La clasificación para la final de la Copa del Rey ha traído el gran desplazamiento masivo para la afición realista, que se quedó con la miel en los labios en 2020 por culpa de la pandemia. Solo seis años después, la hinchada realista tiene ante sí una finalísima en Sevilla el próximo 18 de abril. La sede, el Estadio de La Cartuja, tiene capacidad para 70.000 aficionados, pero ni de lejos cabrían en él todos los y las realistas que quieren apoyar al equipo en la cita.

Si nos atenemos a los precedentes, cada equipo finalista recibirá un 40% del aforo total, mientras que el otro 20% se lo guarda la RFEF para sus compromisos y la venta. La reforma de hace casi dos años supuso la eliminación de la pista de atletismo, con lo que hoy caben alrededor de 70.000 localidades, lo que significa que la Real dispondrá de alrededor de 26.000 entradas para su afición.

Sin finales con público recientes en la Copa del Rey, una de las incógnitas que deberá despejar la Real es cómo distribuirá sus billetes. El precedente de la final de Granada en la Copa de la Reina de poco sirve, ya que el formulario de solicitud de entradas aceptó peticiones de socios —preferentemente—, pero también no socios. En esta ocasión, el club que preside Jokin Aperribay supera los 38.000 abonados, con alrededor de 5.000 simpatizantes que forman parte del programa RS Fan.

Un precio de las entradas polémico

Así, uno de los grandes puntos de atención es cómo decidirá la Real repartir esas entradas, que el año pasado tuvieron un precio polémico entre 72 y 270 euros tras subir la más baja desde los 40 euros del año anterior.

La final la protagonizaron FC Barcelona y Real Madrid, que siguieron cada uno su metodología para repartir las entradas. En el caso de los culés, que alzarían el título, destinaron el 85% de las 26.000 localidades para la afición, mientras que el 15% quedó para compromisos institucionales y patrocinadores.

Un sorteo ante notario sirvió para conocer los agraciados y vender las entradas, que tuvieron asignación nominativa con el objetivo de dificultar la reventa. Entre los criterios, el Barcelona se guardó un cupo de entradas para las peñas (17.701 para socios y socias, y 4.425 para peñistas), priorizó la antigüedad de los socios y socias, y facilitó el pago escalonado de las entradas en un proceso que parte de los socios criticó.

El Real Madrid también tuvo que organizar un sorteo ante notario como consecuencia del exceso de entradas, donde el equipo madridista priorizó también a socios más antiguos, personas con movilidad reducida y peñas.

Para evitar que socios del Real Madrid engordaran las entradas en el mercado de la reventa, el club de Concha Espina recordó que cualquier intento de reventa de las entradas, también nominativas, supondría sanciones disciplinarias para el socio implicado.

El peligro de las entradas de la RFEF

Como si fuera una segunda oportunidad, aficionados de ambas hinchadas que no han tenido suerte con sus clubes esperan a las entradas de la RFEF. En torno a 13.000-14.000 billetes son los que se queda la entidad organizadora, aunque ni de lejos salen tantas a la venta pública tras repartir entre patrocinadores oficiales, federaciones territoriales, compromisos institucionales y autoridades. En otras palabras, cuando llega, la venta general sea muy reducida.

En cuanto a las fechas, el año pasado las semifinales se disputaron a primeros de abril y la final el día 26, lo que obligó a ambos finalistas y a la RFEF a acelerar unos plazos que en esta ocasión se espera puedan ser más ordenados.