Así juega el 'Submarino': contragolpe letal y cuadrado mágico
Marcelino ha construido un equipo rico en registros, capaz de dañar al rival por velocidad y también en ataque estático
puestos a vaticinar escenarios negativos y peligrosos para la Real Sociedad durante el partido de este domingo, resultaría tentador reducirlos a situaciones de contragolpes y de espacios a la espalda de la zaga txuri-urdin. Es un hecho que el Villarreal domina como pocos en la Liga el arte de robar el balón y correr rápido y en vertical hacia la portería contraria. Sin embargo, Marcelino García Toral ha logrado construir un equipo más rico que todo eso, llamativo quizás por la exuberancia física de algunos veloces hombres de su ataque, pero capacitado igualmente para hacer daño a sus adversarios desde posesiones más pausadas y el hallazgo de futbolistas estratégicamente ubicados entre líneas.
En lo que se refiere al esquema, pocos misterios hay en las escuadras del técnico asturiano. El 4-4-2 es su dibujo de cabecera, manteniendo además matices que ha querido conservar pese al paso del tiempo. Estos apuntan principalmente a los roles de los jugadores de la medular que ocupan las bandas, ya que uno siempre tiende a convertirse en un tercer centrocampista, mientras el otro resulta mucho más punzante y ofensivo, prácticamente un tercer delantero. El Villarreal respeta el mencionado sistema en fase defensiva, sobre todo cuando espera con el bloque medio o bajo, y sí que convierte en rombo su centro del campo cuando se lanza a presionar más arriba. El objetivo sin balón reside, lógicamente, en robar el esférico y conectar cuanto antes con los Pepé, Buchanan, Oluwaseyi y compañía, auténticas balas.
Muta con balón
Da la sensación, analizando al Submarino desde fuera, de que el equipo prefiere correr que combinar. Pero esto no es óbice para que el conjunto castellonense acredite también otra clase de argumentos. Cuando logra asentar posesiones más o menos largas, hace mutar de forma automática su disposición sobre el campo. ¿Cómo? Recoge dentro al lateral derecho para convertirlo en tercer central y avanzar por banda al izquierdo. Sitúa a su vez al teórico extremo zurdo en zonas interiores. Y termina de completar un 3-4-2-1 muy similar al del Celta bajando a la mediapunta a uno de los dos delanteros, Gerard Moreno habitualmente. Se trata de una fórmula que ensancha el campo con dos carriles profundos y que escalona la medular con dos alturas distintas, para un doble pivote y, por delante, una doble mediapunta. Jugadores como Moleiro, el propio Gerard, Comesaña o Ayoze pueden acometer así auténticas diabluras en la zona ancha, pese a lo reducido de los espacios.
Eso sí, para los rivales puede resultar productivo replicar en ataque esta última estructura y tratar así de meter mano al 4-4-2 del Villarreal. Los de Marcelino sufrieron hace dos jornadas en Cornellà cuando el Espanyol logró conectar de este modo con sus futbolistas de tres cuartos a la espalda del doble pivote del Submarino. Y seguro que Sergio Francisco tomó nota de aquello.
