Más mujeres para una mejor ciencia
Este miércoles se conmemora el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia, una fecha para recordar que aún queda trabajo por hacer en busca de la igualdad de oportunidades y para eliminar barreras invisibles
“Nunca veo lo que se ha hecho; solo veo lo que queda por hacer”. Quizás la “madre de la ciencia moderna” no solo quería hacer referencia con esta frase al resultado de la investigación, sino a la árdua tarea que le supondría abrirse paso ante la supremacía del hombre a las puertas del siglo XX. Son muchas las que, como Marie Curie, dieron la vida por la ciencia, y de esta manera, consiguieron, no sin ser censuradas por sus mentores, profesores y maridos, que sus nombres tuvieran cabida en la larga lista de mujeres que contribuyeron a que hoy en día creamos en aquello que llamamos progreso.
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Este miércoles, 11 de febrero, se conmemora elDía Internacional de la Mujer en la Ciencia. Aunque cada vez son más las que participan en la investigación y el análisis científico, tampoco le faltaba razón a la física polaca al reflejar que “el camino del progreso no era ni rápido ni fácil”. Siguen siendo mayoría masculina las cabezas visibles, los directivos de centros de investigación, los puestos de alta responsabilidad y las figuras galardonadas. Sigue habiendo barreras invisibles que las frenan, personas retrógradas que no quieren ver mujeres sentadas en sillas de prestigio y dificultades profesionales por el simple hecho de dar a luz y querer formar una familia.
Sin embargo, el trabajo de colectivos como Emakumeak Zientzian, iniciativa colectiva impulsada por 34 entidades de la red de ciencia y tecnología de Euskal Herria con el objetivo de visibilizar la contribución de las mujeres en la ciencia y la tecnología, romper los estereotipos de género y fomentar las vocaciones científicas entre niñas y jóvenes, otorgan a nuestras actuales y futuras científicas la esperanza de que todo esto cambie.
En las siguientes líneas, tres mujeres de consolidada trayectoria científica se sientan a la mesa con NOTICIAS DE GIPUZKOA para poner voz y rostro a estas injusticias, pero también para demostrar que, con trabajo, todo se puede conseguir.
Mariana Medina Sánchez: Investigadora Ikerbasque en el CIC nanoGUNE
“Aunque cada vez somos más mujeres en la ciencia, los altos cargos son de los hombres”
Mariana Medina Sánchez, de 43 años, estudió Ingeniería Mecatrónica en su Bogotá natal, y fue la única de las seis mujeres–de los 120 estudiantes que cursaban la carrera–que consiguió graduarse. En su época estudiantil en Colombia, creó un grupo de mujeres investigadoras para visibilizar la labor de la mujer en la ciencia y trató de acercar la nanotecnología, ámbito prácticamente desconocido en el país, mediante conferencias de doctores internacionales.
“Cuando empecé mi trayectoria, éramos muy pocas mujeres en el mundo de la investigación, y aunque cada vez somos más, los altos cargos siguen estando dominados por hombres”, relata Mariana. “Conseguí una subvención del Consejo Europeo de Investigación en la categoría ERC Starting para mi proyecto MicroGIFT, una condecoración importante, y aunque me dio la opción de tener mayor financiación para desarrollar mi trabajo, me choqué con varias paredes que no querían que avanzara”, apunta.
Usue Mori Carrascal: Investigadora especializada en IA y profesora en la facultad de Informática de la EHU
"Es un mundo competitivo, mucha gente se acaba cansando"
“La docencia es lo que me devuelve el contacto con la realidad, porque la investigación es bastante solitaria y muy competitiva, tiene factores que son muy bonitos: aprendes mucho porque todos los días sacas algo nuevo, tienes tiempo, trabajas para ti... pero es verdad que luego tiene una parte competitiva que es difícil vivir solo de ello. La docencia contrarresta un poco eso”, asegura.
Como docente, vive diariamente cómo los estudiantes tienen marcados los roles y siguen faltando mujeres que alcen la voz. “Creo que en informática no llegan al 20% las chicas estudiantes. Es una situación a la que no conseguimos darle la vuelta. Desde que entran en la universidad, se nota que tienen los estereotipos y los roles de género muy marcados. En nuestro caso, tenemos que mostrar que la informática no es solamente una cosa de chicos frikis; es mucho más y todos los ámbitos de la ciencia se benefician de que haya diversidad, en este caso, de género”, reivindica.
Oihane Sanz Iturralde: Investigadora en la facultad de Química de la EHU y coordinadora de Emakumeak Zientzian
“Tuve que aplazar lo de ser madre, y para cuando quise serlo, ya era tarde”
Oihane se emociona al recordar uno de los momentos que más le han hecho sufrir. “A mí me tocó sacrificar mi faceta de madre por el trabajo. Tenías que seguir compitiendo, y compitiendo, y compitiendo, y la maternidad la vas aplazando, y nosotras tenemos fecha de caducidad. Para cuando intenté ser madre, ya fue tarde. Fue muy duro.”
Se oscurecen los sueños personales porque una se va sintiendo cada vez más invisible. “Estoy muy agradecida a mi director de tesis, que luego fue mi jefe. Casi toda mi carrera científica lo he hecho con él, pero terminé siendo invisible. Invisible no solo en la facultad, sino a nivel de las investigaciones que hacía yo. Muchas veces escribes tu proyecto y aparece su nombre, él también tiene mejor currículum que tú, y bueno, aguantas situaciones sin ser demasiado consciente. Seguramente, si hubiera salido de ese entorno, igual hubiera tenido más visibilidad, pero bueno, las situaciones se dieron así. Me costó verme como ingeniera química en catálisis porque siempre estaba a la sombra”, asegura.
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