Lo de Isak sí que es incomprensible y no lo del Real Madrid

07.05.2022 | 00:38
Isak trata de escaparse del defensa levantinista Duarte, en una acción del partido disputado ayer. Foto: Efe

El sueco manda dos zapatazos al larguero y continúa con una sequía goleadora que le está restando puntos a la Real

El panorama futbolístico sigue aún preguntándose cómo fue posible que el Real Madrid se colara en la final de la Champions League tras otra remontada milagrosa, en esta ocasión ante el Manchester City. Los analistas más versados en la materia lo califican de incomprensible. Pero no, lo realmente incomprensible es ver a la Real perder un partido como el de ayer en el Ciutat de Valencia y seguir observando cómo Alexander Isak es incapaz de romper la sequía goleadora en la que sigue inmerso. Lo primero es una consecuencia lógica de lo segundo porque de haber acertado en alguna de las ocasiones que dispuso el ariete de la Real, los tres puntos del encuentro de ayer hubieran volado hacia Donostia. Pero Isak sigue negado y su equipo lo paga. Ni mucho menos quiero decir que el internacional sueco sea el culpable de la derrota de ayer en el Ciutat de Valencia, ¿verdad Alberola Rojas?, pero nadie puede negar que si hubiera acertado en alguna de las ocasiones de las que dispuso, otro gallo hubiera cantado para la Real.

Pero está de que no. El gesto de desesperación de Isak tras su segundo remate al palo, acción que finalmente acabó con el tanto de Silva y que supuso el momentáneo empate a uno, es un claro reflejo del estado de ansiedad en el que se encuentra el atacante blanquiazul. No se lo cree. Tampoco la afición blanquiazul, que soñaba con la posibilidad de ver a su ídolo rompiendo su sequía frente a uno de sus equipos fetiche, pero nada más lejos de la realidad. Y eso que estuvo muy cerca de perforar la portería levantinista, pero no hay nada que hacer.

No hubo que esperar mucho para ver a Isak rondando el gol. Él fue el protagonista de la primera acción de peligro de la Real Sociedad, pero en su camino se cruzó Cárdenas o, mejor dicho, la mano del portero del Levante. Un pase interior de Merino llegó a los pies de Isak que se la pasó de la derecha a la izquierda en una acción vertiginosa para dejar en el suelo a Duarte. Y luego, con la derecha, intentó un picadita que desvió a córner la manopla del arquero del equipo granota. El partido no había hecho sino comenzar e Isak ya mostraba cuáles eran sus intenciones. Ocho minutos más tarde, otra vez se juntaron Merino e Isak, pero el pase atrás de éste, tras ganarle de nuevo la acción a Duarte, no llegó en las mejores condiciones posibles a Sorloth. En el minuto 32 llegó su primer disparo al larguero. Y otra vez con el navarro como asistente. Isak se la colocó a la izquierda y chutó con tanta virulencia que el balón salió despedido a muchos metros tras golpear en el travesaño de la portería de Cárdenas, que respiraba tranquilo. El arranque de partido que estaba protagonizando Isak era digno de mención. Solo le faltaba el gol, pero éste nunca llegó. Y eso que lo buscó con ahínco.

Jugada clave Pero la jugada qué explica a la perfección el estado en el que se encuentra Alexander Isak fue la que terminó, precisamente, con el tanto de David Silva. Antes de que el balón llegara a la cabeza del canario, el internacional sueco había vuelto a estrellar la pelota en el larguero. Tras ver cómo el balón salía despedido, Isak perdió de vista la jugada, se dio media vuelta, enfadado, incrédulo por su mal fario de cara a la portería contraria. Sin embargo, quien sí la siguió fue Silva, que acertó a rematar, libre de marca, un excelente envío de Gorosabel. Era el empate a uno y la Real recobraba vida tras el mazazo sufrido tras el tanto de Miramón. Ese zambombazo al larguero fue el último servicio a la causa de un Alexander Isak, que no podrá romper esta nefasta racha que viene protagonizando frente al Cádiz la semana que viene. El sueco vio una amarilla en la primera mitad, por golpear con el brazo a Rober Pier en una pugna aérea. Cumple ciclo y le tocará descansar frente al equipo gaditano.

Así las cosas, solo le quedan dos partidos para aumentar la pírrica cifra de cinco goles que lleva hasta la fecha. Dos partidos en los que su equipo volverá a necesitarle para certificar su presencia en Europa la temporada que viene.

Hasta ese momento bien le haría despejar la mente o hacer un llamamiento a esa suerte que le está dando la espalda en la que se presuponía iba a ser la temporada de su eclosión. Pero nada más lejos de la realidad. Para incomprensible lo que le está pasando este año al atacante sueco de la Real. l

Isak no podrá romper la semana que viene esta nefasta racha que está protagonizando por estar sancionado frente al Cádiz

noticias de noticiasdegipuzkoa