Los adolescentes que practican deporte tienen mejores indicadores de salud, según un estudio realizado por Elhuyar, que en la otra cara de la moneda sitúa las "dinámicas de presión" que ejercen un efecto negativo, entre ellas "el exceso de expectativas de las personas adultas les presiona para triunfar en todos los niveles".

Elhuyar ha dado a conocer este miércoles las conclusiones de este informe, que forma parte de su proyecto Zurrunbiloa sobre la salud mental de la juventud y que pone el foco en el deporte.

En el estudio, realizado con la colaboración de Kutxa Fundazioa y el Ayuntamiento de Elgoibar, han participado más de 500 adolescentes y ha contado también con especialistas, sobre todo del campo de la psicología, el entrenamiento deportivo, la investigación deportiva y la antropología.

El objetivo que se plantea es "eliminar esa violencia invisible que existe para con los y las adolescentes, algo fundamental en la transformación social necesaria para hacer frente al problema de la salud mental de la juventud", ha informado Elhuyar en una nota.

Del análisis realizado con estos adolescentes, se ha concluido que quienes practican deporte, además de tener mejores marcadores de salud, se benefician de la capacidad que tiene la actividad deportiva para "fortalecer el sentimiento de pertenencia grupal", otra variable muy importante para la salud mental.

Para el 85 % de los encuestados, el grupo deportivo es la red social más sólida.

"El deporte tiene un gran prestigio social y el estudio ha demostrado que los adolescentes que se quedan fuera del deporte presentan signos de vulnerabilidad. Por ejemplo, quedar fuera de la red de amistades que se crea en torno al deporte reduce su capacidad para pedir ayuda: el 61 % no pide ayuda cuando la necesita, frente a la tendencia general del 37 % de los que sí la piden", destaca.

Advierte de que este es "un dato preocupante", ya que la capacidad de pedir ayuda es "fundamental" para garantizar su salud mental.

Sin embargo, señala que la salud emocional de los adolescentes "no siempre se garantiza en el deporte", precisamente por esas "dinámicas de presión" que pueden perjudicar su salud emocional y de las que en esta investigación se han identificado seis.

Estas dinámicas de "conductas violentas" son: "romantización del dolor, actitudes autoritarias, ridiculización de la vulnerabilidad, expectativas excesivas de las personas adultas, lenguaje violento del deporte y actuar como cómplices silenciosos".

Precisa que el proyecto Zurrunbiloa ha detectado "déficits respecto al género y la inclusividad" y ha hecho propuestas para los agentes implicados en el deporte, con la colaboración de los expertos participantes.

Propone "mirar y responder al problema de forma colectiva", ya que "la sociedad ejerce presión sobre los y las jóvenes a muchos niveles y su salud emocional y mental se ve afectada por esa presión, que puede ser académica, deportiva, estética, social, etc".

Según los expertos, el exceso de expectativas de las personas adultas "presiona a los adolescentes para triunfar en todos los niveles, hasta el punto de afectar negativamente a su salud emocional y mental".

"Si no se modifican los factores estructurales y se identifican las dinámicas de presión, difícilmente se superará el problema", alerta Elhuyar.