La eliminatoria de semifinales de la Copa del Rey 2025-26 entre Real y Athletic no solo está marcada por la intensidad sobre el césped, sino también por la enorme expectación que ha generado entre las aficiones de ambos clubes. Los blanquiazules consiguieron una valiosa victoria por 0-1 en el partido de ida disputado en San Mamés, gracias a un gol de Beñat Turrientes, y sobre todo acaparar sensaciones positivas de cara a la vuelta en Anoeta a pesar de que todo el mundo sabe que el eterno rival no ha dicho la última palabra y que no hay que vender la piel del oso antes de cazarla. Ni en el entorno ni en el propio club nadie parece salirse de ese guion por mucho que en Bilbao traten de manipular y de tergiversar declaraciones para tratar de calentar la vuelta y de motivar a sus jugadores. 

Iñaki Wililiams protesta una acción del derbi entre Athletic y Real en San Mamés. Miguel Tona

Sin embargo, fuera del terreno de juego la demanda de entradas ha alcanzado cifras inéditas, poniendo de manifiesto la ilusión y el interés que despierta esta eliminatoria. Para el partido de ida en San Mamés, el Athletic ofreció únicamente 575 entradas a la afición de la Real. Esa cifra resultó claramente insuficiente al registrarse 8.155 solicitudes para poder hacerse con una localidad, lo que dejó a miles de seguidores fuera del sorteo. 

640 entradas

La reacción ante esa avalancha de peticiones ha marcado también como es lógico la planificación de la vuelta en Anoeta. La Real ha enviado 640 entradas para los seguidores rojiblancos, más de las que recibió en Bilbao, a pesar de que Anoeta tiene un aforo menor que el del feudo rojiblanco. 

Las dos cifras de entradas ponen en evidencia que la capacidad de satisfacer la demanda de seguidores visitantes sigue siendo claramente insuficiente en eliminatorias de tanta expectación y repercusión. Como es lógico que se espera una avalancha de peticiones por parte de la parroquia zurigorri, que esta vez tendrán que animar a su equipo en clara inferioridad ya que se espera un llenazo histórico para la vuelta. No se descarta incluso que se pueda batir el récord de asistencia del estadio donostiarra que se registró en la visita del PSG en los octavos de la Champions con 39.336 espectadores.