¿Puedo elegir la ropa que uso o la hora de levantarme o qué comer? ¿Y la decoración de mi habitación? ¿Puedo organizar mi vida y elegir en qué actividades participar? ¿Dispongo de información accesible sobre lo que es importante para mí? ¿Tengo libertad para moverme, dentro y fuera del centro, acceder a mis pertenencias y a los espacios comunes? ¿Me conoce bien quien me cuida? ¿Me ayudan a no sentirme sola? Estas son algunas de las preguntas que guían el nuevo modelo de cuidados impulsado por la Diputación de Gipuzkoa (se presentó en octubre).
La Diputación Foral ha puesto ya en marcha un plan de evaluación que servirá de base para transformar los centros y residencias de personas mayores del territorio. Un modelo que pone el foco en la “personalización de los cuidados” y sitúa en “primer plano la historia de vida, las rutinas, las preferencias y las circunstancias” de cada persona.
“Nos interesa conocer si se ha preguntado a la persona con quién quiere vivir, quién quiere que le acompañe o le ayude en cuestiones como el aseo personal o ir al médico, o quién quiere que sea su profesional de referencia. Y si se respetan esas preferencias”, ha explicado la diputada de Cuidados y Políticas Sociales, Maite Peña, ante la comisión de las Juntas Generales de Gipuzkoa, en una comparecencia a petición propia.
5.000 plazas
Maite Peña ha defendido la calidad del servicio que se ofrece en las residencias de personas mayores de Gipuzkoa y ha puntualizado que lo que tratamos ahora es “buscar esa transformación, ese empuje de las 5.000 plazas (4.700 son concertadas) hacia un "modelo más innovador, comunitario y preventivo". Porque "una atención puede ser de calidad, pero no personalizada o no estar vinculada a la comunidad”.
La diputada ha subrayado que se trata de un replanteamiento profundo del ámbito de los cuidados, desde “una mirada más amplia” y con anclaje comunitario. “El cambio está ya en marcha y marcará un punto de inflexión. Es un plan ambicioso”, ha afirmado.
“El cambio está ya en marcha y marcará un punto de inflexión. Es un plan ambicioso”
La diputada ha presentado la guía práctica que marca el camino de las 65 residencias del territorio y que se extenderá también a los 39 centros de día que funcionan de manera independiente fuera de estos centros.
Esta guía recoge los principios y orientaciones comunes para todos los centros y servicios, con el objetivo de garantizar la calidad, el buen trato y el vínculo con el entorno comunitario. En su diseño han participado cerca de 2.500 personas, en un proceso de contraste y debate desarrollado comarca por comarca.
Cinco principios "clave"
El marco común se apoya en cinco principios clave —derechos y dignidad, conocimiento y reconocimiento, participación, bienestar y seguridad, e inclusión en la comunidad— y se concreta en 20 estándares que sirven como referencia práctica para los y las profesionales y como garantía para las personas usuarias.
La Diputación Foral de Gipuzkoa está llevando a cabo la transformación arquitectónica de 27 centros para adaptarlos a este nuevo enfoque y ha iniciado ya las obras de tres nuevos centros de referencia: Adinberri en Pasaia, Arbes en Irun y Errezabal en Elgoibar.
Sin embargo, el cambio de modelo no se limita a la mejora de infraestructuras. “No se trata solo de cuidar, sino de acompañar, de escuchar, de respetar los ritmos y las preferencias de cada persona”, ha señalado Peña, quien ha recordado que el modelo centrado en la persona se está aplicando ya de manera gradual en 34 centros, y la nueva guía permitirá ahora que este enfoque se extienda al conjunto del territorio.
Índice de personalización
En 2026, todos los centros contarán con un primer diagnóstico y una hoja de ruta propia para avanzar hacia el nuevo modelo de cuidados. Ese diagnóstico se obtendrá a través de un sistema de evaluación que combina una evaluación externa con procesos de autoevaluación.
Para ello, la Diputación ha licitado el servicio de evaluación a una empresa especializada, que ya está analizando los centros. La metodología incluye el análisis previo de documentación —ingresos, entrevistas, funcionamiento interno— y visitas presenciales a los centros, con estancias que oscilan entre medio día y varios días, en función de su tamaño. Durante esas visitas se observa el funcionamiento real del centro. Y se evalúa cada uno de los 20 estándares fijados.
El resultado será un índice de personalización, una especie de nota que facilita la comparación y ofrece una visión más amplia que la inspección tradicional, centrada en el cumplimiento normativo.
Cada centro recibirá su evaluación y se mantendrán reuniones con la dirección y, en algunos casos, con los equipos profesionales, con el objetivo de reflexionar y definir su propia hoja de ruta, “identificando fortalezas y ámbitos de mejora”.
"Traccionar, no imponer"
La diputada Maite Peña, en respuesta a los grupos parlamentarios, ha señalado que la intención de su ejecutivo “no es imponer”, sino “traccionar”, pero se ha mostrado convencida de que este método de evaluación y transformación se aplicará en todos los centros, tanto públicos, como privados. Peña ha indicado que “si hubiera algún solo centro que pusiera un impedimento, obstáculo o negativa, más allá de que esté regulado en el decreto foral (el borrador se está elaborando) os daríamos cuenta al momento, pero eso no va a suceder”. Y preguntada por la huelga a la que se han adherido seis residencias, ha señalado que “la Diputación, no estando en la mesa, es la mayor interesada” en que se pueda llegar a un entendimiento. Peña ha reconocido que “no ha habido nunca un convenio provincial”, pero ha destacado que en el acuerdo presupuestario pactado con Elkarrekin Gipuzkoa, se ha dotado un “incremento de la tarifa para que suba un 3,7%”.
A finales de mayo, ha dicho Peña, se prevé contar con “un informe global del sector” y se intentará que las buenas prácticas detectadas se compartan y extiendan a otros centros. Además, la Diputación quiere poner en marcha este año un pilotaje de un protocolo contra la violencia machista en 16 centros: ocho de discapacidad y ocho de personas mayores.
Da igual a qué centro de mayores vayas: hablamos de un mínimo de calidad que tienes que recibir”.
"Igualdad y equidad"
Begoña Gutiérrez, coordinadora del Libro Verde que ha servido de base para definir el nuevo modelo, ha destacado la importancia de contar con estándares comunes que garanticen un mismo nivel de calidad con independencia del centro en el que se viva: “Es necesario para garantizar la igualdad y la equidad. Da igual a qué centro vayas: hablamos de un mínimo que tienes que recibir”.
Por el momento, se han analizado ya 25 de los 65 centros de la red foral. “Pero es cierto que no tenemos dos iguales” ha dicho Maite Peña, quien ha admitido que unos centros estarán en “verde, otros estarán más naranja, y a algunos les vamos a tener que dar más ayuda. Los que van mejor van a necesitar menos ayuda, y otros van a necesitar más, en ese recorrido propio”, ha señalado.