El Mallorca de Jagoba Arrasate, próximo rival de la Real Sociedad (sábado, 18.30 horas en Son Moix) tocó fondo el pasado domingo, en la derrota contra el Celta (2-0), después de asegurar una nueva semana en descenso y firmar su peor registro ofensivo con el técnico vasco al mando.

El equipo insular tan solo generó 0,04 goles esperados en su visita a Balaídos, la primera vez que el equipo se queda por debajo de 0,10 en esta estadística con Arrasate, y muy lejos de los 0,19 tantos generados en Mestalla, la cifra más baja hasta este partido.

Más allá de los datos, el conjunto balear no dio la sensación de acercarse mínimamente a la portería de Ionit Radu, que vivió una de sus tardes más plácidas en la portería viguesa, y parecía incapaz de hacer daño a un rival que venía de jugar Europa League hacía 72 horas.

Dinámica negativa

La dinámica del Mallorca no es positiva y sumará su décima jornada en posiciones de descenso en Primera División esta temporada, un dato que puede ser anecdótico pero que empieza a ser muy preocupante para el mallorquinismo, puesto que ve cada vez más real la posibilidad de descender.

Los bermellones deberán afrontar el partido ante la Real como una final para coger aire, y una derrota más podría hacer que entraran los nervios en la directiva balear, con el puesto de Jagoba Arrasate como principal baza para tratar de revertir la situación de una temporada cada vez más negativa para la entidad.

Si el partido con el conjunto guipuzcoano se presenta con tintes dramáticos, no lo es menos el de la jornada siguiente, en la que deberá visitar a Osasuna en El Sadar. El capricho del calendario hace que Arrasate se juegue el futuro en el Mallorca ante sus dos ex equipos.