainas le sacaron durante los incidentes y ya ha consignado los 1.120 euros de indemnización necesaria para compensar a los lesionados, ha recordado que él fue detenido al poco de entrar en el estadio de Anoeta, una vez finalizados los altercados.

Un joven catalán

El segundo procesado, un joven catalán que estudiaba en Vitoria en aquellos momentos y que había acudido a Donostia a ver el partido junto a dos amigos alaveses, ha negado haber participado en los incidentes que, según ha comentado, presenció desde el interior de un bar junto a sus compañeros, de los que se separó más tarde para acudir al estadio, en cuyo exterior fue detenido tras llamar "escoria" a unos agentes que había en el lugar.

Ha aclarado que con este insulto pretendió reprochar a los policías las cargas que había presenciado poco antes, desconociendo que la actuación de los ertzainas había respondido a un lanzamiento previo de objetos y bengalas. Situación por lo que ahora se ha mostrado arrepentido de sus palabras.

"Lluvia" de piedras

Durante el juicio, celebrado en la Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa, también ha declarado una quincena de agentes de la Ertzaintza que han relatado cómo los incidentes comenzaron poco antes del inicio del partido, cuando los miembros de un dispositivo de "filtro" preventivo de armas blancas y objetos contundentes instalado en la calle Isabel II, comenzó a recibir "una lluvia" de piedras, adoquines, objetos contundentes y dos bengalas.

Una situación ante la que se vieron obligados a pertrecharse con cascos y escudos y a pedir refuerzos, mientras formaban una línea ante los alborotadores, situados en la plaza de Ferrerías, en la que había un montón de personas, incluso familias con niños, personas que, según han descrito, fueron utilizadas como "escudos humanos" por los alborotadores, lo que impidió que estos agentes cargaran.

Poco después, llegaron al lugar varias dotaciones de la Brigada Móvil por la parte trasera de la plaza, desde donde intentaron disolver a los exaltados, muchos de los cuales llevaban el rostro cubierto, aunque no pudieron lograrlo porque los alborotadores eran tantos que al poco tiempo los policías se convirtieron "en agredidos".

Los ertzainas han explicado cómo, en este contexto, les lanzaron botellas, sillas de las terrazas de los bares y adoquines procedentes de una obra cercana que impactaron en varios de los policías y han precisado que no lograron controlar completamente la situación hasta que no llegaron al lugar nuevos refuerzos de la Comisaría de San Sebastián.

En la vista también han testificado dos agentes que patrullaban de paisano en el lugar y que vieron como el primero de los acusados tomaba parte "activamente" en los incidentes, lanzando piedras, por lo que lo siguieron hasta el estadio de Anoeta, donde luego fue detenido.

Otro ertzaina reconoció "perfectamente" y "sin ninguna duda", como uno de los participantes en el lanzamiento de objetos, al segundo procesado, tras haber sido detenido por insultar a otros de sus compañeros.

Dos atenuantes

En la parte final del juicio, la fiscal, que inicialmente reclamaba ocho años de cárcel para cada uno de los encausados, ha rebajado su petición de pena para ambos acusados, a los que ha aplicado la atenuante de dilaciones indebidas.

No obstante, al que ha reconocido los hechos, también le ha aplicado la atenuante de reparación del daño causado, tras haber abonado las compensaciones oportunas.

De esta manera, ha pedido dos años, cinco meses y una multa para el aficionado de la Real Sociedad y cinco años y nueve meses para el joven catalán.

La defensa del primero ha reclamado no obstante que a su cliente se le imponga una pena de menor entidad con la intención de que le sea luego suspendida y no llegue ingresar en prisión, mientras que el abogado del segundo procesado ha solicitado la libre absolución de su cliente. El juicio ha quedado visto para sentencia.