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“Es bonito que se nos valore, pero es nuestro trabajo y es por lo que cobramos”

Gracias a las maniobras de reanimación de Aritz, agente de la policía municipal de Eibar, Muriel, de dos años, pudo salvar su vida

“Es bonito que se nos valore, pero es nuestro trabajo y es por lo que cobramos”Ruben Plaza

“Estaba en la oficina cuando entró una persona diciendo que una niña se había caído al suelo. Di el aviso a mis compañeros, pero volvió el señor diciendo que la madre había venido con ella y que no respiraba”. Ese 21 de junio de 2025, Aritz, agente de la policía municipal de Eibar, no dudó y decidió intervenir antes de que llegaran los servicios de emergencia. Las maniobras de reanimación que realizó fueron claves para que Muriel, de dos años, pudiera salvar la vida. Este sábado recibirá la medalla al mérito de emergencia.

Según explica el propio agente, la pequeña mostraba claros signos de asfixia tras perder el conocimiento en la plaza de Unzaga. Al realizarle insuflaciones para tratar de reanimarla, comprobó, además, que el aire “no le estaba entrando”. “La niña se encontraba mal, con los labios morados y muy fría. Pensé que quizás tuviera algo taponado, así que le hice la maniobra de Heimlich y conseguí liberarle la obstrucción. Fue todo muy rápido, pero a mí se me hizo muy lento”, confiesa Aritz, que cuenta con conocimientos de primeros auxilios ya que antes de ejercer como policía fue socorrista. “Es importante que todo el mundo sepa cómo actuar en situaciones así porque nunca sabes cuándo necesitarás utilizarlos”, observa.

"Habitualmente somos los malos de la película"

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Estos conocimientos salvaron a la pequeña Muriel, que posteriormente fue tratada por los equipos sanitarios, y a la que volvió a ver junto a su madre al cabo de un tiempo. “Pudimos hablar por teléfono y comprobar que se encontraba bien. Al parecer, ese día había estado enferma, con mucha fiebre, y eso le habría llevado a desmayarse y caer al suelo”, revela.

Por esta actuación, Aritz recibirá su correspondiente medalla al mérito de emergencia, un reconocimiento que, aunque agradece, opina que parte de una reacción que debería ser “la normal” para un agente de policía. “Es bonito que se nos valore, pero es nuestro trabajo y es por lo que cobramos. Aunque también es verdad que habitualmente somos los malos de la película, los que ponemos las multas y ya está, por lo que también está bien ser los buenos por una vez en la vida”, bromea.