Síguenos en redes sociales:

¿Qué le faltó a la Real en el Bernabéu?

Carente de profunidad y desajustado en defensa, el cuadro txuri-urdin ofreció una versión más que discreta durante una primera mitad que le condenó

¿Qué le faltó a la Real en el Bernabéu?Movistar

La Real Sociedad encajó este sábado en el Santiago Bernabéu una contundente derrota, la primera con Pellegrino Matarazzo en el banquillo. El cuadro txuri-urdin sufrió en defensa ante un Real Madrid que aceptó la invitación visitante de atacar por las bandas. Y los guipuzcoanos carecieron además de profundidad en ataque hasta que ingresó en el campo su baza más adecuada para amenazar al espacio, un Gonçalo Guedes a quien también benefició la posterior entrada de Beñat Turrientes como lanzador. Este es el análisis táctico de un partido en el que los blanquiazules ofrecieron una versión más bien discreta, sobre todo durante la primera mitad.

La actuación realista en Chamartín se empieza a entender a partir de los cambios que Matarazzo introdujo en el once inicial, tras el desgaste acumulado el miércoles en el derbi copero. Dos jugadores clave en San Mamés como Sergio Gómez y Gonçalo Guedes descansaron de inicio en Madrid. Y el equipo les echó en falta a la hora de dar continuidad a sus acciones ofensivas, en las que buscó hacer daño al 4-4-2 defensivo del rival a partir de una idea idéntica a la del partido de Bilbao.

La fórmula de Bilbao, tres días antes de visitar al Real Madrid: salida de tres con Gorrotxa de central, laterales altos, Pablo Marín en la posición de delantero para fijar defensas y permitir a Oyarzabal recibir entre líneas, y amenaza profunda en la banda opuesta (zona azul) con Sergio Gómez y Guedes.

La Real lo intentó del mismo modo en el Bernabéu, como apreciamos en esta imagen en la que Jon Martín acierta a conectar con Oyarzabal entre líneas. Sin embargo, en la zona azul figuran esta vez Wesley y Aihen, dos jugadores menos punzantes a la hora de atacar la espalda de la zaga rival.

Los de Matarazzo insistieron y lo intentaron siempre según la misma fórmula, pero sólo Pablo Marín atacó con cierto peligro el espacio habilitado tras la zaga madridista. La baza del riojano se le quedó corta a un equipo txuri-urdin que en Bilbao sí había hecho daño al Athletic sumando a la ecuación la profundidad de otros jugadores.

En defensa

El conjunto guipuzcoano sólo generó en la primera mitad la acción del penalti convertido por Mikel Oyarzabal, y además sufrió en defensa para contener el dinamismo de los jugadores del Real Madrid, que desajustaron a menudo el sistema de contención txuri-urdin. Este atendió, principalmente, a dos fases distintas del juego, la presión alta y el repliegue, existiendo en ambas un denominador común: la Real concedió las banda a su rival y priorizó taparse por dentro. Lo vemos...

PRESIÓN ALTA: condicionada quizás por el desgaste copero tres días antes, la Real renunció en el Bernabéu a lanzarse a apretar al hombre al Real Madrid, y prefirió completar su presión alta desde un sistema zonal que orientaba al rival hacia las bandas y trataba de ahogarle una vez que el balón se aproximaba a la cal. Matarazzo apostó por ejecutar esta idea a partir de un 4-4-2 de medular en rombo que basculaba hacia el costado por el que circulaba el esférico. En la imagen se aprecia cómo, una vez que los de Arbeloa salen por la izquierda a través de Huijsen, Wesley abandona su parcela para encargarse de la marca de Valverde. En el ala del balón, mientras, Aramburu se prepara para saltar a por Carreras y atosigar así la circulación merengue.

BLOQUE MEDIO-BAJO: para fases del partido en las que el Real Madrid asentaba ya sus posesiones, la Real apostó por esperar desde un 4-4-2 con medular en línea y muy estrecha. Esta imagen ilustra cómo la zaga de cuatro defensas resulta más ancha y abarca la amplitud del terreno de juego, mientras el centro del campo se concentra en la zona interior y concede al rival los circuitos exteriores de pase (flechas).

Lo cierto es que el Real Madrid supo aprovechar el modo en que defendió la Real: lo consiguió a menudo, además, mediante distracciones interiores que dificultaron a los txuri-urdin protegerse como habrían deseado. Lo analizamos a continuación repasando los tres goles locales antes del descanso.

1-0: Aihen duda al ver cómo Guler corta en profundidad entre central y lateral, pese a que Gorrotxa está emparejado con el turco. El lateral navarro concede metros a Trent y la ayuda de Wesley va a ser tibia, con lo que el inglés centra con demasiada libertad para el primer gol del choque (de Gonzalo).

2-1: en situaciones de repliegue muy bajo, la Real llevó al extremo su intención de taparse por dentro. Esta imagen muestra a los txuri-urdin cerrando con una línea de seis (incluidos Wesley y Gorrotxa) muy estrecha que el Real Madrid aprovecha para lanzar un pase exterior a Vinicius. El brasileño recibe libre y cuando encuentra oposición (dos contra uno ante Aramburu y Marín) ya está dentro del área, acabando la acción en penalti.

3-1: la Real espera de nuevo en repliegue intensivo, con línea de seis cerca de la frontal del área. El Real Madrid tiene libres los circuitos exteriores de pase pero, tal y como ha sucedido con motivo del 1-0, enreda por dentro mediante las ubicaciones entre líneas de Carreras y Valverde. Gorrotxa va a saltar a por el lateral merengue tras pase de Camavinga, dejando libre a su espalda al centrocampista uruguayo, quien marca el tercer gol.

Mejoría tras el descanso

Cambiaron cosas durante el intermedio. La más evidente residió en la entrada de Guedes por Wesley, dotándole el portugués al equipo de una mordiente mayor. Varió igualmente la presión alta de la Real, más ajustada a lo que estaba haciendo el equipo desde la llegada de Matarazzo, ya con emparejamientos al hombre y no zonales como los vistos en la primera mitad. Y agradecería también la escuadra blanquiazul el posterior ingreso de Beñat Turrientes, cuyas conducciones sirvieron para lanzar varios ataques prometedores.

Te puede interesar:

La Real, presionando al hombre al Real Madrid durante el tramo inicial de la segunda parte, ya con persecuciones individuales por todo el campo (a diferencia de lo visto con el 4-4-2 en rombo durante la primera mitad).

En el cómputo general del encuentro, más allá de polémicas y de mejorías con los cambios, la Real completó en el Santiago Bernabéu una actuación más que discreta y que no puede disociarse del contexto de calendario en el que visitó al Real Madrid. Lo hizo para medirse a un rival descansado, habiendo jugado los txuri-urdin tres días antes un exigente encuentro copero que condicionó alineación y planteamiento. El partido del próximo sábado ante el Real Oviedo en Anoeta (14.00 horas) debería ayudar a superar el mal trago de la derrota en Chamartín.