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Tribuna txuri-urdin: "Llévame a Frankfurt"

Se lo canta Aperribay a Óskarsson, sabedor de que el futuro de la Real pasa por estar en Europa y no tanto en Sevilla

Tribuna txuri-urdin: "Llévame a Frankfurt"Real Sociedad

Cualquier encuesta entre la afición de la Real Sociedad allá por el minuto 89, este sábado en Anoeta, habría dejado muy claras las preferencias del personal respecto a quién debía marcar el 3-1: arrasaba con total seguridad el nombre de Orri Óskarsson, cuyo simpático cántico convirtió un partido del montón en una noche para el recuerdo. Cuando el islandés hizo el gol de la tranquilidad, contra el Elche en la 23ª jornada de Liga, la grada explotó como si el encuentro tuviera tintes absolutamente trascendentales. En realidad, la gente sólo estaba deseando celebrar la diana dándole dosis extra de cariño a su 9 y pidiéndole aquello de que nos lleve a Sevilla, mediante una melodía con fecha de caducidad. Al fin y al cabo, se gane o se pierda, lo de La Cartuja dejará de tener sentido el próximo 4 de marzo, vuelta de las semifinales. Quizás proceda, a partir de entonces, matizar el hit que se repite aún en nuestras cabezas e incluir en él la palabra Europa. U otras.

Billete continental

Porque entrar en Europa es lo realmente importante. Y no lo digo yo (que también puedo defenderlo). Lo dice el presidente, a quien han delatado sus análisis de las últimas temporadas. Aseguró Aperribay este pasado verano que el anterior “año y medio” había resultado “malo”. Y lo argumentó recurriendo a los puntos sumados en Liga por el equipo durante los tramos analizados: 28 en la segunda vuelta 2023-24, otros 28 en la primera vuelta 2024-25, y sólo 18 en el segundo tramo del último curso. El mandatario calificó estas cifras como “insuficientes”. E hizo así, en mi opinión, una lectura errónea de las mismas. Primero, porque esos 28 puntos en 19 partidos no tienen por qué suponer un mal registro para la Real. Y segundo, porque su juicio ninguneó los logros paralelamente obtenidos en la Copa y en los torneos continentales. Encaramos ahora con ilusión un derbi de semifinales. Tengamos presente, eso sí, que el patrón de este barco suele otorgar poquita importancia al hecho de haber llegado hasta aquí. Esto último sólo es una crítica a medias...

El negocio

Repito que, cuando calibras rendimiento a posteriori, no puedes aislar unos torneos de otros: la competición es un todo, y lo que haces en un frente concreto afecta a los restantes. Sin embargo, cuando uno mira ya al futuro, entiende muy significativo que el propio Aperribay utilice la Liga como termómetro exclusivo a la hora de poner nota al equipo. Si por algo destaca el presidente txuri-urdin es por ser un visionario, un gestor brillante cuando toca adelantarse a escenarios que se avecinan. Y esa obsesión suya por los puntos sumados en cada vuelta nos habla bien a las claras de cómo está montando este negocio. En un fútbol que últimamente ve crecer con rapidez los torneos continentales, en cuanto a calendario y en cuanto a reparto económico para sus participantes, los campeonatos nacionales apuntan a convertirse (si no lo han hecho ya) en torneos de dos o tres velocidades distintas, configurándose cada vagón en función de dónde acostumbra a jugar cada club: los habituales de la Champions arriba del todo, los asiduos a Europa justo por debajo, y el resto de plantillas peleándose en la zona media-baja. Es triste. Pero es así, una cuestión de dinero que comprometería a la Real si no superara el corte por segundo curso consecutivo. Ojo a esto.

Los jugadores de la Real saludan a la afición txuri-urdin tras su último partido europeo hasta la fecha, en marzo de 2025 en Old Trafford.

Aquel gol de 'Janu'

Durante la temporada 2019-20, la interrumpida por la pandemia, el cuadro txuri-urdin hizo historia mediante un vibrante camino hacia la final copera. Y, sin embargo, sentó los cimientos de su brillante era posterior a la chita callando, empatando 1-1 en el Metropolitano y clasificándose para la Europa League. Sin aquel gol de Januzaj, David Silva seguramente no habría venido, y otras muchas cosas también podrían haber cambiado. Al final va a resultar que el sábado la gente no salió cantando de Anoeta porque se alegraba por Óskarsson, sino porque era realmente consciente de la importancia del triunfo. Ganar al Elche enganchó a la Real a la pugna continental. Y abrió un abanico de opciones para renovar en el futuro la canción de Orri. Las finales de 2027 se juegan en Frankfurt (UEFA) y Estambul (Conference). Yo ahí lo dejo. 

Y ahora, la Copa

No deja de resultar curioso. La Copa, un torneo susceptible de cargar el calendario y dificultar así el logro de ese importante billete europeo, puede significar igualmente un atajo hacia el objetivo continental. Recorrer con éxito este último camino, eso sí, exige conquistar el título. Así que a por ello habrá que ir también durante las próximas semanas, después de un sorteo de semifinales perfecto para los intereses de la Real, o para los míos al menos. Uno: evitamos de un plumazo un nuevo derbi en La Cartuja, partido que no quiero volver a ver ni en pintura. Dos: los de Matarazzo se juegan el pase a Sevilla ante el rival más asequible de los tres que podían caerle en suerte. Y tres: no parece descabellado pensar en que el Atlético-Barcelona deje en la cuneta a los culés (favoritos aún así), lo que alimentaría las opciones de ganar una hipotética final.