Un conductor se enfrenta a una petición de nueve años de prisión por la muerte de un joven de 21 años, que falleció tras ser atropellado por el vehículo del acusado cuando cruzaba la Nafarroa Kalea en el casco urbano de Zarautz, la madrugada del 2 de octubre de 2021.
La acusación particular, que ejerce el letrado Yosu Agote en nombre de la familia del fallecido, considera que el procesado es responsable de un delito de homicidio imprudente y de otro contra la seguridad vial, por los que reclama para el conductor la citada pena de cárcel, además de una compensación económica para los allegados del joven.
Por su parte, la Fiscalía pide que se imponga al conductor una pena de un año y seis meses por un delito de homicidio por imprudencia grave, además de una indemnización en favor de la familia del fallecido.
Cruzaba la calzada
Según la versión del Ministerio Público, los hechos se produjeron sobre la 1.00h de aquel día, cuando la víctima salió del parque Pilartxo Enea de la localidad y comenzó a cruzar la calzada, donde permaneció aproximadamente un minuto "ajeno al cambio de color del semáforo que existe en ese lugar.
En ese contexto, detalla la Fiscalía, por la "larga recta" que constituye la citada carretera, llegó el acusado conduciendo un BMW M235I a 67 km/h, "con el motor revolucionado" y "grave desatención" en el manejo del vehículo, por lo que, si bien tenía el semáforo en fase verde para él, no se percató de la presencia del peatón en la vía, cerca de unos contenedores de residuos y lo atropelló.
Negativo en alcohol, pero...
El documento de acusación del Ministerio Público, explica que a consecuencia del impacto el cuerpo de la víctima se desplazó 20,61 metros. El conductor dio un resultado negativo en la prueba de alcoholemia que se le practicó.
El joven atropellado falleció unos días más tarde, el 8 de octubre, a consecuencia de las graves heridas sufridas.
Durante el juicio por estos hechos, celebrado este jueves en Donostia, el acusado ha asegurado que cuando ocurrió el accidente él conducía "de manera adecuada", a una velocidad de unos 50 km/h, y ha mantenido que, aunque intentó frenar "fue todo tan rápido" que cuando quiso hacerlo ya se había producido el atropello sin que tuviera tiempo a reaccionar porque la víctima salió "aparentemente de la nada" y él tenía el semáforo en verde.
... Versión diferente
No obstante, uno de los dos jóvenes que le acompañaban en el coche ha explicado que en el trayecto previo, mientras se desplazaban de Getaria a Zarautz, el acusado ya había realizado varios adelantamientos prohibidos "con riesgo real de accidente", mientras llevaba a cabo una "conducción temeraria" que incluso puso en riesgo la vida de otras personas.
Este testigo, que viajaba en el asiento de atrás, ha recordado que, instantes antes del percance, el copiloto advirtió al conductor de que había alguien en la carretera y si bien este "intentó clavar los frenos no le dio tiempo a hacer nada" porque no estaba prestando atención a la carretera y estaba mirando al copiloto.
Que el copiloto confirma
En esta línea, el copiloto ha ratificado que el procesado hizo una conducción "rápida y acelerada" desde que salieron de Getaria y ha aclarado que, aunque él iba mirando el móvil en un momento dado alzó la vista, vio que había algo en la carretera y avisó al conductor. Ha recordado que al aproximarse más ya se dio cuenta de que se trataba de una persona y le dijo que parase.
Este testigo ha opinado que el accidente se produjo por la velocidad porque, según ha considerado, si se hubiera producido "un frenazo muy brusco" por parte del procesado el peatón "hubiera podido pasar".
En el juicio han declarado también cuatro personas que viajaban en dos vehículos, un Volkswagen Golf y un Audi A-3, que fueron adelantados por el procesado poco antes de llegar a Zarautz, quienes han coincidido al apreciar que fueron superados por éste a gran velocidad. Los ocupantes del A-3 han precisado además que el coche del acusado superó a ambos turismos en la misma pasada.
Escuchó un acelerón
Un peatón que se encontraba en el lugar del atropello ha comentado que tras escuchar un gran acelerón vio volar por el aire al fallecido y no se dio cuenta de que se trataba de una persona hasta que "cayó a plomo".
Dos policías locales de Zarautz han manifestado que la velocidad máxima en el lugar del accidente es de 50 kilómetros por hora, han detallado que en ese punto existe una buena visibilidad incluso de noche y han asegurado que está prohibido adelantar.
En la parte final del juicio, un perito de la Ertzaintza que elaboró un informe sobre el accidente ha mantenido que éste se produjo a entre 70 y 80 km/h, mientras que un perito propuesto por la defensa ha sostenido que tuvo lugar a 50 km/h. El juicio ha quedado visto para sentencia.