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La fiesta más completa de la historia en Anoeta

La afición celebró a lo grande la clasificación a la final ante el eterno rival en una de las noches más bonitas y sentidas que se recuerdan.

La fiesta más completa de la historia en AnoetaJavier Colmenero

Lo mejor que se puede decir para contar lo sucedido ayer es que el día estuvo a la altura de las circunstancias. Y eso que estas eran altísimas. La verdad es que se encontraban por las nubes en la esperada vuelta durante tres semanas del derbi de la semifinal. La jornada comenzó calurosa, con un tiempo primaveral y señales. Pellegrino Matarazzo sabía que no era un día cualquiera y quiso dar un paseo a primera hora de la mañana para empaparse del sentimiento de la ciudad. El técnico hizo un aparte en la pasarela del Náutico y se quedó varios minutos mirando, como reflexionando y tomando conciencia de que podía poner patas arriba a la ciudad en el caso de sellar el pasaporte para la final.

Caras ilustres

Al mediodía, como no se suele organizar comida de directivas cuando el derbi se disputa entre semana, Jokin Aperribay optó por hacer un aperitivo de la final y almorzó en el restaurante Akelarre con su amigo Miguel Ángel Gil Marín, máximo accionista y consejero delegado del Atlético de Madrid, que también asistió luego al encuentro.

Cuatro horas antes del comienzo del encuentro ya se palpaba en las calles del barrio de Amara que se avecinaba una noche muy especial. El recibimiento al equipo fue el más espectacular y masivo que probablemente se haya vivido jamás en Anoeta y luego en el campo se pudo ver a muchas caras ilustres, como las de Mikel Merino, que no quiso perderse la gesta de sus excompañeros, Xabi Alonso en su localidad de socio o al aita de Oyarzabal, en los aledaños del campo, como uno más, con la ilusión del que imagina que su hijo la va a volver a liar en un duelo clave.

Gran ambiente en Anoeta en las horas previas a las semifinales de la Copa del ReyRuben Plaza

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La grada Zabaleta, abarrotada desde media hora antes de que se iniciara la contienda, arropó a sus héroes desde el mismo calentamiento. Momentos en los que el Athletic comenzó a palpar la que se le avecinaba. El himno sonó con fuerza para dar paso a un derbi que comenzó con pitos, porque el Athletic decidió cambiarle el campo a la Real, cosa que nunca gusta en la grada de animación.

Oyarzabal, ante la afición entregada, tras el gol de la victoria

Decía Erik Bretos después del derbi de Liga en Bilbao, el primero de esta saga, que no recordaba haber vivido un duelo en San Mamés en el que en el minuto 80 el Athletic no había disparado. En la Copa su peligro fue aún menor y ayer se podía haber pasado dos días jugando que tampoco habría visto puerta, ya que su primer y único disparo a puerta fue de Vesga al cazar un rechace en el área en el minuto 90, ya con 1-0 en el marcador. Si llega a empatar, el descuento se hubiese hecho eterno y hubiera impedido que se retrasara la fiesta que se inició tras el tanto de Oyarzabal de penalti en el minuto 86.

Por cierto que la celebración del gol fue una liberación tan importante, ya que la incertidumbre del resultado al estar la eliminatoria abierta, que en pleno éxtasis se retrasó más que nunca el tradicional baile de espaldas para festejar la diana y que, como no podía ser de otra manera, fue seguido de forma abrumadora por parte de todo el campo. Bueno, salvo por la afición visitante, a la que además le suele molestar bastante. Menos aún algún cántico que entonó la grada botando que forma parte de la rivalidad futbolística, al igual que se suele cantar en Bilbao cuando han derrotado a los realistas con claridad.

Óskarsson

Una vez más, la presencia y la entrada de Óskarsson fue una de las grandes animadoras del festejo con esa canción adaptada a la Real y a él mismo, que ha terminado por levantarle el ánimo y le ha convertido en una pieza importante, que era algo que necesitaba para olvidar el vía crucis de lesiones musculares que ha padecido. Si el islandés llega a marcar el cabezazo que estrelló en la madera en el 96’, cuando ya parecía estar todo visto para sentencia, Anoeta se hubiera venido abajo. Una pena, porque hubiese sido un broche de oro.

Nada más pitar el final del encuentro y, al contrario que en el partido de Liga, la manera de perder del Athletic fue señorial. Saludaron y felicitaron a los realistas, se fueron al córner a agradecer el apoyo de su parroquia y se retiraron a los vestuarios sin hacer el más mínimo ruido. Valverde se quedó con las ganas de dar la enhorabuena a Matarazzo tras concluir el choque al no percatarse este mientras formaba, visiblemente emocionado, una piña con su grupo de trabajo y los dos presidentes se fundieron en un abrazo en el palco.

Los suplentes, entre los que destacó la alegría de Wesley, los lesionados Kubo, Odriozola en muletas y Rupérez, los que habían sido sustituidos y todo el cuerpo técnico fueron corriendo a compartir su alegría con la grada Zabaleta. Óskarsson fue convocado para que cogiera el micrófono y liderara su ya inmortal cántico, porque además ha logrado “llevarnos a Sevilla”. Todo el grupo se pasó un buen rato con su fondo de animación antes de iniciar una preciosa vuelta de honor por todo un campo que varios minutos después de acabar el choque seguía con las gradas llenas.

Vestuario

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El equipo entró en el vestuario y ahí arrancó la fiesta privada de los realistas que fue tranquila y comedida, ya que entre otras cosas los realistas visitan el Metropolitano el sábado a las 18.30 horas. Toda la plantilla posó con las famosas botellas de champán que en ese momento sí, pudieron descorchar, aunque dio la sensación de ser más para la fotografía. El gran momento llegó cuando tomó la palabra Omer Toprak, ayudante de Matarazzo, y dio el día libre hoy lo que fue festejado con mucho entusiasmo por un vestuario que estaba desatado por haber eliminado al eterno rival para meterse en la final ante el Atlético.

El presidente Jokin Aperribay también bajó para felicitar a los jugadores y al entrenador. Cuentan algunos de los presentes que la alegría era muy grande, como no podía ser de otra manera, pero como con cualquier victoria ante los grandes de verdad, como la de este año ante el Barcelona.