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Estás tirando los nutrientes de tu comida sin darte cuenta: así debes comer a partir de ahora

Cambiar este hábito mejora tu salud y reduce el desperdicio alimentario

Estás tirando los nutrientes de tu comida sin darte cuenta: así debes comer a partir de ahoraFreepik

Si pelas la piel de la mayoría de frutas y hortalizas, estás desperdiciando nutrientes: fibras que sostienen la microbiota, micronutrientes que abandonan la pulpa y fitoquímicos que protegen y enriquecen la dieta.

Este gesto cotidiano, casi automático en muchas cocinas, tiene además una consecuencia directa en el desperdicio alimentario.

Cada año se tiran toneladas de restos vegetales que, en muchos casos, podrían haberse aprovechado sin problema.

Comer frutas y verduras con piel no solo es una decisión nutricional, también es una forma sencilla de reducir residuos y avanzar hacia una alimentación más sostenible.

Según señala un reciente artículo de 'National Geographic', las últimas investigaciones científicas han demostrado que la cáscara de muchas frutas y verduras no solo es comestible, sino que está cargada de compuestos bioactivos que pueden mejorar tu digestión, fortalecer tu sistema inmunológico y, en algunos casos, incluso ayudarte a prevenir enfermedades crónicas.

Frutas que no debes pelar

Lo peor que puedes hacer con una manzana antes de comerla es pelarla, ya que una manzana con piel contiene hasta un 332% más de vitamina K, un 115% más de vitamina C y un 20% más de calcio.

En el caso de la patata hervida, la diferencia es aún más asombrosa: hasta un 175% más de vitamina C y un 110% más de magnesio si se consume con piel.

Estos porcentajes explican por qué eliminar la cáscara supone, en muchos casos, renunciar a una parte esencial del valor nutricional del alimento.

Entre las más destacadas también se encuentran las cáscaras de los cítricos, la berenjena, el kiwi o el tomate. En ellas se concentran antioxidantes, fibra dietética y compuestos que ayudan al organismo a funcionar mejor.

No todas las pieles aportan lo mismo, pero algunas son auténticas joyas nutricionales que siguen acabando en el cubo de la basura.

Kiwi

Precauciones a tener en cuenta

El consumo de pieles exige ciertas precauciones.

Conviene limpiarlas bien con agua y bicarbonato para eliminar restos de tierra y posibles pesticidas, especialmente si no proceden de agricultura ecológica. Este paso es clave para aprovechar sus beneficios sin riesgos innecesarios.

También es importante saber que no todas las cáscaras son aptas para el consumo. Algunas son demasiado duras, indigestas o pueden contener compuestos tóxicos, como la piel del aguacate, la piña, el melón, la papaya o la cebolla. En estos casos, lo más recomendable es descartarlas.

Incorporar más pieles comestibles a la dieta es un pequeño cambio con un impacto notable: mejora la calidad nutricional de los platos y reduce el desperdicio alimentario desde casa. Un gesto simple que suma salud y sostenibilidad en cada comida.