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Día Internacional de la Mujer en la Ciencia
Mariana Medina SánchezInvestigadora Ikerbasque en el CIC nanoGUNE

“Aunque cada vez somos más mujeres en la ciencia, los altos cargos son de los hombres”

La doctora Medina Sánchez es profesora investigadora Ikerbasque y líder de grupo en CIC nanoGUNE en 2024, consolidada en la comunidad científica

“Aunque cada vez somos más mujeres en la ciencia, los altos cargos son de los hombres”Ruben Plaza

Mariana Medina Sánchez, de 43 años, estudió Ingeniería Mecatrónica en su Bogotá natal, y fue la única de las seis mujeres–de los 120 estudiantes que cursaban la carrera–que consiguió graduarse. En su época estudiantil en Colombia, creó un grupo de mujeres investigadoras para visibilizar la labor de la mujer en la ciencia y trató de acercar la nanotecnología, ámbito prácticamente desconocido en el país, mediante conferencias de doctores internacionales.

Tras doctorarse en Barcelona y vivir en Dresden, ciudad alemana en la que desarrolló su trabajo durante diez años, recaló en Donostia para continuar con su investigación en CIC nanoGUNE. Su amplio currículum y reconocida trayectoria le han consagrado como una referencia, no sin haber tenido que afrontar dificultades al toparse con la dominación masculina en los altos cargos y tomar la decisión de ser madre en un gremio tripulado por hombres.

“Cuando empecé mi trayectoria, éramos muy pocas mujeres en el mundo de la investigación, y aunque cada vez somos más, los altos cargos siguen estando dominados por hombres”, relata Mariana. “Conseguí una subvención del Consejo Europeo de Investigación en la categoría ERC Starting para mi proyecto MicroGIFT, una condecoración importante, y aunque me dio la opción de tener mayor financiación para desarrollar mi trabajo, me choqué con varias paredes que no querían que avanzara”, apunta.

“A la condición de mujer, durante mi estancia lejos de Donostia, se le unió la de mujer latinoamericana, y en muchos aspectos, noté los clichés habituales. Si no vienes de una universidad prestigiosa como Harvard, o de países como Suiza o Noruega, te miran de otra forma, más si vienes de Colombia”, señala.

En Donostia ha encontrado un lugar ideal para trabajar. “Estoy encantada con el apoyo que he encontrado aquí, hay mucha concienciación con la visibilización del trabajo de la mujer y ha ayudado a sentirme más cómoda”, refleja. “Muchas veces, hace falta que nos digamos a nosotras mismas que podemos hacerlo, que aquello que parece que está hecho para los hombres lo podemos hacer también nosotras indudablemente, y que aunque queda mucho por hacer, podemos dar muchos pasos hacia adelante”, concluye.