La primera sesión del juicio en el que un hombre ha demandado a seis personas, entre ellas a su expareja, por coacciones en la custodia del hijo se ha celebrado hoy en la Audiencia de Gipuzkoa mientras varias decenas de personas, convocadas por colectivos feministas de Zestoa, se concentraban en el exterior en apoyo a los encausados. Consideran que el juicio no procede porque lo ocurrido es un ejercicio de "solidaridad feminista".

En esta primer día del juicio, que se prolongará durante tres días, ha sido el turno del demandante, que ha explicado que las procesadas crearon "un grupo de presión" que se hacía llamar "escolta social" para acompañar su exmujer a las entregas y recogidas del hijo en común, un bebé de meses, durante las que recibió insultos como "subnormal" y también fue grabado en vídeo, junto a las personas que el acompañaban a estas citas como el recomendó su abogado.

Custodia

Según ha explicado, este "grupo de presión" buscó amargarle la vida "para provocarme porque querían alguna reacción mía par tildarme de violento". El origen de esta situación fue después de que su excompañera le asegurara que si pedía la custodia compartida del hijo "le iba a echar encima toda la mierda que pudiera".

El hombre presentó en octubre de 2018 una denuncia contra los procesados por acoso con el propósito, según su versión, para que aceptara las condiciones ofrecidas por su expareja y renunciara a la custodia del hijo que tenían en común, tras la ruptura sentimental ocurrida en noviembre de 2016.

Empleado en el Ayuntamiento de Zestoa y exsimpatizante de EB Bildu, según ha confesado, ha aclarado que en este contexto un compañero de trabajo le convocó a una reunión en el consistorio, donde Mikel Arregi, actual alcalde de Zestoa y que por entonces era concejal, le dijo que la madre de su hijo era "una mujer maltratada" y le instó a aceptar las medidas de custodia que ella planteaba porque de lo contrario le iban a "arrinconar durante veinte años" y no iba a "levantar cabeza". Arregi es uno de los seis imputados.

Informe de los servicios sociales

Ha relatado también que más adelante, en algunas Juntas de Gobierno local, se vertieron "acusaciones falsas" en su contra, mientras que en el Ayuntamiento le abrieron dos expedientes después de que una de las acusadas dijera que la había intentado atropellar con un vehículo municipal y por supuestamente haber robado documentos del archivo.

Asimismo, ha recordado que se convocaron concentraciones a la entrada del Juzgado de familia en la que finalmente se adoptaron las medidas sobre la custodia del niño, así como más tarde en el Juzgado de Azpeitia, tras denunciar el asunto.

El hombre ha comentado que, en esta tesitura, los Servicios Sociales del Ayuntamiento realizaron un informe sobre el caso que "no fue del agrado" de su expareja, y que la asistente recibió presiones para cambiarlo hasta que finalmente cogió la baja "porque no le dejaban hacer su trabajo" y más adelante dejó la plaza.

Girar la cara

    Además, ha comentado también que un amigo le pidió que no le citara como testigo porque era simpatizante de Bildu y "no quería ir en contra del partido ni de Mikel" ya que no podía con la "presión" porque en el pueblo le estaban "girando la cara" y no quería que le hicieran lo mismo que a él. Ha desvelado intentó "parar esta espiral" suscitada a raíz de la custodia de su hijo y que "parara la presión", pero le resultó imposible porque "no había voluntad".

Ha destacado que toda esta situación le afectó en su vida personal, tanto a él como a su familia y a sus amigos, porque estuvo seis meses de baja por ansiedad y tuvo que recibir ayuda psicológica, además de no hacer ya vida social en Zestoa y en algunos lugares de la cercana Azpeitia, después de que le echaran de un bar porque le dijeron que era un maltratador.

La representante del Movimiento Feminista de Zestoa Naroa Vázquez ha mostrado, en declaraciones a los periodistas, su apoyo a los procesados porque, según ha dicho, "asusta pensar" en una posible sentencia en su contra que lance el mensaje de que "la solidaridad y la ayuda a una amiga que está pasando por un mal momento puede colocarte a ti en una situación de riesgo y verte tú en esta situación".

El caso ha trascendido del ámbito familiar y ha involucrado a buena parte del pueblo de Zestoa. De hecho, el domingo, cientos de personas abarrotaron la plaza del pueblo para apoyar a la madre y al resto de encausados ante un caso en el que sobrevuela el fantasma de la violencia machista. Sin embargo, no hay una denuncia que lo sostenga, lo que ha impedido que se desencadene el protocolo que acompaña a estas situaciones.

El juicio continuará mañana con la declaración de nuevos testigos.