La Real volverá a enfrentarse al Atlético de Madrid en una final de Copa. El club txuri-urdin ya se midió con el conjunto madrileño en el último partido del torneo de 1987, en un duelo que terminó con una victoria realista en la tanda de penaltis. El próximo 18 de abril, 39 años después, los dos equipos volverán a verse las caras con un título en juego.

La Real llegó a la final de 1987 tras eliminar al Basconia vizcaino (0-1), al Montijo de Extremadura (0-1), al Villarreal (0-1), al Eibar (0-2 y 2-0), al Mallorca Atlético (0-0 y 10-1) y al Athletic de Bilbao (0-0 y 0-1). El conjunto txuri-urdin, dirigido por John Benjamin Toshack, contaba aún con varios de los jugadores que formaron la mejor generación de su historia y que participaron en la consecución de las ligas de 1981 y 1982, como Luis Arconada, López Ufarte, Zamora, Gorriz, Larrañaga, Gajate o José Mari Bakero, y con otros futbolistas que debutaron posteriormente como Txiki Begiristain, Luis Mari López Rekarte, Musti Mujika, Luis Fernando Dadíe o Martín Begiristain. 

El Atlético de Madrid, por su parte, había eliminado en la semifinal al Real Madrid de la Quinta del Buitre. El equipo entrenado por Luis Aragonés contabas en sus filas con jugadores como Julio Salinas, Landáburu, Quique Setién o los exrealistas Peio Uralde y Elduayen.

Un partido marcado por el calor

La final se disputó un sábado 27 de junio en el estadio de La Romareda de Zaragoza, y el encuentro estuvo marcado por el intenso calor, con una temperatura de cerca de 36 grados.

La crónica de Mundo Deportivo de aquella jornada aseguró que la final deparó “un gran partido y, probablemente, un justo campeón”. La Real dominó los primeros minutos del choque, y Roberto López Ufarte, “en plenitud de sus facultades”, “pudo recrearse en jugadas con el balón cosido a la bota izquierda. Entraba como quería por su banda y llevaba el peligro continuamente a una zaga, la madrileña, que debía cometer faltas continuamente para poder frenarle”. El Pequeño Diablo fue el autor del primer gol a los nueve minutos, tras batir con su zurda a Abel. 

A los 24 minutos, el uruguayo Da Silva igualó el choque para el Atlético. “Con el empate a uno, el Atlético despertó un poco de su mala actuación anterior”, pero aún así fue la Real quien logró marcar el segundo tanto por medio de Txiki Begiristain, en el minuto 35, con un golazo por toda la escuadra.

El sábado, un anticipo de la final

El destino ha querido que los dos finalistas de Copa se enfrenten este sábado en el Metropolitano (18.30 horas). A buen seguro, los técnicos de Real y Atlético, Pellegrino Matarazzo y Diego Simeone, aprovecharán este choque para estudiar a su rival y tratar de confundir al contrario. El conjunto madrileño, tercer clasificado, tiene 16 puntos más que el equipo txuri-urdin, pero en la primera vuelta tuvo que conformarse con un empate en Anoeta (1-1), en el que fue el debut del actual técnico realista. El partido, además, podría suponer la despedida de Antoine Griezmann, que cuenta con una oferta de Estados Unidos para dejar inmediatamente el Atlético.

Parada de Arconada

“En la segunda parte, todo estuvo más igualado”. “La Real parecía desfondada y el Atlético estaba en su período de fútbol creciente”. Los colchoneros empataron por medio de Rubio, y el partido se fue a una prórroga donde no hubo más goles. El choque, por tanto, tuvo que decidirse desde los lanzamientos de penalti.

Bakero y Rubio anotaron en la primera tanda. Musti Mujika marcó el segundo penalti para la Real, y Da Silva envió fuera de la portería su lanzamiento. Martin Begiristain y Landáburu anotaron después, y Larrañaga marcó a continuación el cuarto disparo de la Real. El Atlético estaba obligado a anotar para seguir con opciones, pero Luis Arconada despejó el lanzamiento de Quique Ramos y dio a la Real la Copa de 1987. Este título puso el colofón a los éxitos de la generación que había ganado las ligas de 1981 y 1982 y la Supercopa de la temporada 1982-83.